El dolor es uno de los motivos más habituales por el que los pacientes solicitan asistencia sanitaria en los países desarrollados (Turk & Dworkin, 2004). La definición de dolor más ampliamente aceptada es la que propone la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP, por sus siglas en inglés), que en una revisión reciente lo define como “una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con o similar a la asociada con un daño tisular real o potencial” (Raja et al., 2020). Por tanto, el dolor se considera un fenómeno subjetivo, altamente complejo y multidimensional, compuesto por una dimensión sensorial-discriminativa, que evaluaría las características físicas y espacio-temporales de estímulo doloroso; una emocional-afectiva que catalogaría a la experiencia como emocionalmente desagradable o no; y una última cognitiva-evaluativa, en la que estarían involucrados aspectos de anticipación de dolor, atención hacia la experiencia dolorosa y memoria ligada a este tipo de eventos. (Barjola, 2016; Cánovas Martínez, 2016; Melzack & Casey, 1968; Peláez, 2019). Este carácter multidimensional de la experiencia dolorosa se ha visto reflejado en la capacidad que poseen diferentes factores, más allá de los puramente nociceptivos, para modular su percepción (Adams & Turk, 2018; McChesney & Weits, 2017; Wiech et al., 2008; Wiech & Tracey, 2009). Este hecho hace que el mismo estímulo doloroso pueda percibirse de forma diferente en dos momentos temporales distintos o diferentes intensidades de dolor puedan percibirse como iguales. Algunos factores intensifican la percepción de dolor (depresión, ansiedad, catastrofismo, fatiga, problemas de sueño) (Goesling et al., 2013), mientras otros que factores parecen disminuir su percepción (optimismo, bienestar psicológico o el funcionamiento social positivo) (Eliava et al., 2016; Pulvers & Hood, 2013).
La trasmisión de la información dolorosa (causada por estímulos de cualquier tipo: químicos, mecánicos o térmicos) se inicia con la activación de receptores específicos (nociceptores), que están especializados en su detección (Wieser & Pauli, 2016) o por la estimulación de nociceptores polimodales que poseen la capacidad de activarse ante múltiples estímulos (Byers & Narhi, 1999). La información captada por los nociceptores informan sobre la intensidad y localización del estímulo que lo provoca y se trasmite, fundamentalmente, por medio de dos tipos de fibras clasificadas en función de su diámetro y el grado de mielinización (Gómez-Esquer, 2016). Las fibras Aδ se encargan de trasmitir información procedente de los receptores nociceptivos de tipo mecánico o térmico, siendo las responsables del dolor primario o agudo (dolor localizado, intenso y punzante) (Barjola, 2016; Wieser & Pauli, 2016). Estas fibras están altamente mielinizadas, por lo que son capaces de conducir la información dolorosa de forma muy rápida. Por su parte, las fibras C no están mielinizadas, son de menor diámetro que las Aδ y trasmiten la información dolorosa a menor velocidad (Romera et al., 2000). Este tipo de fibras son polimodales y están relacionadas con dolor secundario o crónico (Gómez-Esquer, 2016). Ambas fibras llevan a cabo su primera estación sináptica a nivel del asta dorsal de la médula espinal. Esta primera sinapsis permite amplificar aquellos mensajes que son importantes en relación con el dolor, eliminando los mensajes irrelevantes (Gómez-Esquer, 2016). En este primer paso, la información que ingresa en el asta posterior de la médula espinal se cruza al lado opuesto (contralateral) y asciende por esta vía transportando la información nociceptiva hasta regiones encefálicas, formando las denominadas vías ascendentes de la percepción del dolor (Berrecoso Domínguez & da Silva Borges, 2016; Gómez-Esquer, 2016).
Las vías ascendentes de la percepción del dolor constituyen un conjunto de fibras que forman parte de la sustancia blanca medular (Gómez-Esquer, 2016; Marchand, 2008; Montero, 2008) y se encargan de transportar la información nociceptiva desde la médula espinal hasta estructuras encefálicas, lugar donde terminan sus axones (Berrecoso Domínguez & da Silva Borges, 2016). Estas vías ascendentes originan tres tractos espinales principales: el tracto espino-reticular, el tracto espino-mesencefálico y el tracto espino-talámico (Almeida et al., 2004; Berrecoso Domínguez & da Silva Borges, 2016; High, 2008). Así, las neuronas del haz o tracto espino-reticular se proyectan desde regiones dorsales de la médula espinal hasta regiones de la formación reticular situadas en el tronco del encéfalo. Este haz parece que está implicado en el control del dolor a través de los sistemas endógenos (Barjola, 2016; Martins & Tavares, 2017; Willis & Westlund, 1997). En segundo lugar, las neuronas del haz o tracto espino-mesencefálico envían sus axones desde regiones de la médula hasta la sustancia gris periacueductal (SGP), núcleo dorsal del rafe o núcleo cuneiforme, entre otras estructuras mesencefálicas (Berrecoso Domínguez & da Silva Borges, 2016). La estimulación nociceptiva de esta vía parece provocar conductas aversivas y motoras, así como motivacionales en relación al dolor (conductas como la evitación del estímulo y/o huida del mismo) (Almeida et al., 2004). Finalmente, en el haz o tracto espino-talámico, que es la vía más importante en la trasmisión de impulsos nociceptivos en humanos, la información asciende desde la médula espinal a diferentes núcleos del tálamo (Ver Figura 1.1). Concretamente, los axones pueden hacer sinapsis en dos regiones diferentes del tálamo. Por un lado, la información que asciende hasta el núcleo ventral posterolateral (VPL) del tálamo se proyecta hacia las cortezas somatosensoriales primarias (SI) y las cortezas somatosensoriales secundarias (SII). Estas dos estructuras, junto con la corteza insular, constituyen el denominado sistema lateral del dolor, responsable de los componentes discriminativos y sensoriales asociados a su procesamiento, tales como la localización, intensidad y/o la duración del dolor (Almeida et al., 2004). Por otro lado, los axones que ascienden hasta los núcleos mediales e intralaminares (NMI) del tálamo se proyectan hacia la corteza prefrontal (CPF), la corteza cingulada anterior (CCA) y la amígdala, formando parte del sistema medial del dolor. Este sistema está relacionado con el procesamiento de la información afectiva y cognitiva de la percepción del dolor (Barjola, 2016; Bushnell et al., 2013; Ringkamp & Meyer, 2008; Wieser & Pauli, 2016). En este sentido, diversas investigaciones sugieren una alta relación entre aspectos afectivos y cognitivos (fundamentalmente atencionales) en la experiencia dolorosa ya que parece que pueden modular su percepción (Kenntner-Mabiala et al., 2007). De hecho, la focalización voluntaria de la atención al dolor (Legrain et al., 2003) o la presentación de contextos emocionales negativos durante la estimulación dolorosa, o previamente a esta contribuyen a disminuir la tolerancia al dolor, incrementando su percepción (Kenntner-Mabiala et al., 2007). En cambio, la retirada de la atención al dolor (García-Larrea, 1998) o la presentación de contextos positivos (de Wied & Verbaten, 2001; Meagher et al., 2001; Rhudy & Meagher, 2001; Villemure & Schweinhardt, 2010), tendrían un efecto opuesto reduciendo la percepción de dolor y aumentando la tolerancia a su aparición.
Figura 1.1. Tracto espino-talámico. En la imagen se muestra como la información de dolor asciende desde la médula espinal hasta el tálamo donde se generan proyecciones hacia el sistema lateral (en rojo: cortezas somatosensoriales primarias (SI) y secundarias (SII) y la ínsula) y hacia el sistema medial del dolor (en amarillo: la corteza cingulada anterior (CCA), la corteza prefrontal (CPF) y la amígdala. En gris, se muestran las regiones comunes a todo el tracto-espino-talámico NB: Núcleos basales; SGP: Sustancia Gris Periacueductal; NPB: Núcleo Parabraquial. Imagen adaptada de Bushnell y colaboradores (2013).
Una vez la información nociceptiva ha alcanzado regiones superiores de procesamiento en el encéfalo, esta información retorna a la médula espinal donde la información nociceptiva puede ser modulada, en lo que se conoce como vías descendentes de modulación del dolor (Barjola, 2016; Berrecoso Domínguez & da Silva Borges, 2016; Wieser & Pauli, 2016). Estas vías están implicadas tanto en la disminución o atenuación de la señal nociceptiva, como en el incremento o facilitación de la misma (Berrecoso Domínguez & da Silva Borges, 2016; Nix, 2017; Vanegas & Schaible, 2004). En estas vías descendentes de modulación del dolor, la SGP se constituye como una de las estructuras clave (Wieser & Pauli, 2016). Esta estructura recibe aferencias de diversas regiones como la CPF, el hipotálamo y el sistema límbico, entre otros (Gómez-Esquer, 2016). Estas estructuras, junto con la SGP, tienen un papel relevante tanto en el procesamiento sensorial de dolor, como con el componente afectivo y cognitivo del mismo (Wiech & Tracey, 2009). La SGP libera endorfinas (opioides endógenos) y envía proyecciones a la médula ventromedial rostral (MVR) en el tronco encefálico (Barjola, 2016; Nix, 2017). En esta región, destaca el núcleo magno del rafe (NMR) que contiene neuronas serotoninérgicas que conectan con el asta dorsal de la médula espinal (Barjola, 2016) (Figura 1.2) , pudiendo generar efectos de analgesia endógena, deteniendo o atenuando la trasmisión dolorosa (Basbaum & Fields, 1984; Gómez-Esquer, 2016). Así mismo, otros núcleos serotoninérgicos y noradrenérgicos de la MVR también contribuyen, de manera indirecta, a la reducción de la trasmisión dolorosa modulando la excitabilidad de las neuronas del tronco del encéfalo que, posteriormente, conectan con la médula espinal (Barjola, 2016).
Figure 1.2. Vía descendente de modulación del dolor. El lóbulo frontal y la amígdala se proyectan hacia la sustancia gris periacueductal (SGP). A su vez, la SGP envía proyecciones a la médula ventral rostral (MVR) en el tronco del encéfalo. La MVR ejerce control bidireccional sobre la trasmisión nociceptiva en el asta posterior de la médula espinal. Imagen adaptada de Fields y colaboradores (2007).
Debido a que la SGP recibe aferencias de estructuras como la corteza prefrontal o el sistema límbico, estructuras implicadas en el procesamiento afectivo y cognitivo (Bushnell et al., 2013), las vías descendentes de modulación del dolor parecen estar influidas por diversos factores emocionales y/o cognitivos (Berrecoso Domínguez & da Silva Borges, 2016). De hecho, se ha observado que ciertos estados emocionales negativos podrían favorecer la inhibición de estos mecanismos de analgesia endógena (Bushnell et al., 2013). Asimismo, las expectativas de reducción del dolor (efecto placebo) o el uso de estrategias de afrontamiento eficaces basadas en el control de la atención, generan la activación de los mecanismos de analgesia endógena (Brown & Jones, 2010; Chan et al., 2012; Lawrence et al., 2011; Petrovic, 2002). En línea con esto, se ha propuesto el concepto de pain matrix (matriz del dolor) como un esfuerzo por agrupar áreas responsables del procesamiento del dolor (Berrecoso Domínguez & da Silva Borges, 2016). Aunque tradicionalmente la pain matrix se había asociado exclusivamente al procesamiento de la información nociceptiva, actualmente se considera que procesa cualquier información relevante o significativa del entorno (Iannetti & Mouraux, 2010; Legrain et al., 2011). El vínculo entre las redes de procesamiento del dolor y los mecanismos atencionales o cognitivos hace que estos procesos estén altamente vinculados e incluso se ha hipotetizado que pueden llegar a influirse mutuamente (Barjola, 2016; Iannetti & Mouraux, 2010; Legrain et al., 2011).
Como se ha señalado anteriormente, la modulación del dolor puede incrementar o atenuar la señal nociceptiva (Berrecoso Domínguez & da Silva Borges, 2016; Nix, 2017; Vanegas & Schaible, 2004). En este sistema modulador, las neuronas del MVR tienen un peso importante pudiendo ser clasificadas en dos tipos con características fisiológicas y funcionales diferentes (Barjola, 2016; Fields et al., 2007; Heinricher, 2016; Murison, 2016; Nix, 2017; Vanegas & Schaible, 2004). Por un lado, las células On son aquellas cuya activación generan una respuesta excitatoria ante un estímulo doloroso, asociándose este proceso a la facilitación del procesamiento del dolor en la médula espinal. Así, estas células aumentarían su actividad en situaciones que pueden generar hiperalgesia (Barbaro et al., 1986; Fields et al., 2007; Heinricher et al., 1989). Por otro lado, las células Off al activarse producen una respuesta inhibitoria ante estímulos dolorosos, disminuyendo la trasmisión del procesamiento del dolor a nivel de la médula espinal. Estudios con animales han reportado que las situaciones relacionadas con la analgesia o hipoalgesia conducirían al aumento de la actividad de este tipo de células (Fields et al., 2007; Staud, 2013). Estos sistemas son funcionalmente dependientes, ya que si las células Off están activadas, las células On permanecerían desactivadas y viceversa (Barjola, 2016; Vanegas & Schaible, 2004). Así mismo, las células On podrían tener un papel relevante en la cronificación del dolor, ya que la estimulación dolorosa prolongada en el tiempo parece producir una mayor activación de este tipo de células (Ossipov & Porreca, 2005). Aun así, los mecanismos facilitadores descendentes en trastornos que cursan con dolor crónico son todavía poco conocidos (Staud, 2013).
A lo largo de los años se han propuesto diferentes clasificaciones de dolor. La IASP (1994) estableció una clasificación de dolor basadas en 5 ejes (Eje I: región anatómica donde se localiza el dolor; eje II: sistema alterado; eje III: momento de aparición del dolor; eje IV: valoración subjetiva del paciente y eje V: etiología del dolor). Aunque esta clasificación parece ser bastante útil y exhaustiva (Barjola, 2016; Manchikanti et al., 2018), se han planteado otras que puede complementar a la anteriormente citada. Una de ellas es la que propone una clasificación del dolor dependiendo de su etiología. En esta clasificación podemos diferenciar entre el dolor neuropático, el dolor nociceptivo y el dolor psicógeno. El dolor neuropático es aquel que se origina por una patología en las vías de trasmisión de la señal dolorosa a nivel del sistema nervioso (Campbell & Meyer, 2006). En segundo lugar, el dolor nociceptivo, que se define como una estimulación de los receptores sensoriales provocadas por un daño tisular real o por estímulos potencialmente dañinos (Nicholson, 2006). Finalmente, el dolor psicógeno, producido en ausencia de alteración orgánica y originado por la somatización de problemas emocionales y/o psicológicos (Miró, 2006). Pese al establecimiento de estas clasificaciones, la más habitual ha sido la relacionada con la distinción temporal del dolor (crónico vs agudo). De esta forma, se define el dolor agudo como la respuesta fisiológica normal y adaptativa a estímulos dañinos químicos, térmicos o mecánicos (Carr & Goudas, 1999) que tendría una duración menor a un mes (Thienhaus & Cole, 2002). Por su parte, el dolor crónico puede comenzar como dolor agudo pero debido a su persistencia (más de 6 meses) (Thienhaus & Cole, 2002; Turk & Okifuji, 2001), pierde su valor adaptativo, produciéndose en ausencia de una causa etiológica clara y que cursa con una alteración del funcionamiento normal del individuo.
En la mayor parte de los casos, los pacientes que sufren dolor de corta duración vuelven a la normalidad de su vida. En otros, en cambio, el dolor no disminuye o desaparece, convirtiéndose en una patología crónica (Debono et al., 2013). El dolor crónico afecta en nuestro país a casi un 17% de la población (Dueñas et al., 2015). Aun así, se estima que este fenómeno está infra diagnosticado e infra tratado, haciendo que las consecuencias económicas para el sistema sanitario sean muy elevadas (Failde Martínez & Dueñas Rodríguez, 2016). Además de las repercusiones sanitarias y económicas para los sistemas de salud, las patologías de dolor crónico tienen otras muchas consecuencias sociales, económicas, emocionales y laborales para los pacientes que las sufren (Breivik et al., 2006). En este sentido, la pérdida de empleo, el aumento de bajas laborales, la reducción de la productividad en el trabajo, la reducción de actividades de ocio y contacto sociales o familiares, así como el aumento de las emociones negativas y la irritabilidad, son consecuencias que tienen una elevada prevalencia en este grupo de población (Breivik et al., 2006; Dueñas et al., 2015; Failde Martínez & Dueñas Rodríguez, 2016). A todas estas dificultades se le suma la falta de eficacia por sí solas de las intervenciones habituales (farmacológicas, físicas, psicológicas, rehabilitación, etc.,) para resolver todos los síntomas, lo que provoca que los pacientes con dolor crónico continúen viviendo con algún nivel de dolor durante toda su vida (Turk et al., 2011).
A pesar de la alta prevalencia de los trastornos de dolor crónico y la cantidad de investigación dedicada a su estudio a lo largo de los últimos 50 años (Ibarra, 2006), aún no se cuenta con un modelo explicativo que detalle la cronificación del dolor (Barjola, 2016). Pese a ello, se han establecido ciertos mecanismos fisiológicos que pueden contribuir a explicar cómo se produce la transición de dolor agudo a crónico. En este sentido, se ha reportado que la exposición prolongada a estímulos dolorosos periféricos puede incrementar el nivel de excitabilidad de los nociceptores (proceso conocido como sensibilización periférica) (Chang Chien et al., 2017), amplificando la respuesta y generando una reducción del umbral de dolor (hiperalgesia primaria) (Chang Chien et al., 2017; Latremoliere & Woolf, 2009). El incremento de la excitabilidad de los nociceptores periféricos de forma repetida genera, a su vez, cambios en el comportamiento de las neuronas del asta dorsal de la médula espinal (sensibilización central), que afecta a la modulación del dolor a nivel medular (Arendt-Nielsen et al., 2011). Estos cambios centrales generan mayor excitabilidad de las neuronas de esta región, mostrando umbrales reducidos, e hipersensibilidad al dolor haciendo que, pese a que se produzca la adaptación de los nociceptores periféricos al estímulo doloroso, continúe la percepción subjetiva de dolor (Nix, 2017). El concepto de sensibilización central introduce otra variable en la percepción de dolor, la cual se relaciona con el hecho de que el sistema nervioso central (SNC) puede cambiar, distorsionar, amplificar, aumentar la duración y la extensión espacial del dolor, de tal manera que ya no refleje de forma directa las características específicas de los estímulos dolorosos periféricos, sino más bien el estado funcional de ciertos circuitos del SNC (Woolf, 2011). Este autor afirma que esto no significa que el dolor no sea real, solo que ese dolor no está activado por estímulos nocivos externos.
Además, la sensibilización central, debido a los cambios neuroquímicos asociados al dolor persistente (Latremoliere & Woolf, 2009), puede provocar cambios morfológicos en el SNC, posiblemente derivados de los mecanismos de plasticidad sináptica (Apkarian et al., 2011). Diversas evidencias experimentales han encontrado un descenso de la densidad de la sustancia gris en regiones como la CPF, el núcleo accumbens, la ínsula, la CCA, el hipocampo y la amígdala, entre otras estructuras (Burgmer, Gaubitz, et al., 2009; Geha et al., 2008; Kuchinad et al., 2007; Wood, Schweinhardt, et al., 2007). En este sentido, algunos autores han descrito una correlación entre este descenso de la densidad en estas regiones cerebrales y la duración y/o intensidad de dolor crónico (Geha et al., 2008; Kuchinad et al., 2007). Estos hallazgos arrojan luz sobre las regiones encefálicas clave en el procesamiento de la trasmisión de la información nociceptiva que, además, parecen estar también implicadas en el procesamiento cognitivo y/o emocional (Barjola, 2016). En consecuencia, algunos autores apoyan la idea de que el dolor puede ser considerado un “estado cognitivo” que competiría por los recursos destinados a otros procesos o habilidades (Apkarian et al., 2004), pudiendo explicar en parte las alteraciones cognitivas presentes en muchos de los trastornos de dolor crónico. Asimismo, los aspectos emocionales o afectivos son muy relevantes en la cronificación del dolor, no solo porque los procesos de dolor suelen producirse en un contexto emocional determinado (Orenius et al., 2017), sino porque los circuitos implicados en el aprendizaje emocional (es decir, el circuito corticolímbico) parecen estar muy relacionados con la transición del dolor agudo a crónico (Vachon-Presseau et al., 2016). Así, se ha reportado un aumento de la conectividad entre la CPF y el núcleo accumbens (implicado en sistemas de recompensa) en aquellos pacientes cuyo dolor se cronificaba un año después de su aparición (Apkarian et al., 2013; Baliki et al., 2012). En este sentido, la información nociceptiva podría activar los circuitos neurales implicados en procesos de recompensa, ya que el alivio del dolor podría ser considerado como un refuerzo negativo (Apkarian et al., 2013). Este hecho podría contribuir a mantener la señal nociceptiva en el tiempo incluso ante la ausencia de la lesión periférica (Baliki et al., 2012).
Finalmente, ciertos aspectos genéticos parecen tener también importancia en el proceso de cronificación del dolor. George y colaboradores (2008) demostraron un efecto de interacción entre el gen de la Catecol O-Metiltransferasa (COMT), el catastrofismo y la cronificación de dolor postoperatorio. Este gen codifica una enzima con el mismo nombre, que se ocupa de la degradación de catecolaminas (dopamina, noradrenalina y adrenalina) (Lee et al., 2015; Markett et al., 2010; D. J. Park, Kim, Nah, Lee, Kim, Lee, Hong, Kim, Lee, Kim, Joung, & Lee, 2016). Se ha demostrado que ciertos polimorfismos de este gen influyen sobre la actividad de la enzima, de tal forma que los genotipos de la COMT asociados a una menor actividad enzimática, generan una disminución de la modulación de los inputs nociceptivos (George et al., 2008; Zubieta et al., 2003). Así, aquellos pacientes con altos niveles de catastrofismo y que portasen el genotipo asociado con baja actividad de la COMT podrían tener mayor probabilidad de experimentar dolor persistente después de la operación (George et al., 2008). Estos autores inciden en la necesidad de generar modelos que contemplen múltiples aspectos (también genéticos) para el establecimiento de tratamientos y medidas preventivas eficaces frente al dolor crónico.
En resumen, la cronificación del dolor es un proceso altamente complejo derivado de la interrelación de múltiples factores, entre los que se encuentran los anatómicos, los fisiológicos, genéticos, emocionales y cognitivos. La sensibilización central se ha hipotetizado como la causa principal de ciertas patologías de dolor crónico como osteoartritis, trastornos temporomandibulares, dolor postquirúrgico o el síndrome de fibromialgia, entre otros (Woolf, 2011). En este sentido, la fibromialgia es uno de los trastornos de dolor crónico más estudiados y particularmente interesantes por las alteraciones que provoca a nivel del SNC en el procesamiento del dolor, así como en las alteraciones cognitivas y emocionales presentes en la propia enfermedad (Barjola, 2016).
La fibromialgia o síndrome de fibromialgia es un trastorno multifactorial caracterizado por dolor musculoesquelético crónico generalizado, junto con un conjunto de síntomas físicos, psicológicos y cognitivos que tienen lugar sin la presencia de una patología orgánica evidente (Walitt et al., 2015; Wolfe et al., 2010). La etiología de la enfermedad es desconocida, aunque se han propuesto ciertos mecanismos centrales responsables del trastorno como la sensibilización central, que generaría una alteración en la trasmisión de la señal dolorosa y en la modulación de la información nociceptiva (Bennett, 2005; Cagnie et al., 2014; Clauw, 2009; Yunus, 2007) provocando hipersensibilidad al dolor (Kosek et al., 1996; López-Solà et al., 2014). De hecho, se ha reportado que la información nociceptiva que llega a regiones centrales de la médula espinal es procesada de forma anormal en los pacientes con fibromialgia (Staud et al., 2001). Este hecho podría generar que estos pacientes presenten un menor umbral y tolerancia ante la aplicación de estimulación somatosensorial (Geisser et al., 2003, 2008; Hollins et al., 2009; Kosek et al., 1996; Lorenz, 1998; McDermid et al., 1996). Así mismo, los pacientes con fibromialgia presentan un efecto de sumación temporal o wind up mucho mayor que participantes sanos y mantenida durante más tiempo (Graven-Nielsen et al., 1999; Staud et al., 2001, 2003, 2008, 2014). La sumación temporal es un fenómeno provocado por una serie de estímulos térmicos o eléctricos repetitivos (tren de estímulos) que parecen generar mayores y más prolongadas sensaciones de dolor tras el tren de estímulos en pacientes con fibromialgia (Staud & Rodriguez, 2006). La sumación temporal reflejaría un incremento de la excitabilidad de las neuronas de la médula espinal que podría estar relacionado con la sensibilización central (Staud et al., 2004).
Una de las enfermedades más prevalentes relacionadas con el dolor crónico en el continente europeo es el síndrome de fibromialgia, que afecta al 2,3% de la población (Cabo-Meseguer et al., 2017). Un estudio reciente sobre la prevalencia de la fibromialgia en España, ha situado el porcentaje de afectados en una cifra muy parecida a la europea, en torno al 2,5% (Font Gayà et al., 2020). De forma general, la prevalencia de esta enfermedad es mayor en mujeres que en hombres (4,5% de mujeres, 0,3% en hombres). Estos mismos autores encontraron que el pico de la enfermedad se daba entre los 60-69 años y que, en este rango de edad, el síndrome era 7 veces más prevalente que en personas de edades comprendidas entre 20-29 años. También se encontró una mayor prevalencia de fibromialgia en personas con un bajo nivel educativo o socioeconómico. Todos estos datos son muy parecidos a los encontrados en nuestros países vecinos: Alemania (2,7%), Francia (1,5%), Italia (3,0%) y Portugal (2,8%) (Cabo-Meseguer et al., 2017). Dentro de España, la enfermedad parece ser más prevalente en la zona mediterránea, en comparación con el norte y el centro peninsular (Font Gayà et al., 2020).
Actualmente, debido a la ausencia de una etiología clara y la variabilidad de los síntomas de la enfermedad, el diagnóstico de fibromialgia se hace por exclusión de otras patologías (Clauw, 2014). Pese a ello, el Colegio Americano de Reumatología (American College of Rheumatology, ACR) ha intentado desarrollar varios criterios diagnósticos que pudieran ser útiles en la práctica clínica. En 1990 se proponen los primeros criterios diagnósticos para la fibromialgia desarrollados por el ACR (Wolfe et al., 1990). Estos criterios únicamente hacían referencia a síntomas somáticos, y para el diagnóstico de la enfermedad era necesaria la presencia de dolor durante tres meses o más, en al menos 11 de 18 puntos sensibles al aplicar 4 Kg/cm2 de presión. Estos criterios han sido muy utilizados en el diagnóstico del síndrome aunque también han recibido múltiples críticas derivadas de la subjetividad de la aplicación de los puntos sensibles, así como la exclusión de síntomas como fatiga, dificultades de sueño y problemas cognitivos (Cabo Meseguer, 2019). La importancia de estos últimos síntomas se concretó con una modificación de los criterios diagnósticos en el año 2010 (Wolfe et al., 2010). En estos criterios dejó de ser obligatorio para el diagnóstico la prueba de conteo de los puntos sensibles. Además, se creó un índice de dolor generalizado (Widespread Pain Index, WPI) para evaluar las regiones donde se percibe dolor, y una escala de severidad de los síntomas (Symptom Severity Scale, SSS). Se incluyeron también criterios relacionados con la presencia de fatiga, la falta de sueño reparador y los síntomas cognitivos, a parte de otros síntomas somáticos como mareo, síndrome de intestino irritable, estreñimiento, etc. En el año 2011 se publicó una nueva actualización de los criterios (Wolfe et al., 2011a) para su uso en estudios epidemiológicos, pero no para ser utilizados para el diagnóstico en contextos clínicos (Wolfe et al., 2011b). Los criterios diagnósticos más actuales propuestos por el ACR son del año 2016 (Wolfe et al., 2016), en los que se integraron las propuestas de los años 2010 y 2011. Estos últimos criterios diagnósticos se muestran en la Tabla 1.1.
Tabla 1.1. Criterios diagnósticos de la American College of Rheumathology. Adaptado de Wolfe et al. (2016).
Criterios diagnósticos |
|
1. Índice de dolor generalizado (WPI) ≥ 7 y Escala de Severidad de Síntomas Score ≥ 5 o WPI 4-6 y SS ≥ 9. 2. El dolor generalizado, definido como dolor en al menos 4 de las 5 regiones. El dolor mandibular, torácico y abdominal no se incluye en la definición generalizada del dolor. 3. Los síntomas generalmente han estado presentes durante al menos 3 meses. 4. Un diagnóstico de fibromialgia es válido independientemente de otros diagnósticos. Un diagnóstico de fibromialgia no excluye la presencia de otras enfermedades clínicamente importantes. |
|
Comprobación |
|
WPI. ¿En cuántas áreas ha tenido dolor el paciente? La puntuación estará entre 0 y 19 |
|
Región 1 (Región superior izquierda): |
Región 2 (Región superior derecho) |
Mandíbula izquierda* |
Mandíbula derecha* |
Cintura escapular izquierda |
Cintura escapular derecha |
Brazo superior izquierdo |
Brazo superior derecha |
Brazo inferior izquierdo |
Brazo inferior derecha |
Región 3 (Región inferior izquierda) |
Región 4 (Región inferior derecho) |
Cadera izquierda (glúteo/trocánter) |
Cadera derecha (glúteo/trocánter) |
Pierna superior izquierda |
Pierna superior derecha |
Pierna inferior izquierda |
Pierna inferior derecha |
Región 5 (Región axial) |
|
Espalda |
|
Espalda inferior |
|
Tórax* |
|
Abdomen* |
|
*No incluidos en la definición de dolor generalizado |
|
Escala de Severidad de Síntomas (SSS): |
|
Fatiga |
|
Sueño no reparador |
|
Síntomas cognitivos |
|
Para cada uno de los 3 síntomas anteriores, indique el nivel 0 = Sin problema 1 = Problemas leves, generalmente leves o intermitentes 2 = Moderado, produce problemas a menudo presentes y/o en un nivel moderado. 3 = Severo: problemas generalizados, continuos y perturbadores |
|
La puntuación final de la SS Score es la suma de las puntuaciones de severidad de los 3 síntomas (fatiga, sueño no reparador y síntomas cognitivos) (0–9) más la suma (0–3) del número de los siguientes síntomas que el paciente ha experimentado durante los 6 meses anteriores: Dolores de cabeza (0–1) Dolor o calambres en la parte baja del abdomen (0–1) Depresión (0–1) |
|
Más recientemente, Arnold y colaboradores (2019) han establecido unos criterios diagnósticos diferentes a los propuestos por el ACR. Esta alternativa tiene como objetivo establecer un sistema diagnóstico útil en la práctica clínica y que sea consistente para todos los trastornos de dolor crónico (Galvez-Sánchez & Reyes del Paso, 2020). Estos autores propusieron el diagnóstico multidimensional de la fibromialgia, basado en 5 dimensiones:
1. Criterios diagnósticos básicos. Dolor en seis o más zonas del cuerpo de un total de 9 zonas posibles. Además, se incluye la presencia de trastornos de moderado a severo del sueño o fatiga. Todos estos síntomas deben tener una duración de 3 o más meses.
2. Características comunes que apoyen el diagnóstico. Problemas cognitivos, sensibilidad, rigidez, entre otros.
3. Comorbilidades psiquiátricas o médicas. Presencia de cefaleas crónicas, depresión, ansiedad, síndrome de las piernas inquietas, síndrome de fatiga crónica, síndrome de intestino irritable, etc.
4. Consecuencias neurobiológicas, psicosociales o funcionales. Discapacidad funcional, morbilidad, coste médico y social, etc.
5. Posibles mecanismos neurobiológicos y psicosociales, factores de riesgo y factores de protección.
Pese a la interesante propuesta de este grupo de trabajo, en la que los puntos fuertes son la inclusión de factores de riesgo, curso, pronóstico y fisiopatología del síndrome de fibromialgia (Galvez-Sánchez & Reyes del Paso, 2020), estos criterios aún no han sido validados, lo que podría aumentar, de forma significativa, la proporción de falsos positivos (Wolfe, 2019). Por este motivo, son necesarios más estudios que exploren con detalle la fiabilidad y validez de estos novedosos criterios diagnósticos (Arnold et al., 2019).
Para una revisión extensa y crítica del estado actual de los criterios diagnósticos en fibromialgia es altamente recomendable el estudio de Galvez-Sánchez y Reyes del Paso (2020).
Como se ha comentado con anterioridad, el síndrome de fibromialgia es una enfermedad que involucra una amplia gama de síntomas y alteraciones. Además del menor umbral y tolerancia al dolor que presentan estos pacientes (Geisser et al., 2003, 2008; Hollins et al., 2009; Kosek et al., 1996; Lorenz, 1998; McDermid et al., 1996), usualmente se ha reportado un aumento de la fatiga (Walitt et al., 2011; Wolfe et al., 1997), siendo percibido como uno de los síntomas más disruptivos en su vida diaria (Arnold et al., 2008). Además, también son comunes las alteraciones de sueño (Burns et al., 2008; Drewes et al., 1995) o problemas intestinales (Wallace & Hallegua, 2004). Los factores biológicos y psicosociales (como factores genéticos, ansiedad o depresión) se han destacado como cruciales en la manifestación de la enfermedad (Arnold et al., 2004; Briones, 2014; Desmeules et al., 2014; Fernández-de-las-Peñas, Fernández-Lao, et al., 2012; Hassett et al., 2000; Oliveira & Costa, 2012; Restrepo-Medrano et al., 2009). Las pacientes con fibromialgia presentan elevados niveles de depresión o ansiedad, lo que afecta de manera decisiva en el en la vida diaria de estas personas.
Por otro lado, un conjunto de síntomas que se da en fibromialgia con una alta prevalencia son las alteraciones cognitivas (Leavitt et al., 2002). Estas alteraciones se han considerado como muy incapacitantes y relevantes para el funcionamiento diario de los pacientes, incluso más que el propio dolor (Arnold et al., 2008; Glass et al., 2005; Mease et al., 2008). De esta forma, se ha reportado consistentemente que los pacientes con fibromialgia sufren más problemas cognitivos que otros pacientes que sufren dolor crónico (Katz, Heard, Mills y Leavitt, 2004). Los pacientes con fibromialgia refieren quejas constantes sobre su desempeño cognitivo diario: dificultades para encontrar palabras, para organizarse y planificar tareas, para responder rápidamente a preguntas, despistes u olvidos frecuentes e incapacidad para articular sus propios pensamientos (Arnold et al., 2008). A estas dificultades para llevar a cabo las tareas diarias con cierta normalidad se le ha denominado con el término fibrofog o “niebla mental” (Barjola, 2016; Katz et al., 2004; Kravitz & Katz, 2015). De forma más reciente, se ha acuñado el término discognición para definir las alteraciones neuropsicológicas y las quejas subjetivas de estos pacientes (Glass, 2009). Pese a esto, el debate sobre la naturaleza y extensión de las alteraciones cognitivas que presentan las personas con fibromialgia sigue aún abierto en la actualidad. Así, mientras algunas investigaciones han concluido que realmente no hay una alteración clara en el funcionamiento cognitivo de los pacientes con fibromialgia (Shmygalev et al., 2014; Suhr, 2003; Veldhuijzen et al., 2012) o que estas alteraciones son muy sutiles (Pidal-Miranda et al., 2018), otras, en cambio, encuentran evidencia experimental sobre la existencia real de estos déficits en diferentes dominios cognitivos como la memoria a corto plazo (Kim et al., 2012), la atención (Borg et al., 2015; Carrillo de la Peña et al., 2006; Dick et al., 2002; González et al., 2010; G. M. Grace et al., 1999; Miró, 2011; Reyes del Paso et al., 2012), la flexibilidad cognitiva (Verdejo-García et al., 2009), la teoría de la mente (Di Tella et al., 2015), la ejecución dual (Glass, 2006), la velocidad de procesamiento (Leavitt & Katz, 2008), la toma de decisiones emocionales (Walteros et al., 2011) y el control cognitivo (Samartin-Veiga et al., 2019). De forma general, estas alteraciones parecen ser más evidentes cuando las demandas cognitivas son elevadas, en tareas que conllevan competición entre estímulos o requieren la distribución de recursos atencionales y/o cognitivos (Glass et al., 2011; Leavitt & Katz, 2006, 2008), como las tareas de memoria de trabajo. En este sentido, hay una extensa evidencia experimental que ha señalado que la memoria de trabajo podría ser responsable de la presencia de muchas de las alteraciones cognitivas en pacientes con fibromialgia (Akdoǧan et al., 2013; Ambrose et al., 2012; Bertolucci & Oliveira, 2013; Gelonch et al., 2017; Goldman-Rakic et al., 1990; Roldán-Tapia et al., 2007; Seo et al., 2012).
La memoria de trabajo hace referencia al sistema de almacenamiento temporal que mantiene y manipula la información, y que está bajo el control de la atención (Baddeley, 2007, 2017). El modelo más relevante en el estudio de la memoria de trabajo ha sido el modelo de Baddeley y Hitch (1974). En este modelo, también denominado multicomponente, se propone la existencia de tres componentes funcionales de memoria de trabajo: el ejecutivo central, el bucle o lazo fonológico y la agenda visoespacial. El ejecutivo central se ha considerado más como un sistema de control atencional que como un almacén de memoria (Baddeley, 2010), debido a que su función más relevante es la organización de los recursos atencionales del resto de subsistemas del modelo (Ruiz-Vargas, 2010). Los otros dos componentes del modelo, bucle fonológico y agenda visoespacial se han denominado sistemas esclavos, ya que dependen funcionalmente del sistema ejecutivo central. La función del bucle o lazo fonológico es el almacenamiento y manipulación temporal de información de tipo verbal-fonológico. Por otro lado, la agenda visoespacial, se encargaría del almacenamiento y manipulación temporal de información de tipo visual-espacial. En una de las modificaciones más actuales de este modelo (Baddeley, 2000), se introdujo un cuarto componente, el buffer o retén episódico, definido como un subsistema separado que puede retener información en un código multidimensional que actuaría como un enlace entre los diferentes componentes conectándolos con la memoria a largo plazo (Pelegrina et al., 2016; Ruiz-Vargas, 2010).
Pese a que el modelo de Baddeley y Hitch (1974), con sus diferentes modificaciones (Baddeley, 2000), ha sido probablemente el más importante, otros autores han establecido modelos alternativos o complementarios (Cowan, 1988, 1998; Friedman & Miyake, 2004; Miyake et al., 2000). En primer lugar, el modelo de los procesos integrados de Cowan (1988, 1998) se aleja de la propuesta de los subsistemas o almacenes de Baddeley y no considera que la única distinción relevante en memoria de trabajo sea en función de si la información es verbal o visoespacial (Pelegrina et al., 2016). En su modelo, Cowan (1988) propone que la memoria de trabajo se identificaría con la región de la memoria a largo plazo que ha alcanzado un cierto grado de activación. Estos niveles de activación estarían controlados por procesos atencionales, de tal forma que una vez que cierta información entra dentro del foco atencional puede tener lugar un procesamiento adicional del estímulo estableciendo vínculos entre los elementos activados (Pelegrina et al., 2016). El foco atencional estaría vinculado tanto a procesos voluntarios, controlados por el ejecutivo central, como por procesos automáticos, relacionados con la orientación atencional (Pelegrina et al., 2016). Otros modelos como el de Miyake y colaboradores (2000) ponen énfasis en los diferentes subprocesos vinculados con la memoria de la trabajo. Este modelo, propone 3 subprocesos: cambio de conjunto mental (shifting), actualización y seguimiento de la información (updating) e inhibición (inhibition). Estos tres subcomponentes no trabajan de forma separada, sino que más bien parecen estar moderadamente relacionados (Bell et al., 2018). Posteriormente, se introdujo la necesidad de dividir el último subproceso (inhibición) en tres relativamente diferentes: la respuesta de inhibición preponderante, la resistencia de la interferencia del distractor y la resistencia a la interferencia proactiva. No obstante, según estos mismos autores, es necesario el desarrollo de investigaciones más específicas en las que se explore este subproceso de inhibición (Friedman & Miyake, 2004). Otros autores, con el objetivo de completar este último modelo, incluyeron un cuarto subproceso, el acceso (accessing), que implicaría la acción de recuperar información de la memoria a largo plazo (Fisk & Sharp, 2013).
Hay abundante evidencia experimental que ha encontrado dificultades en personas con fibromialgia para movilizar recursos cognitivos relacionado con diferentes subcomponentes de memoria de trabajo; tanto de la agenda visoespacial (Luerding et al., 2008), del bucle fonológico (Di Tella et al., 2015; Leavitt & Katz, 2008; Munguía-Izquierdo et al., 2008; Roldán-Tapia et al., 2007), así como dificultades en la actualización de información y en la inhibición (Akdoǧan et al., 2013; Cherry et al., 2014; Coppieters et al., 2015; Cuevas-Toro et al., 2014; Martinsen et al., 2014; Mercado et al., 2013; Seo et al., 2012; Tesio et al., 2015), lo que reflejaría alteraciones en el ejecutivo central (Pidal-Miranda et al., 2018). Más recientemente, Wu y colaboradores (2018) evaluaron, a través de un meta-análisis, 23 artículos científicos que mostraron un tamaño del efecto mediano en la memoria de trabajo para las diferencias encontradas entre personas con fibromialgia y controles sanos. Asimismo, estos resultados fueron independientes del nivel educativo del participante. Otro meta-análisis de Bell y colaboradores (2018) en el que evaluaron el rendimiento cognitivo de pacientes con fibromialgia siguiendo los subprocesos de memoria de trabajo propuestos por el modelo Miyake y colaboradores (2004) y la actualización posterior de Fisk y Sharp (2013). En este estudio, se reportó un tamaño del efecto grande para las alteraciones del control inhibitorio, que incluía medidas de atención selectiva y respuesta de inhibición. Estos autores también encontraron un efecto mediano para la velocidad de procesamiento y la actualización de información y, en cambio, un efecto pequeño para los cambios de información y el acceso a la misma (Bell et al., 2018). Los autores explican sus resultados sobre la base de que el dolor y ciertos procesos cognitivos (en este caso la respuesta inhibitoria) podrían compartir redes neurales (la denominada anteriormente como pain matrix) (Apkarian et al., 2004; Glass et al., 2011). Esta conclusión ha encontrado apoyo en otras investigaciones en las que se ha explorado la relación entre la percepción de dolor y el rendimiento cognitivo, mostrando que en aquellos pacientes que reportaban un mayor nivel de dolor, demostraban peor rendimiento en tareas cognitivas, de atención, funciones ejecutivas o memoria de trabajo (Dick et al., 2008; G. M. Grace et al., 1999; Munguía-Izquierdo et al., 2008; Park, Glass, Minear, & Crofford, 2001; Reyes del Paso et al., 2012; Veldhuijzen et al., 2012; Verdejo-García et al., 2009).
Estas alteraciones descritas en tareas cognitivas y, en concreto de memoria de trabajo, parecen tener un sustrato neural tanto a nivel estructural como funcional. De hecho, se ha observado una relación entre los déficits en memoria de trabajo en fibromialgia y un decremento del volumen de la sustancia gris en la corteza prefrontal dorsolateral (CPFDL) y en el área motora suplementaria (Luerding et al., 2008). A nivel funcional existe debate sobre la naturaleza de los déficits encontrados en memoria de trabajo. Por un lado, algunos autores han reportado menor activación en la CPFDL, la corteza prefrontal ventrolateral (CPFVL) y la corteza parietal inferior en pacientes con fibromialgia, sugiriendo que los déficits en estas estructuras podrían explicar las alteraciones de memoria de trabajo verbal (Seo et al., 2012). Por otro lado, otro conjunto de autores han observado un incremento de la activación en pacientes con fibromialgia en regiones frontales y parietales en tareas de memoria de trabajo (Bangert et al., 2003) y en regiones temporales en tareas de inhibición (Glass et al., 2011). Estos hallazgos podrían ser entendidos como el reflejo de un proceso compensatorio para que los pacientes puedan tener un rendimiento conductual similar al que muestran los controles sanos (Bangert et al., 2003; Glass et al., 2011). Por lo tanto, sería conveniente explorar con más detalle estas variables para intentar descifrar cuál es el comportamiento real en las redes neurales que soportan tareas de memoria de trabajo en pacientes con fibromialgia y qué variables pueden modular su función.
Estas cuestiones también se han intentado explorar y dilucidar utilizando electroencefalografía (EEG), técnica altamente recomendada para explorar procesos rápidos a nivel neural, debido a su elevada resolución temporal y a que las fluctuaciones de la señal EEG estarían reflejando diferentes etapas del procesamiento cognitivo o sensorial (Pourtois et al., 2008). En este sentido, se han explorado bandas de frecuencia de EEG alteradas en pacientes con fibromialgia durante la realización de una tarea de memoria de trabajo (González-Villar, Pidal-Miranda, et al., 2017). Estos autores han reportado que los pacientes con fibromialgia tienen un patrón de tiempo-frecuencia diferente a los participantes controles, pese a que el rendimiento es similar en ambos grupos. Así, los pacientes con fibromialgia mostraron una menor disminución de alfa en regiones posteriores, vinculado a procesamiento atencional, y un menor aumento de theta en zonas frontales mediales, lo que se ha relacionado con el esfuerzo mental. Por último, en este estudio se ha reportado que los pacientes con fibromialgia tienen una menor conectividad funcional entre regiones frontales mediales y el resto de las áreas registradas en la banda theta, lo que podría reflejar una alteración en la distribución de recursos cognitivos entre estas regiones del encéfalo.
Además, los estudios que utilizan potenciales evento-relacionados (PER) han señalado que la amplitud del componente P3 o P300 parece estar relacionada con la carga cognitiva de la memoria de trabajo (Chen, Mitra & Schlaghecken, 2008; Chen & Mitra, 2008; Covey et al., 2017; Dong et al., 2015; Lenartowicz et al., 2010; López Zunini et al., 2016; Polich, 2007; Yuanyuan Zhang et al., 2017). Este componente también se ha estudiado en relación a la carga atencional (Hagen et al., 2006), con tareas duales (Isreal et al., 1980; Kida et al., 2012; Nash & Fernandez, 1996), utilizando el paradigma Oddball (Barjola, 2016; Polich, 2007; M. J. Wilson et al., 2012) e incluso parece estar relacionado con el procesamiento del dolor (Peng et al., 2019; Vossen et al., 2011).
Entre las diversas teorías relacionadas con el componente P3, una de las que cuenta con mayor apoyo empírico es la que sostiene que la amplitud de este componente está relacionada con la actualización del contexto (Donchin & Coles, 1988; Polich, 2003). Esta teoría asume que el componente P3 surge cuando un estímulo diferente al estándar aparece y el sujeto tiene que actualizar esa información, ya que el sistema perceptivo mantiene activa una representación del estímulo en la memoria de trabajo y continuamente la va comparando con cada estímulo presentado (Barjola, 2016). En este sentido, en las tareas de memoria de trabajo hay un cambio rápido de estimulación o aparecen estímulos distractores que pueden requerir la puesta en marcha de procesos de actualización del contexto (Lenartowicz et al., 2010). Una de las tareas más utilizadas para explorar el proceso de actualización de la memoria de trabajo ha sido la tarea N-back (Kessel et al., 2016; Owen et al., 2005; Redick & Lindsey, 2013; Szmalec et al., 2011; Vilà-Balló et al., 2018). En este paradigma los participantes deben decidir si el estímulo o el ítem presentado es igual o no que el estímulo o ítem presentado N veces antes (Redick & Lindsey, 2013). Asimismo, este paradigma permite la manipulación sencilla de la carga de memoria de trabajo variando la instrucción que da el experimentador. Esta pequeña manipulación parece tener reflejo sobre los PER, de tal forma, que a mayor carga de memoria de trabajo (mayor N), menor es la amplitud del componente P3 (Covey et al., 2017; Kok, 2001; Watter et al., 2001). El proceso de actualización del contexto nos permite guiar de forma efectiva nuestra conducta (Mercado et al., 2021), pero no es el único que parece estar relacionado con el componente P3. Este componente también se ha asociado con los subprocesos de cambio y reemplazo, como se ha propuesto en otras investigaciones científicas (Chen et al., 2008). Mientras que el proceso de reemplazo está relacionado íntimamente con procesos de percepción y con áreas parieto-occipitales del cuero cabelludo, el proceso de cambio es un proceso puro de manipulación de información, dependiente de áreas frontales (Mercado et al., 2021). Recientemente, nuestro grupo de investigación (Mercado et al., 2021) ha explorado la ejecución en memoria de trabajo, a través de una tarea N-back verbal en pacientes con fibromialgia. Nuestros resultados están en la línea con otros estudios que encuentran una disfunción cognitiva en pacientes con fibromialgia, lo que se traduce en un rendimiento conductual reducido en estos pacientes, así como un patrón electrofisiológico diferencial al compararlos con las participantes sanas. En cuanto al componente P3, se reportó una menor amplitud, de forma significativa, en pacientes con fibromialgia en regiones parieto-occipitales en comparación con participantes sanas. Así mismo, la ansiedad y el dolor predecían la amplitud de este mismo componente en fibromialgia. En concreto, los pacientes con fibromialgia que reportaron mayores niveles de dolor o ansiedad, mostraban una menor amplitud del componente P3 parieto-occipital. La alteración en este índice neural podría sugerir la presencia de alteraciones en la actualización del contexto y el remplazo en pacientes con fibromialgia y su relación con el dolor y la ansiedad.
Otro de los componentes que se han observado como alterados en fibromialgia en tareas N-back y relacionado estrechamente con diferentes subprocesos de memoria de trabajo, ha sido el componente P2 (Mercado et al., 2021). Este componente tiene su pico entre los 150 y los 250 milisegundos (ms), y ha sido menos estudiado en relación con la carga de memoria de trabajo que el componente P3. Sin embargo, algunos estudios experimentales han establecido este componente como un índice de memoria trabajo utilizando diferentes paradigmas (Lefebvre et al., 2005; Mercado et al., 2021; Wolach & Pratt, 2001). Además, este componente se ha asociado, en zonas frontales y frontocentrales, con la atención ejecutiva en tareas de memoria de trabajo (Lubitz et al., 2017; Zhao et al., 2013). De hecho, algunos autores han reportado que, tras el entrenamiento en la mejora de memoria de trabajo, los participantes mostraban una reducción significativa de la amplitud de dicho componente, encontrándose, por tanto, una relación inversa entre la amplitud del componente P2 y el rendimiento de los participantes en tareas de memoria de trabajo (Zhao et al., 2013). Otros autores, en cambio, han relacionado el componente P2 con procesos de codificación de información en memoria (Dunn et al., 1998; Finnigan et al., 2011), relacionando la amplitud de este componente en regiones parieto-occipitales con la capacidad de recuerdo del sujeto. Así, los participantes con menor amplitud del componente P2 en regiones parieto-occipitales tenían menos capacidad de codificación y peor recuerdo posterior, mientras que en los participantes con mayor amplitud del componente P2, el efecto era contrario (Dunn et al., 1998). En fibromialgia, se ha observado que el componente P2 parieto-occipital derecho parece estar atenuado, lo que reflejaría dificultades, en esta población, a la hora de una correcta codificación de la información (Mercado et al., 2021) que comprometería, de forma crucial, la ejecución en pacientes de tareas de memoria de trabajo.
Los polimorfismos genéticos son variaciones del genoma que pueden aparecer en ciertos individuos por mutaciones espontáneas, que se trasmiten a la descendencia y que tras múltiples generaciones adquieren una frecuencia relevante en la población general (Iniesta et al., 2005). Estas variantes del genoma se dan con una frecuencia igual o mayor al 1% (Lewin, 2004). Es necesario diferenciar estas variaciones en el genoma de aquellas mutaciones espontáneas y puntuales, ya que las primeras se dan con una frecuencia mucho mayor que las segundas (Massó, 2008). Los polimorfismos genéticos son la base de la evolución, pudiendo proporcionar ciertas ventajas a los individuos aunque, también, pueden contribuir a generar algunas enfermedades (Iniesta et al., 2005).
Los polimorfismos más frecuentes son los polimorfismos de nucleótido simple o SNP (del inglés Simple Nucleotide Polymorphism), ya que representan el 90% de todas las variaciones del ADN (Massó, 2008), apareciendo cada 500 o 1000 nucleótidos (Klug et al., 2013). Se estima que puede haber, aproximadamente, unos 2,5 millones de SNP en nuestro código genético (Ingelman-Sundberg, 2001; Massó, 2008). Estas variaciones o modificaciones simples en la secuencia de ADN afectan únicamente a una base nitrogenada y han sido consideradas relevantes en los estudios de respuesta a fármacos e incluso en estudios de asociación genética de ciertas enfermedades (González-Mesa, 2015).
Otras modificaciones que también provocan variaciones en la secuencia de ADN, aunque de forma menos común, son las inserciones o delecciones. Las inserciones consisten en la adicción de una o varias bases nitrogenadas, mientras que la delección, por su parte, consiste en la eliminación de uno o varios nucleótidos (Schmith et al., 2003).
A lo largo de la historia, las técnicas de análisis genético con fines diagnósticos, médicos, pero también científicos, han ido evolucionando progresivamente con el objetivo de detectar y cuantificar moléculas de ADN o ARN de forma más rápida y sencilla. Inicialmente, los primeros métodos de análisis estaban basados en la utilización de elementos radiactivos (p.ej., radiolabeled UTP, Southern Transfer Method, Nothern Blot for RNA o la RNase-protection experiment) (Shipley, 2006). En la década de los 80 Kary Mullis desarrolló una nueva técnica, la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) (Mullis, 1990), que revolucionaría la investigación molecular.
La técnica de la PCR se ha convertido en la herramienta más utilizada y poderosa para la detección de ADN (Kubista et al., 2006; Poitras & Houde, 2002) y es una técnica indispensable en la práctica médica y en la investigación en biología molecular (Mathys et al., 2007). A partir de una simple copia de material genético, esta técnica permite que una secuencia de ácido nucleico pueda ser amplificada a través de la acción enzimática de la ADN polimerasa, después de un proceso cíclico y exponencial, para generar un gran número de copias idénticas que facilitarán su posterior detección y análisis (Kubista et al., 2006). Posteriormente, se desarrolló la PCR cuantitativa (qPCR) o PCR en tiempo real (Higuchi et al., 1992) que controla el progreso de la PCR conforme se produce. Los datos se recopilan, por lo tanto, durante el proceso, en lugar de al finalizar este.
De manera breve, la PCR se puede dividir en 3 etapas (Caminal-Mitjana, 2000; Tamay de Dios et al., 2013) (Figura 1.3):
1. Fase de desnaturalización del ADN. En esta fase inicial la muestra biológica a analizar se introduce en un termociclador donde se aumenta la temperatura hasta alcanzar los 95°C durante un tiempo que oscila entre 1 y 5 minutos. El objetivo que se persigue con este procedimiento es conseguir que la doble hélice del ADN se separe.
2. Fase de hibridación o de unión de los primers. En este punto, y una vez separada la doble hélice del ADN, intervienen en el proceso 2 cebadores o primers. Estos elementos son fragmentos de ADN monocatenarios que están constituidos por 20-30 nucleótidos complementarios a la cadena molde y cuya función es detectar y delimitar el fragmento de ADN para posteriormente amplificarlo (Caminal-Mitjana, 2000). Estos dos primers se unen a los dos extremos del fragmento que queremos amplificar. En el caso de que se quiera genotipar la muestra de ADN a analizar, en esta fase también deben utilizarse otros primers o cebadores como las sondas Taqman. Estas sondas son complementarias al fragmento de ADN que se quiere genotipar (en este caso el SNP objetivo) y se unen a la región del ADN en la que está presente el SNP que se pretende estudio. Estas sondas contienen un fluorocromo, que es una molécula capaz de absorber energía lumínica y liberarla en forma de luz fluorescente (Mathys et al., 2007). En esta fase, el fluorocromo no libera energía lumínica debido a la proximidad de un elemento denominado quencher, que es capaz de captar y bloquear la señal emitida por el fluorocromo.
3. Fase de polimerización o extensión. Una vez los primers han delimitado el fragmento de ADN, y la sonda Taqman ha identificado el SNP, comienza la síntesis de nuevas cadenas complementarias de ADN molde, a través de la enzima ADN polimerasa (Tamay de Dios et al., 2013). Una vez alcanza la región delimitada por la sonda Taqman, la ADN polimerasa libera el fluorocromo que contiene dicha sonda que, al alejarse del quencher, comienza a emitir una señal luminosa. Cada sonda detecta un alelo específico y tiene un fluorocromo diferente. De forma habitual se utilizan los marcadores comerciales FAMTM (6-carboxifluoresceína) y VIC® (propiedad de Applied Biosystems) (Fornage & Doris, 2005; Vega et al., 2005). Posteriormente, el análisis de los diferentes fluorocromos, a través de un sistema óptico denominado espectrofotómetro, permite la determinación del genotipo, de tal forma que la detección de una sola de las señales indica que la muestra pertenece a un individuo homocigoto (para el alelo 1 o 2 dependiendo de la señal detectada) y la detección de ambas señales indicará que la muestra genotipada es heterocigota (Fornage & Doris, 2005). Por tanto, además de la cuantificación, en este paso podemos genotipar la muestra biológica.
Figura 1.3. Reacción en cadena de la polimerasa (PCR). qPCR con sondas Taqman A) Se representa una muestra genotipada heterocigota (alelos diferentes) liberándose dos fluorocromos diferentes para cada uno de los alelos y B) Está representada una muestra homocigota (alelos iguales) en la que se liberan dos fluorocromos iguales. Adaptado de Vega y colaboradores (2005).
En el síndrome de fibromialgia no se ha identificado aún la etiología de la enfermedad. Aun así, se han desarrollado varias propuestas para establecer sus causas. Entre ellas, la contribución de los factores genéticos en el desarrollo y/o mantenimiento de la fibromialgia ha sido defendida como unas de las propuestas más consistentes (Buskila & Sarzi-Puttini, 2006). Como se ha comentado con anterioridad, la prevalencia de la fibromialgia es de, aproximadamente, el 2% en la población general. Con el objetivo de estimar el riesgo de sufrir una enfermedad, se han desarrollado diversos estudios denominados de agregación familiar. En estos estudios existe agregación y, por tanto, sospecha de influencia genética, cuando los familiares tienen más riesgo de sufrir la enfermedad que los participantes controles no familiares (Susser & Susser, 1989; Zimmerman et al., 2009). En los estudios sobre fibromialgia se han establecido prevalencias mayores en familiares de pacientes que en personas controles (Arnold et al., 2004, 2013; Buskila et al., 1996; Buskila & Sarzi-Puttini, 2006; Pellegrino et al., 1989; Stormorken & Brosstad, 1992). De hecho, el primero de estos estudios de agregación familiar en fibromialgia demostró que el 70% de los descendientes de pacientes con fibromialgia podrían desarrollar también la enfermedad (Pellegrino et al., 1989). Algunos estudios han sugerido que estos datos iniciales habría que tomarlos con cautela, debido a un posible sobrediagnóstico de la enfermedad (Buskila & Sarzi-Puttini, 2006). Otros estudios han explorado la herencia en hombres y en mujeres con parientes diagnosticados con fibromialgia, encontrando un mayor efecto en mujeres que en hombres (Buskila et al., 1996). Asimismo, diversos estudios han profundizado en la importancia del componente familiar también en alguno de los síntomas más prevalentes de la fibromialgia. Concretamente, se ha reportado que el número de puntos sensibles parece ser significativamente mayor en los familiares de pacientes con fibromialgia en comparación con los familiares de pacientes con artritis reumatoide (Arnold et al., 2004) y que el 66% de parientes de pacientes podría mostrar síntomas compatibles con la enfermedad (Stormorken & Brosstad, 1992). En resumen, la evidencia previa relacionada con estudios de agregación familiar ha sugerido que tener un familiar de primer grado afectado con esta enfermedad podría multiplicar por 8,5 veces la posibilidad de desarrollar el síndrome (Buskila & Sarzi-Puttini, 2006). Estos estudios proponen que la presencia de ciertos factores genéticos o familiares que podrían ser relevantes en la etiopatogenia de la enfermedad (Arnold et al., 2013; Buskila et al., 2005, 2007; Buskila & Sarzi-Puttini, 2006), sin descartar la influencia en el desarrollo o el mantenimiento de la fibromialgia de otros aspectos ambientales o psicosociales (Buskila & Sarzi-Puttini, 2006; Clauw & Crofford, 2003; Park et al., 2016).
Este hecho ha promovido la realización de estudios de asociación genética dirigidos a explorar la influencia genética sobre el desarrollo de la fibromialgia. Estos estudios han ayudado a entender la base genética de la enfermedad y han propuesto varios marcadores genéticos que podrían influir en la patogénesis de este síndrome (Park & Lee, 2017). La literatura existente sugiere que el origen de la enfermedad podría estar determinado por una gran cantidad de marcadores genéticos que interactúan entre sí, junto a eventos o experiencias personales (da Silva, 2016). Los genes candidatos que se han explorado en fibromialgia no solo parecen estar vinculados con la patogénesis, sino también con la presencia de síntomas físicos, psicológicos y aspectos de personalidad relacionados con esta condición crónica. Estos genes se pueden clasificar en genes relacionados con la serotonina (receptores y transportadores), genes que afectan a las vías dopaminérgicas, genes relacionados con canales iónicos y genes relacionados con la degradación de catecolaminas, entre otros (D. J. Park & Lee, 2017) (véase la Tabla 1.2 para obtener un resumen de los genes asociados con la fibromialgia).
En cuanto a los genes que afectan a la disponibilidad de serotonina, se han destacado los genes que codifican el receptor 5-HT2A y el que codifica el transportador de serotonina 5-HTT (Bondy et al., 1999; Cohen et al., 2002; Gürsoy et al., 2001; Mergener et al., 2011; Offenbaecher et al., 1999). Aunque las investigaciones siguen sin ser concluyentes en la relación de estos genes con la fibromialgia, sí que se vislumbra cierta asociación entre algunos de los polimorfismos asociados a estos genes y el síndrome de fibromialgia (D. J. Park & Lee, 2017). En este sentido, se ha encontrado una asociación entre la susceptibilidad de sufrir fibromialgia y el polimorfismo T102C del gen receptor 5-HT2A, de tal forma que el genotipo T/T aparece infrarrepresentado en las pacientes, mientras que los genotipos T/C y C/C, se hayan sobrerrepresentados en comparación con participantes sanos (Bondy et al., 1999). De hecho, este polimorfismo parece estar implicado en la severidad de los síntomas. El genotipo T/T se ha asociado con peor sintomatología psiquiátrica, mayor dolor y menor umbral de dolor en pacientes con fibromialgia (Bondy et al., 1999; Gürsoy et al., 2001). Por otro lado, en cuanto al gen transportador de serotonina 5-HTT, Offenbaecher y colaboradores (1999) reportaron mayor frecuencia del genotipo S/S en pacientes que en controles, asociando este genotipo con síntomas más graves de depresión. De forma similar, se ha reportado que el alelo S de este gen parece estar asociado con rasgos de ansiedad en estos pacientes (Cohen et al., 2002).
Asimismo, se ha explorado la relación de algunos genes vinculados con las vías dopaminérgicas y el síndrome de fibromialgia, sugiriendo que estos genes podrían jugar un papel relevante en la severidad de la percepción de dolor o en el perfil de personalidad asociado a los pacientes (D. J. Park & Lee, 2017). En línea con esto, se ha sugerido que el genotipo G/G del polimorfismo Ser9Gly del gen receptor de dopamina 3 (DRD3) se vincula en pacientes con fibromialgia con mayor umbral de dolor térmico y, por tanto, menor hiperalgesia (Potvin et al., 2009). Además, el gen del receptor de dopamina D4 (DRD4) parece estar relacionado con el perfil de personalidad de los pacientes (Buskila et al., 2004). Así, el polimorfismo de repetición del exón III del gen DRD4 se ha asociado con menores puntuaciones en la subescala de personalidad de búsqueda de sensaciones del cuestionario tridimensional de personalidad (Buskila et al., 2004).
En tercer lugar, la relación entre los genes de los canales iónicos de potencial transitorio (TPRV) en la relación con la fibromialgia se ha mostrado paradójica. Mientras que algunos de los polimorfismos del gen TRPV2 parecen tener un efecto protector sobre el desarrollo de la enfermedad, polimorfismos del gen TRPV3 parecen conferir mayor riesgo de sufrir la enfermad (D. J. Park, Kim, Nah, Lee, Kim, Lee, Hong, Kim, Lee, Kim, Joung, Kim, et al., 2016). En cuanto al gen que codifica canales de sodio, SCN9A, también se ha asociado con la susceptibilidad de sufrir fibromialgia, de tal forma que la frecuencia de genotipos del polimorfismo rs6754031 de este gen fue significativamente diferente entre pacientes y controles, asociándose el genotipo G/G con mayor severidad de la enfermedad (Vargas-Alarcon et al., 2012). Estos mismos autores también se han interesado por el gen receptor adrenérgico (AR), asociándose, varios de sus polimorfismos, con mayor riesgo de desarrollar la enfermedad y severidad de los síntomas (Vargas-Alarcón et al., 2009).
Otros genes han contado con menor atención por parte de los investigadores. Así, para el gen MAO (monoaminoxidasa) se ha observado que el alelo 3 podría estar asociado con mayor susceptibilidad y severidad de los síntomas (Gürsoy et al., 2008). Por el contrario, el gen GCH1, en el que varios polimorfismos parecen tener un factor protector contra la susceptibilidad a desarrollar fibromialgia, reduciéndose, la sensibilidad al dolor en estos pacientes (Kim et al., 2013). Por último, alelo G del polimorfismo rs11030104 y el genotipo T/T del polimorfismo rs1227353 del gen BDNF, se han relacionado negativamente con la enfermedad, mientras que el genotipo GG del polimorfismo rs11030104 del mismo gen se ha vinculado con efectos protectores sobre la enfermedad (D. J. Park et al., 2018).
Por último, entre todos los genes candidatos, el gen de la COMT, relacionado con la degradación de catecolaminas (adrenalina, dopamina, noradrenalina), ha sido el que más atención ha suscitado en fibromialgia. De hecho, en el siguiente apartado se desarrollará, de forma más extensa, sus características y su vínculo con la enfermedad.
Tabla 1.2. Genes asociados a la fibromialgia. Se detallan los efectos de dichos genes sobre diferentes síntomas de la enfermedad, según han sido reportados en la literatura científica existente.
Gen |
Efectos en fibromialgia |
Referencias |
Receptor 5-HT2A |
Síntomas psiquiátricos y percepción de dolor |
(Bondy et al., 1999; Gürsoy et al., 2001; Mergener et al., 2011) |
Trasportador 5-HHT |
Síntomas psiquiátricos (depresión, ansiedad y estrés). |
|
MAO |
Incremento de la sensibilidad al dolor. |
|
COMT |
Desarrollo de la enfermedad, incremento de la sensibilidad al dolor, desarrollo de síntomas psiquiátricos y estrés. |
(Cohen et al., 2009; Fernández-De-Las-Peñas et al., 2012; Finan et al., 2011; García-Fructuoso et al., 2006; Gürsoy et al., 2003; Inanir et al., 2014; Martínez-Jauand et al., 2013; Matsuda et al., 2010; D. J. Park, Kim, Nah, Lee, Kim, Lee, Hong, Kim, Lee, Kim, Joung, & Lee, 2016; Vargas-Alarcón et al., 2007) |
DRD4 |
Rasgos de personalidad en fibromialgia. |
|
DRD3 |
Efecto sobre la percepción térmica |
|
SCN9A |
Desarrollo de la enfermedad y aumento de la severidad de los síntomas. |
|
TRPV2 |
Efecto protector contra la fibromialgia |
(D. J. Park, Kim, Nah, Lee, Kim, Lee, Hong, Kim, Lee, Kim, Joung, Kim, et al., 2016) |
TRPV3 |
Efecto sobre la severidad de los síntomas, así como, la fatiga |
(D. J. Park, Kim, Nah, Lee, Kim, Lee, Hong, Kim, Lee, Kim, Joung, Kim, et al., 2016) |
AR |
Factor de riesgo para el desarrollo de la enfermedad y sobre la severidad de los síntomas |
|
GCH1 |
Efecto sobre la sensibilidad al dolor |
|
BDNF |
Efecto sobre el desarrollo de la enfermedad |
Uno de los factores genéticos que de forma más consistente se ha asociado con el síndrome de fibromialgia es el gen de la COMT. La enzima que codifica este gen es la responsable de la degradación de catecolaminas (la dopamina entre ellas).
Este neurotransmisor juegan un papel muy relevante en la modulación descendente de la percepción del dolor (Jarcho et al., 2012; Wood, 2008). El gen de la COMT ha sido estudiado de forma recurrente en relación con la percepción y la experiencia de dolor en personas sanas y en diversas patologías relacionadas con dolor crónico (Cargnin et al., 2013; García-Fructuoso et al., 2006; S. Z. George et al., 2015; Martínez-Jauand et al., 2013; Vargas-Alarcón et al., 2007; Zubieta et al., 2003). Aunque se han explorado varios SNP, una gran cantidad de estudios se han focalizado en el polimorfismo Val158Met o rs4680, por su elevada relación con la variabilidad interindividual en la percepción del dolor (Martínez-Jauand, 2013). Este polimorfismo surge por la sustitución de una base nitrogenada (guanina) por otra base nitrogenada (adenina) en el codón 158 del gen. Esta variación provoca una cambio en uno de los aminoácidos de la proteína (metionina (Met) en lugar de valina (Val)) (García-Fructuoso et al., 2006). Esta pequeña variación hace que la termo-estabilidad de la enzima cambie, afectando a la actividad enzimática de la proteína que codifica este gen. Así, el genotipo Val/Val produce la mayor actividad de la COMT y, por tanto, mayor degradación de catecolaminas. Por otro lado, el genotipo Met/Met se asocia con la menor actividad de la enzima (en torno 3 o 4 veces menos activa que el genotipo Val/Val). Por último, el genotipo Met/Val se asocia con una actividad intermedia (Cohen et al., 2009).
El gen de la COMT ha sido relacionado con una mayor susceptibilidad a desarrollar fibromialgia y este resultado se ha confirmado no sólo en muestras de pacientes españolas (Vargas-Alarcón et al., 2009), sino también en pacientes de otros muchos países del mundo, tales como Corea (D. J. Park, Kim, Nah, Lee, Kim, Lee, Hong, Kim, Lee, Kim, Joung, & Lee, 2016), Turquía (Gürsoy et al., 2003), Israel (Cohen et al., 2009) y Brasil (Barbosa et al., 2012; Matsuda et al., 2010). Concretamente, el polimorfismo Val158Met ha sido asociado de forma reiterada con la sensibilización al dolor en pacientes con fibromialgia (Desmeules et al., 2014; Vossen et al., 2010). Algunos autores han indicado que los pacientes con fibromialgia portadores del genotipo Met/Met muestran una mayor sensibilidad ante estímulos dolorosos (Barbosa et al., 2012; Martínez-Jauand et al., 2013) y refieren una mayor cantidad de puntos de dolor (Cohen et al., 2009). La mayor parte de las investigaciones explican estos resultados sobre la base de que las personas portadoras del genotipo Met/Met muestran respuestas disminuidas del sistema μ-opioide al dolor en comparación con las personas heterocigotos y los homocigotos de valina (Zubieta et al., 2003). Además, este polimorfismo también se ha asociado de forma robusta con la presencia de otra sintomatología psicológica que es característica de los pacientes con fibromialgia. La evidencia experimental ha vinculado de forma consistente el aumento de la sintomatología ansiosa y/o depresiva entre los pacientes del genotipo Met/Met (Desmeules et al., 2014; Fernández-de-las-Peñas, Cantarero-Villanueva, et al., 2012). En esta línea, otras investigaciones han encontrado una relación entre la presencia de síntomas de catastrofismo y la actividad de la COMT (Finan et al., 2011). Concretamente, se ha descrito que la actividad enzimática reducida asociada al genotipo Met/Met es capaz de moderar la relación entre catastrofismo y el propio dolor, de tal forma que los pacientes con altos niveles de catastrofismo, portadores del genotipo Met/Met, mostraron mayor percepción de dolor.
El polimorfismo rs4680 del gen de la COMT no ha sido el único que ha mostrado asociación con los síntomas clásicos de la fibromialgia. Otros polimorfismos como el rs6269, rs4633 y rs4818, también han sido asociados de forma clara con la enfermedad o con la severidad de sus síntomas (Barbosa et al., 2012; Diatchenko, Nackley, Slade, Bhalang, et al., 2006; Martínez-Jauand et al., 2013; D. J. Park, Kim, Nah, Lee, Kim, Lee, Hong, Kim, Lee, Kim, Joung, & Lee, 2016; Vargas-Alarcón et al., 2007). De hecho, en algunos estudios, estos polimorfismos se han asociado junto con el rs4680, para formar lo que se denomina haplotipos. Un haplotipo se define como un conjunto de varios SNP, pertenecientes a un mismo gen, cuya combinación de alelos tienden a heredarse en bloque (Klug et al., 2013; Massó, 2008). Concretamente, se han identificado tres haplotipos principales que se han asociado con variaciones individuales en la percepción de dolor en la población general (Diatchenko et al., 2005). Estos autores determinaron un haplotipo asociado con alta sensibilidad al dolor (HPS, High Pain Sensitivity, con una actividad enzimática baja), otro haplotipo asociado con una sensibilidad media al dolor (APS, Average Pain Sensitivity, con actividad enzimática media) y, finalmente, un haplotipo con sensibilidad baja al dolor (LPS, Low Pain Sentivity, con mayor actividad enzimática). Estos tres haplotipos del gen de la COMT también se han asociado con la fibromialgia, de tal forma que los pacientes portadores de los haplotipos APS y HPS, parecen mostrar mayor sensibilidad ante estímulos térmicos y de presión que los pacientes con fibromialgia portadores del haplotipo LPS (Martínez-Jauand et al., 2013). Estos autores apuntan la posibilidad de que estas variaciones genéticas del gen de la COMT podrían ser útiles a la hora de clasificar pacientes con fibromialgia y establecer tratamientos eficaces de la enfermedad.
La mayor parte de los estudios que han explorado la relación entre los factores genéticos y la fibromialgia se han centrado en dolor (tolerancia, umbrales, puntos dolorosos, sensibilidad a estímulos dolorosos, etc.) y otros síntomas psicológicos (depresión y ansiedad). Sin embargo, la relación entre los diferentes genotipos de la COMT y otros síntomas físicos y afectivos, como la fatiga, el catastrofismo o el miedo al dolor, ha sido menos explorada hasta ahora. Algo parecido ocurre con la relación entre factores genéticos y los síntomas cognitivos en fibromialgia. La evidencia de la relación entre estas variables es inexistente, a pesar de que las alteraciones cognitivas, como se ha mencionado, son un conjunto de síntomas muy prevalentes en la enfermedad.
En las últimas décadas se ha acumulado una extensa evidencia experimental que ha establecido un papel muy destacado de la dopamina en tareas que requieren la puesta en marcha de procesos de memoria de trabajo (Cassidy et al., 2016; Cools & D’Esposito, 2009, 2011; D’Esposito & Postle, 2015; Gelao et al., 2014; Gosso et al., 2008; Kellendonk et al., 2006; Sambataro et al., 2009; Zhang et al., 2007). Diferentes estudios que se basan en la administración de fármacos agonistas han reportado de forma consistente una mejora de la memoria de trabajo (D. Kimberg & D’Esposito, 2003; D. Y. Kimberg et al., 1997; Mehta et al., 2001). Estos datos encuentran apoyo en estudios con modelos animales en los que la reducción la dopamina de la CPF se asocia con déficits en la memoria de trabajo (Brozoski et al., 1979; Sawaguchi & Goldman-Rakic, 1991).
En esta línea, se han destacado diferentes genes relacionados con la dopamina, como por ejemplo el gen de la COMT o los genes que codifican los receptores de dopamina D2 (DRD2), D1 (DRD1) y D4 (DRD4) por el potencial papel relevante en el rendimiento durante tareas de memoria de trabajo (Bertolino et al., 2010; Blasi et al., 2015; Fazio et al., 2018; Herrmann et al., 2007; Karlsgodt et al., 2011; Ott & Nieder, 2016; Savitz et al., 2006; Selvaggi et al., 2018; Xu et al., 2007; Y. Zhang et al., 2007). No obstante, el gen más explorado en relación con las cuestiones mencionadas de nuevo ha sido el gen de la COMT. La enzima que codifica este gen parece regular los niveles de catecolaminas y, específicamente de dopamina, en estructuras clave en la memoria de trabajo, como la corteza prefrontal dorsolateral (CPFDL) (J. Chen et al., 2004), la amígdala, la corteza entorrinal o el hipocampo (Bannon & Roth, 1983; Bertolino, Rubino, et al., 2006; Ehrlich et al., 2010).
El SNP más estudiado, en la relación entre COMT y memoria de trabajo, ha sido de nuevo el polimorfismo Val158Met o rs4680. Diversas investigaciones han demostrado que el rendimiento en personas sanas durante la ejecución de tareas de memoria de trabajo puede verse influido por los diferentes alelos de este polimorfismo (de Frias et al., 2005; Gosso et al., 2008; Malhotra et al., 2002). De forma consistente, se ha reportado que quienes portan el alelo Met (genotipos Met/Met o Met/Val) muestran un mejor funcionamiento en tareas que miden memoria de trabajo verbal (Aguilera et al., 2008; Bruder et al., 2005; Goldberg et al., 2003), memoria visoespacial (Bruder et al., 2005; de Frias et al., 2005) y muestran menor número de errores perseverativos en otras tareas, como en el Wisconsin Card Sorting Test (WCST) que se relaciona con la memoria de trabajo, en comparación a los portadores de dos alelos de Val (es decir, genotipo Val/Val). Además, estudios de neuroimagen han demostrado que los portadores del alelo Val sufren una disminución de los niveles de dopamina en la CPF, mostrando una respuesta BOLD (blood-oxygen-level dependent) menos eficiente. En concreto, los portadores del genotipo Val/Val muestran mayor activación en esta región cerebral, con un peor rendimiento en comparación con los portadores del alelo Met (Bertolino, Blasi, et al., 2006; de Frias et al., 2005; Egan et al., 2001) Asimismo, se han observado diferencias anatómicas cerebrales que han reflejado un menor volumen en regiones de la CCA izquierda y el giro temporal medial derecho en participantes portadores del alelo Val en comparación con los homocigotos de metionina (Ohnishi et al., 2006). El genotipo Met/Met estaría asociado, por tanto, con mayores niveles de dopamina extracelular y un mejor rendimiento en las tareas que implican el despliegue de recursos de memoria de trabajo. Por otro lado, el genotipo Val/Val estaría vinculado con menores niveles de dopamina extracelular y, en consecuencia, peor rendimiento en pruebas de memoria de trabajo (Bruder et al., 2005; D’Esposito & Postle, 2015). En cuanto a los participantes heterocigotos, es decir, los portadores del genotipo Met/Val, la evidencia experimental ha mostrado que presentarían un rendimiento cognitivo superior a los portadores del genotipo Val/Val, pero inferior con respecto a los portadores del genotipo Met/Met (Bruder et al., 2005).
A pesar de esta evidencia acumulada, la relación entre los niveles de dopamina en el encéfalo y la memoria de trabajo es, en ocasiones, paradójica (Cools & D’Esposito, 2011). Algunos autores han propuesto que esta relación sigue una relación de U-invertida (Cools & D’Esposito, 2011; D’Esposito & Postle, 2015), en la cual la óptima ejecución en tareas de memoria de trabajo requeriría niveles intermedios de dopamina. Así, tanto niveles muy altos de dopamina en la CPF, como niveles muy disminuidos podrían tener un efecto negativo sobre el rendimiento en estas pruebas. Otros autores ya se han mostrado partidarios de llevar a cabo más estudios para esclarecer dicha asociación (Blokland et al., 2017).
Pese a que la relación entre deterioro de la memoria de trabajo y la fibromialgia ha sido reportada de forma consistente, aun hoy no se ha explorado el efecto de índices biológicos que regulan la disponibilidad de dopamina (en este caso el gen de la COMT) sobre el rendimiento cognitivo de estos pacientes. Pese a ello, se ha señalado la necesidad de explorar la relación entre dopamina y procesamiento cognitivo en pacientes con dolor crónico (Albrecht et al., 2016), ya que el sistema dopaminérgico parece tener un papel relevante en la disfunción cognitiva en fibromialgia (Ceko et al., 2012), así como en el procesamiento del dolor (Wood, Schweinhardt, et al., 2007). En este sentido, estos últimos autores, utilizando tomografía por emisión de positrones, han argumentado que alguno de los síntomas clínicos de la fibromialgia (el dolor generalizado y la sensibilización) pueden deberse a una disfunción en la regulación de la dopamina, ya que los pacientes muestran una alteración en la liberación de dopamina en respuesta al dolor, así como una liberación anormal de dopamina en respuesta a estímulos no dolorosos. Estos mismos déficits en la regulación de dopamina podrían influir sobre los síntomas cognitivos de la enfermedad (Ceko et al., 2012; Wood, Schweinhardt, et al., 2007). En este sentido, hay diversa evidencia experimental, utilizando voxel-based morphometry, que ha reportado una correlación positiva entre la metabolización de dopamina y cambios anatómicos en la densidad de la sustancia gris en el giro hipocampal y la CCA (Wood et al., 2009). Estas áreas han sido relacionadas de forma sistemática con procesamiento de memoria de trabajo (Bush et al., 2000; Owen et al., 2005). Esta evidencia sugiere la pertinencia de explorar la posible influencia de marcadores genéticos relacionados con la dopamina debido a su potencial relevancia y utilizarla a la hora de caracterizar de una forma más adecuada las disfunciones cognitivas en estos pacientes con dolor crónico.
Estudios con gemelos tanto monocigóticos como dicigóticos, han reportado de forma consistente que algunos índices de los PER podrían mostrar una alta heredabilidad e incluso constituirse como un rasgo heredable (Anokhin et al., 2010, 2017; Hall et al., 2006, 2009; Katsanis et al., 1997; van Beijsterveldt & van Baal, 2002). Así, algunos autores han hipotetizado que algunos componentes como el componente P2 o P3 podrían ser un considerados como endofenotipo de algunas enfermedades psiquiátricas que cursan con disfunción cognitiva como la esquizofrenia o el trastorno bipolar (Decoster et al., 2012; Ethridge et al., 2015; Hall et al., 2009; Salisbury et al., 2010). Un endofenotipo es un proceso interno objetivamente medible que formaría un biomarcador y que indicaría cierta vulnerabilidad genética a sufrir un trastorno independientemente del estado clínico del sujeto (Beauchaine & Constantino, 2017; Flint & Munafò, 2007). En este sentido, se ha propuesto que el estudio entre genotipos de la COMT y el análisis de la amplitud del componente P3 podría proporcionar gran información al análisis de los endofenotipos en genética (Flint & Munafò, 2007). Así mismo, ningún estudio se ha interesado en explorar otros componentes como P2, pese a su relevancia en diferentes subprocesos de memoria de trabajo. Incluso los estudios que han intentado explorar la relación entre genotipos de la COMT y el componente P3 son muy escasos. Estos estudios han reportado un aumento en su amplitud en zonas frontales en pacientes portadores del genotipo Val/Val con diagnóstico de esquizofrenia (Gallinat et al., 2003; Winterer, Egan, et al., 2006) y en controles sanos (Yue et al., 2009). Asimismo, la latencia de este componente se ha visto modulada por diferentes genotipos del gen de la COMT en zonas frontales, centrales y parietales (Tsai et al., 2003). Específicamente, los portadores del genotipo Met/Met mostraron una latencia menor del componente P3 que los portadores del alelo Val (Val/Val o Met/Val). Estos hallazgos electrofisiológicos parecen reflejar que los portadores del genotipos Val/Val tendrían mayor variabilidad en la respuesta cortical (denominado ruido cortical) (Winterer & Weinberger, 2004). Estos mismos autores explican que el ruido cortical se manifestaría por una actividad menos focalizada o mayor ineficiencia del circuito cortical, mostrando una hiperactivación en regiones prefrontales, pero asociado a un peor desempeño en la tarea. En fibromialgia, pese a la importancia de las alteraciones en memoria de trabajo y su relación con el gen de la COMT, no hay estudios que vinculen estas variables utilizando PER. Explorar la relación entre estas variables (el síndrome de fibromialgia, las redes neurales que soportan procesos de memoria de trabajo y la implicación de la dopamina en estos mismos procesos) puede ser útil con el objetivo de establecer los PER (P2 y P3) como un endofenotipo en la enfermedad, como se ha ido vislumbrando en diferentes patologías.
Adams, L. M., & Turk, D. C. (2018). Central sensitization and the biopsychosocial approach to understanding pain. Journal of Applied Biobehavioral Research, 23(2), e12125. https://doi.org/10.1111/jabr.12125
Aguilera, M., Barrantes-Vidal, N., Arias, B., Moya, J., Villa, H., Ibáñez, M. I., Ruipérez, M. A., Ortet, G., & Fañanás, L. (2008). Putative role of the COMT gene polymorphism (Val158Met) on verbal working memory functioning in a healthy population. American Journal of Medical Genetics Part B: Neuropsychiatric Genetics, 147B(6), 898-902. https://doi.org/10.1002/ajmg.K30705
Akdogan, S., Ayhan, F. F., Yildirim, Ş., & Borman, P. (2013). Impact of fatigue on cognitive functioning among premenopausal women with fibromyalgia syndrome and rheumatoid arthritis: The controlled study. Journal of Musculoskeletal Pain, 21(2), 135146. https://doi.org/10.3109/10582452.2013.806977
Albrecht, D. S., MacKie, P. J., Kareken, D. A., Hutchins, G. D., Chumin, E. J., Christian, B. T., & Yoder, K. K. (2016). Differential dopamine function in fibromyalgia. Brain Imaging and Behavior, 10(3), 829-839. https://doi.org/10.1007/s11682-015-9459-4
Almeida, T. F., Roizenblatt, S., & Tufik, S. (2004). Afferent pain pathways: a neuroanatomical review. Brain Research, 1000(1-2), 40-56. https://doi.org/10.1016/j.brainres.2003.10.073
Ambrose, K. R., Gracely, R. H., & Glass, J. M. (2012). Fibromyalgia dyscognition: concepts and issues. Reumatismo, 64(4), 206-215. https://doi.org/10.4081/reumatismo.2012.206
Anokhin, A. P., Golosheykin, S., Grant, J. D., & Heath, A. C. (2017). Heritability of brain activity related to response inhibition: A longitudinal genetic study in adolescent twins. International Journal of Psychophysiology, 115, 112-124. https://doi.org/10.1016/j.ijpsycho.2017.03.002
Anokhin, A. P., Golosheykin, S., & Heath, A. C. (2010). Heritability of individual differences in cortical processing of facial affect. Behavior Genetics, 40(2), 178-185. https://doi.org/10.1007/s10519-010-9337-1
Aparicio, V. A., Ortega, F. B., Carbonell-Baeza, A., Cuevas, A. M., Delgado-Fernández, M., & Jonatan, R. (2013). Anxiety, depression and fibromyalgia pain and severity. Psicología Conductual, 21(2), 381-392.
Apkarian, A. V., Baliki, M. N., & Farmer, M. A. (2013). Predicting transition to chronic pain. Current Opinión in Neurology, 26(4), 360-367. https://doi.org/10.1097/WCO.0b013e32836336ad
Apkarian, A. V., Hashmi, J. A., & Baliki, M. N. (2011). Pain and the brain: Specificity and plasticity of the brain in clinical chronic pain. Pain, 152(SUPPL.3), S49-S64. https://doi.org/10.1016/j.pain.2010.11.010
Apkarian, A. V., Sosa, Y., Krauss, B. R., Thomas, P. S., Fredrickson, B. E., Levy, R. E., Harden, R. N., & Chialvo, D. R. (2004). Chronic pain patients are impaired on an emotional decision-making task. Pain, 108(1-2), 129-136. https://doi.org/10.1016/j.pain.2003.12.015
Arendt-Nielsen, L., Fernández-de-las-Peñas, C., & Graven-Nielsen, T. (2011). Basic aspects of musculoskeletal pain: From acute to chronic pain. Journal of Manual and Manipulative Therapy, 19(4), 186-193. https://doi.org/10.1179/106698111X13129729551903
Arnold, L. M., Bennett, R. M., Crofford, L. J., Dean, L. E., Clauw, D. J., Goldenberg, D. L., Fitzcharles, M.-A., Paiva, E. S., Staud, R., Sarzi-Puttini, P., Buskila, D., & Macfarlane, G. J. (2019). AAPT Diagnostic Criteria for Fibromyalgia. The Journal of Pain, 20(6), 611–628. https://doi.org/10.1016/j.jpain.2018.10.008
Arnold, L. M., Crofford, L. J., Mease, P. J., Burgess, S. M., Palmer, S. C., Abetz, L., & Martin, S. A. (2008). Patient perspectives on the impact of fibromyalgia. Patient Education and Counseling, 73(1), 114-120. https://doi.org/10.1016/j.pec.2008.06.005
Arnold, L. M., Fan, J., Russell, I. J., Yunus, M. B., Khan, M. A., Kushner, I., Olson, J. M., & Iyengar, S. K. (2013). The Fibromyalgia Family Study: A Genome-Wide Linkage Scan Study. Arthritis & Rheumatism, 65(4), 1122-1128. https://doi.org/10.1002/art.37842
Arnold, L. M., Hudson, J. I., Hess, E. V., Ware, A. E., Fritz, D. A., Auchenbach, M. B., Starck, L. O., & Keck, P. E. (2004). Family study of fibromyalgia. Arthritis & Rheumatism, 50(3), 944-952. https://doi.org/10.1002/art.20042
Baddeley, A. (2000). The episodic buffer: a new component of working memory? Trends in Cognitive Sciences, 4(11), 417-423. https://doi.org/10.1016/S1364-6613(00)01538-2
Baddeley, A. (2007). Working Memory, Thought, and Action. Oxford University Press.
Baddeley, A. (2010). Memoria de trabajo. In A. Baddeley, M. W. Eysenck, & M. C. Anderson (Eds.), Memoria (pp. 63-91). Alianza Editorial.
Baddeley, A. (2017). Exploring Working Memory: Selected works of Alan Baddeley. https://doi.org/10.4324/9781315111261
Baddeley, A., & Hitch, G. (1974). Working memory. In G. Bower (Ed.), Recent Advances in Learning and Motivation (Vol. 8, pp. 47-89). Academic Press. https://doi.org/10.1016/j.cub.2009.12.014
Baliki, M. N., Petre, B., Torbey, S., Herrmann, K. M., Huang, L., Schnitzer, T. J., Fields, H. L., & Apkarian, A. V. (2012). Corticostriatal functional connectivity predicts transition to chronic back pain. Nature Neuroscience, 15(8), 1117-1119. https://doi.org/10.1038/nn.3153
Bangert, A. S., Glass, J. M., Welsh, R. C., Crofford, L. J., Taylor, S. F., & Park, D. C. (2003). Functional magnetic resonance imaging of working memory in fibromyalgia. In Poster presented at the annual meeting of the Society for Neuroscience.
Bannon, M., & Roth, R. (1983). Pharmacology of mesocortical dopamine neurons. Pharmacological Reviews, 35(1), 53-68.
Barbaro, N. M., Heinricher, M. M., & Fields, H. L. (1986). Putative pain modulating neurons in the rostral ventral medulla: Reflex-related activity predicts effects of morphine. Brain Research, 366(1-2), 203-210. https://doi.org/10.1016/0006-8993(86)91296-5
Barbosa, F. R., Matsuda, J. B., Mazucato, M., de Castro França, S., Zingaretti, S. M., da Silva, L. M., Martinez-Rossi, N. M., Júnior, M. F., Marins, M., & Fachin, A. L. (2012). Influence of catechol-O-methyltransferase (COMT) gene polymorphisms in pain sensibility of Brazilian fibromialgia patients. Rheumatology International, 32(2), 427–430. https://doi.org/10.1007/s00296-010-1659-z
Barjola, P. (2016). Procesos de interacción entre atención y percepción de dolor en pacientes con Fibromialgia: Correlatos neurales y conductuales. Universidad Rey Juan Carlos.
Barnett, J. H., Scoriels, L., & Munafò, M. R. (2008). Meta-Analysis of the Cognitive Effects of the Catechol-O-Methyltransferase Gene Val158/108Met Polymorphism. Biological Psychiatry, 64(2), 137-144. https://doi.org/10.1016/j.biopsych.2008.01.005
Barrantes-Vidal, N., Aguilera, M., Campanera, S., Fatjó-Vilas, M., Guitart, M., Miret, S., Valero, S., & Fañanás, L. (2007). Working memory in siblings of schizophrenia patients. Schizophrenia Research, 95(1-3), 70-75. https://doi.org/10.1016/j.schres.2007.06.020
Basbaum, A. I., & Fields, H. L. (1984). Endogenous Pain Control Systems: Brainstem Spinal Pathways and Endorphin Circuitry. Annual Review of Neuroscience, 7(1), 309-338. https://doi.org/10.1146/annurev.ne.07.030184.001521
Beauchaine, T. P., & Constantino, J. N. (2017). Redefining the endophenotype concept to accommodate transdiagnostic vulnerabilities and etiological complexity. Biomarkers in Medicine, 11(9), 769-780. https://doi.org/10.2217/bmm-2017-0002
Beck, A. T., Ward, C. H., Mendelson, M., Mock, J., & Erbaugh, J. (1961). An inventory for measuring depression. Archives of Geneneral Psychiatry, 4, 561-571.
Bell, T., Trost, Z., Buelow, M. T., Clay, O., Younger, J., Moore, D., & Crowe, M. (2018). Meta-analysis of cognitive performance in fibromyalgia. Journal of Clinical and Experimental Neuropsychology, 40(7), 698-714. https://doi.org/10.1080/13803395.2017.1422699
Belt, N. K., Kronholm, E., & Kauppi, M. J. (2009). Sleep problems in fibromyalgia and rheumatoid arthtritis compared with the general population. Clinical and Experimental Rheumatology, 27(1), 35-41.
Bennett, R. (2005). Fibromyalgia: Present to future. Current Rheumatology Reports, 7(5), 371376. https://doi.org/10.1007/s11926-005-0022-y
Berrecoso Domínguez, E., & da Silva Borges, G. P. (2016). Neurobiología del dolor:mecanismos centrales y modulación del dolor. In Sociedad Española del Dolor (Ed.), Manual de Medicina del Dolor Fundamentos, evaluación y tratamiento. (pp. 39-44). Editorial Panamericana.
Berthele, A., Platzer, S., Jochim, B., Boecker, H., Buettner, A., Conrad, B., Riemenschneider, M., & Toelle, T. R. (2005). COMT Val108/158Met genotype affects the mu-opioid receptor system in the human brain: Evidence from ligand-binding, G-protein activation and preproenkephalin mRNA expression. NeuroImage, 28(1), 185-193. https://doi.org/10.1016/j.neuroimage.2005.05.030
Bertolino, A., Blasi, G., Latorre, V., Rubino, V., Rampino, A., Sinibaldi, L., Caforio, G., Petruzzella, V., Pizzuti, A., Weinberger, D. R., Scarabino, T., Nardini, M., & Dallapiccola, B. (2006). Additive Effects of Genetic Variation in Dopamine Regulating Genes on Working Memory Cortical Activity in Human Brain. Journal of Neuroscience, 26(15), 3918-3922.
Bertolino, A., Rubino, V., Sambataro, F., Blasi, G., Latorre, V., Fazio, L., Caforio, G., Petruzzella, V., Kolachana, B., Hariri, A., Meyer-Lindenberg, A., Nardini, M., Weinberger, D. R., & Scarabino, T. (2006). Prefrontal-Hippocampal Coupling During Memory Processing Is Modulated by COMT Val158Met Genotype. Biological Psychiatry, 60(11), 1250-1258. https://doi.org/10.1016/j.biopsych.2006.03.078
Bertolino, A., Taurisano, P., Pisciotta, N. M., Blasi, G., Fazio, L., Romano, R., Gelao, B., Lo Bianco, L., Lozupone, M., Di Giorgio, A., Caforio, G., Sambataro, F., Niccoli-Asabella, A., Papp, A., Ursini, G., Sinibaldi, L., Popolizio, T., Sadee, W., & Rubini, G. (2010). Genetically determined measures of striatal D2 signaling predict prefrontal activity during working memory performance. PLoS ONE, 5(2), e9348. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0009348
Bertolucci, P. H. F., & Oliveira, F. F. (2013). Cognitive Impairment in Fibromyalgia. Current Pain and Headache Reports, 17(7), 344. https://doi.org/10.1007/s11916-013-0344-9
Bilder, R. M., Volavka, J., Lachman, H. M., & Grace, A. A. (2004). The Catechol-O-Methyltransferase Polymorphism: Relations to the Tonic-Phasic Dopamine Hypothesis and Neuropsychiatric Phenotypes. Neuropsychopharmacology, 29(11), 1943-1961. https://doi.org/10.1038/sj.npp.1300542
Blasi, G., Selvaggi, P., Fazio, L., Antonucci, L. A., Taurisano, P., Masellis, R., Romano, R., Mancini, M., Zhang, F., Caforio, G., Popolizio, T., Apud, J., Weinberger, D. R., & Bertolino, A. (2015). Variation in dopamine D2 and serotonin 5-HT2A receptor genes is associated with working memory processing and response to treatment with antipsychotics. Neuropsychopharmacology, 40(7), 1600-1608. https://doi.org/10.1038/npp.2015.5
Bondy, B., Spaeth, M., Offenbaecher, M., Glatzeder, K., Stratz, T., Schwarz, M., de Jonge, S., Krüger, M., Engel, R. R., Färber, L., Pongratz, D. E., & Ackenheil, M. (1999). The T102C Polymorphism of the 5-HT2A-Receptor Gene in Fibromyalgia. Neurobiology of Disease, 6(5), 433-439. https://doi.org/10.1006/nbdi.1999.0262
Borg, C., Emond, F. C., Colson, D., Laurent, B., & Michael, G. A. (2015). Attentional focus on subjective interoceptive experience in patients with fibromyalgia. Brain and Cognition, 101, 35-43. https://doi.org/10.1016/j.bandc.2015.10.002
Bower, J. E. (2007). Cancer-related fatigue: Links with inflammation in cancer patients and survivors. Brain, Behavior, and Immunity, 21(7), 863-871. https://doi.org/10.1016/j.bbi.2007.03.013
Bramon, E., Dempster, E., Frangou, S., McDonald, C., Schoenberg, P., MacCabe, J. H., Walshe, M., Sham, P., Collier, D., & Murray, R. M. (2006). Is there an association between the COMT gene and P300 endophenotypes? European Psychiatry, 21(1), 7073. https://doi.org/10.1016/j.eurpsy.2005.11.001
Breivik, H., Collett, B., Ventafridda, V., Cohen, R., & Gallacher, D. (2006). Survey of chronic pain in Europe: Prevalence, impact on daily life, and treatment. European Journal of Pain, 10(4), 287-287. https://doi.org/10.1016/j.ejpain.2005.06.009
Briones, E. (2014). La construcción social de la fibromialgia como problema de salud desde la perspectiva de las políticas, profesionales y personas afectadas. Tesis Doctoral, 1.
Brown, C. A., & Jones, A. K. P. (2010). Meditation experience predicts less negative appraisal of pain: Electrophysiological evidence for the involvement of anticipatory neural responses. Pain, 150(3), 428-438. https://doi.org/10.1016/j.pain.2010.04.017
Brozoski, T. J., Brown, R. M., Rosvold, H. E., & Goldman, P. S. (1979). Cognitive deficit caused by regional depletion of dopamine in prefrontal cortex of rhesus monkey. Science, 205(4409), 929-932.
Bruder, G. E., Keilp, J. G., Xu, H., Shikhman, M., Schori, E., Gorman, J. M., & Gilliam, T. C. (2005). Catechol-O-Methyltransferase (COMT) Genotypes and Working Memory: Associations with Differing Cognitive Operations. Biological Psychiatry, 58(11), 901907. https://doi.org/10.1016/j.biopsych.2005.05.010
Burckhardt, C. S., Clark, S. R., & Bennett, R. M. (1991). The fibromyalgia impact questionnaire: development and validation. Journal of Rheumatoly, 18(5), 728-733.
Burgmer, M., Gaubitz, M., Konrad, C., Wrenger, M., Hilgart, S., Heuft, G., & Pfleiderer, B. (2009). Decreased gray matter volumes in the cingulo-frontal cortex and the amygdala in patients with fibromyalgia. Psychosomatic Medicine, 71(5), 566-573. https://doi.org/10.1097/PSY.0b013e3181a32da0
Burgmer, M., Pogatzkizahn, E., Gaubitz, M., Wessoleck, E., Heuft, G., & Pfleiderer, B. (2009). Altered brain activity during pain processing in fibromyalgia. NeuroImage, 44(2), 502-508. https://doi.org/10.1016/j.neuroimage.2008.09.008
Burns, J. W., Crofford, L. J., & Chervin, R. D. (2008). Sleep stage dynamics in fibromyalgia patients and controls. Sleep Medicine, 9(6), 689-696. https://doi.org/10.1016/j.sleep.2007.10.022
Bush, G., Luu, P., & Posner, M. I. (2000). Cognitive and emotional influences in anterior cingulate cortex. Trends in Cognitive Sciences, 4(6), 215-222. https://doi.org/10.1016/S1364-6613(00)01483-2
Bushnell, M. C., Čeko, M., & Low, L. A. (2013). Cognitive and emotional control of pain and its disruption in chronic pain. Nature Reviews Neuroscience, 14(7), 502-511. https://doi.org/10.1038/nrn3516
Buskila, D., Cohen, H., Neuman, L., & Ebstein, R. P. (2004). An association between fibromyalgia and the dopamine D4 receptor exon III repeat polymorphism and relationship to novelty seeking personality traits. Molecular Psychiatry, 9(8), 7307317+27. https://doi.org/10.1038/sj.mp.4001506
Buskila, D., Neumann, L., Hazanov, I., & Carmi, R. (1996). Familial aggregation in the fibromyalgia syndrome. Seminars in Arthritis and Rheumatismrthritis, 26(3), 605-611. https://doi.org/10.1016/S0049-0172(96)80011-4
Buskila, D., Neumann, L., & Press, J. (2005). Genetic factors in neuromuscular pain. CNS Spectrums, 10(4), 281-284. https://doi.org/10.1017/S1092852900022604
Buskila, D., & Sarzi-Puttini, P. (2006). Biology and therapy of fibromyalgia: Genetic aspects of fibromyalgia syndrome. Arthritis Research & Therapy, 8(5), 218. https://doi.org/10.1186/ar2005
Buskila, D., Sarzi-Puttini, P., & Ablin, J. N. (2007). The genetics of fibromyalgia syndrome. Pharmacogenomics, 8(1), 67-74. https://doi.org/10.2217/14622416.8.1.67
Byers, M. R., & Narhi, M. V. O. (1999). Dental Injury Models: Experimental Tools for Understanding Neuroinflammatory Interactions and Polymodal Nociceptor Functions. Critical Reviews in Oral Biology & Medicine, 10(1), 4-39. https://doi.org/10.1177/10454411990100010101
Cabo-Meseguer, A., Cerdá-Olmedo, G., & Trillo-Mata, J. L. (2017). Fibromyalgia: Prevalence, epidemiologic profiles and economic costs. Medicina Clinica, 149(10), 441-448. https://doi.org/10.1016/j.medcli.2017.06.008
Cabo Meseguer, A. (2019). Análsis epidemiológico de la fibromialgia en la Comunidad Valenciana. Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
Cagnie, B., Coppieters, I., Denecker, S., Six, J., Danneels, L., & Meeus, M. (2014). Central sensitization in fibromyalgia? A systematic review on structural and functional brain MRI. Seminars in Arthritis and Rheumatism, 44(1), 68-75. https://doi.org/10.1016/j.semarthrit.2014.01.001
Calandre, E. P., Garcia-Carrillo, J., Garcia-Leiva, J. M., Rico-Villademoros, F., Molina-Barea, R., & Rodriguez-Lopez, C. M. (2011). Subgrouping patients with fibromyalgia according to the results of the fibromyalgia impact questionnaire: a replication study. Rheumatology International, 31(12), 1555-1559. https://doi.org/10.1007/s00296-010-1521-3
Caminal-Mitjana, J. M. (2000). Utilidad de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) en la detección de celulas metastasicas en el melanoma maligno de uvea. Universidad de Barcelona.
Campbell, J. N., & Meyer, R. A. (2006). Mechanisms of Neuropathic Pain. Neuron, 52(1), 77-92. https://doi.org/10.1016/j.neuron.2006.09.021
Cánovas Martínez, M. L. (2016). Componentes del dolor. In Sociedad Española del Dolor (Ed.), Manual de Medicina del Dolor Fundamentos, evaluación y tratamiento. (pp. 45-49). Editorial Panamericana.
Cargnin, S., Magnani, F., Viana, M., Tassorelli, C., Mittino, D., Cantello, R., Sances, G., Nappi, G., Canonico, P. L., Genazzani, A. A., Raffaeli, W., & Terrazzino, S. (2013). An Opposite-Direction Modulation of the COMT Val158Met Polymorphism on the Clinical Response to Intrathecal Morphine and Triptans. The Journal of Pain, 14(10), 1097-1106. https://doi.org/10.1016/j.jpain.2013.04.006
Carr, D. B., & Goudas, L. C. (1999). Acute pain. Lancet, 353(9169), 2051-2058. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(99)03313-9
Carr, T. D., Lemanek, K. L., & Armstrong, F. D. (1998). Pain and Fear Ratings: clinical implications of age and gender differences. Journal of Pain and Symptom Management, 15(5), 305-313. https://doi.org/10.1016/S0885-3924(97)00370-9
Carrillo de la Peña, M. T., Vallet, M., Pérez, M. I. I., & Gómez-Perretta, C. (2006). Intensity Dependence of Auditory-Evoked Cortical Potentials in Fibromyalgia Patients: A Test of the Generalized Hypervigilance Hypothesis. Journal of Pain, 7(7), 480-487. https://doi.org/10.1016/j.jpain.2006.01.452
Cassidy, C. M., Van Snellenberg, J. X., Benavides, C., Slifstein, M., Wang, Z., Moore, H., Abi-Dargham, A., & Horga, G. (2016). Dynamic Connectivity between Brain Networks Supports Working Memory: Relationships to Dopamine Release and Schizophrenia. The Journal of Neuroscience: The Official Journal of the Society for Neuroscience, 36(15), 4377-4388. https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.3296-15.2016
Ceko, M., Bushnell, M. C., & Gracely, R. H. (2012). Neurobiology Underlying Fibromyalgia Symptoms. Pain Research and Treatment, 2012, 1-8. https://doi.org/10.1155/2012/585419
Chan, S. C. C., Chan, C. C. H., Kwan, A. S. K., Ting, K., & Chui, T. (2012). Orienting Attention Modulates Pain Perception: An ERP Study. PLoS ONE, 7(6), e40215. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0040215
Chang Chien, G., Jusino, E., & Deroeem, A. (2017). Chronic Pain. In J. E. Pope & T. R. Deer (Eds.), Treatment of Chronic Pain Conditions (pp. 3-5). Springer New York. https://doi.org/10.1007/978-1-4939-6976-0
Chari, S., Minzenberg, M. J., Solomon, M., Ragland, J. D., Nguyen, Q., Carter, C. S., & Yoon, J. H. (2019). Impaired prefrontal functional connectivity associated with working memory task performance and disorganization despite intact activations in schizophrenia. Psychiatry Research - Neuroimaging, 287(March), 10-18. https://doi.org/10.1016/j.pscychresns.2019.01.013
Cheatham, S. W., Kolber, M. J., Mokha, G. M., & Hanney, W. J. (2018). Concurrent validation of a pressure pain threshold scale for individuals with myofascial pain syndrome and fibromyalgia. Journal of Manual & Manipulative Therapy, 26(1), 25-35. https://doi.org/10.1080/10669817.2017.1349592
Chen, J. F., Aloyo, V. J., & Weiss, B. (1993). Continuous treatment with the D2 dopamine receptor agonist quinpirole decreases D2 dopamine receptors, D2 dopamine receptor messenger RNA and proenkephalin messenger RNA, and increases mu opioid receptors in mouse striatum. Neuroscience, 54(3), 669-680. https://doi.org/10.1016/0306-4522(93)90238-B
Chen, J., Lipska, B. K., Halim, N., Ma, Q. D., Matsumoto, M., Melhem, S., Kolachana, B. S., Hyde, T. M., Herman, M. M., Apud, J., Egan, M. F., Kleinman, J. E., & Weinberger, D. R. (2004). Functional Analysis of Genetic Variation in Catechol-O-Methyltransferase (COMT): Effects on mRNA, Protein, and Enzyme Activity in Postmortem Human Brain. The American Journal of Human Genetics, 75(5), 807-821. https://doi.org/10.1086/425589
Chen, Y., & Mitra, S. (2008). Distinctions between Spatial and Verbal Working Memory: A Study Using Event-related Potentials. Chang Gung Medical Journal, 4(32), 380-389.
Chen, Y., Mitra, S., & Schlaghecken, F. (2008). Sub-processes of working memory in the N- back task: An investigation using ERPs. Clinical Neurophysiology, 119(7), 1546-1559. https://doi.org/10.1016/j.clinph.2008.03.003
Chen, Y. N., & Mitra, S. (2009). Distinctions between spatial and verbal working memory: A study using event-related potentials. Chang Gung Medical Journal, 32(4), 380-389.
Cherry, B. ., Zettel-Watson, L., Shimizu, R., Roberson, I., Rutledge, D. ., & Jones, C. . (2014). Cognitive performance in women aged 50 years and older with and without fibromyalgia. Journals of Gerontology, Series B: Psychological Sciences and Social Sciences, 69(2), 199-208. https://doi.org/10.1093/geronb/gbs122.
Clauw, D. J. (2009). Fibromyalgia: An Overview. The American Journal of Medicine, 122(12), S3-S13. https://doi.org/10.1016/j.amjmed.2009.09.006
Clauw, D. J. (2014). Fibromyalgia: A clinical review. JAMA - Journal of the American Medical Association, 311 (15), 1547-1555. https://doi.org/10.1001/jama.2014.3266
Clauw, D. J., & Crofford, L. J. (2003). Chronic widespread pain and fibromyalgia: What we know, and what we need to know. Best Practice and Research: Clinical Rheumatology, 17(4), 685-701. https://doi.org/10.1016/S1521-6942(03)00035-4
Cliff, N. (1987). Analyzing Multivariate Data. Harcourt Brace Jovanovich.
Cockshell, S. J., & Mathias, J. L. (2013). Cognitive Deficits in Chronic Fatigue Syndrome and Their Relationship to Psychological Status, Symptomatology, and Everyday Functioning. Neuropsychology, 27(2), 230-242. https://doi.org/10.1037/a0032084
Cohen, H., Buskila, D., Neumann, L., & Ebstein, R. P. (2002). Confirmation of an association between fibromyalgia and serotonin transporter promoter region (5-HTTLPR) polymorphism, and relationship to anxiety-related personality traits. Arthritis & Rheumatism, 46(3), 845-847. https://doi.org/10.1002/art.10103
Cohen, H., Neumann, L., Glazer, Y., Ebstein, R. P., & Buskila, D. (2009). The relationship between a common catechol-O-methyltransferase (COMT) polymorphism val158met and fibromyalgia. Clinical and Experimental Rheumatology, 27(5), S51-S56.
Colzato, L. S., Waszak, F., Nieuwenhuis, S., Posthuma, D., & Hommel, B. (2010). The flexible mind is associated with the catechol-O-methyltransferase (COMT) Val158Met polymorphism: Evidence for a role of dopamine in the control of task-switching. Neuropsychologia, 48(9), 2764-2768. https://doi.org/10.1016/j.neuropsychologia.2010.04.023
Cools, R., & D’Esposito, M. (2009). Dopaminergic Modulation of Flexible Cognitive Control in Humans. In Dopamine Handbook (pp. 249-260). Oxford University Press. https://doi.org/10.1093/acprof:oso/9780195373035.003.0017
Cools, R., & D’Esposito, M. (2011). Inverted-U-Shaped Dopamine Actions on Human Working Memory and Cognitive Control. Biological Psychiatry, 69(12), e113-e125. https://doi.org/10.1016/j.biopsych.2011.03.028
Cools, R., & Robbins, T. W. (2004). Chemistry of the adaptive mind. Philosophical Transactions of the Royal Society A: Mathematical, Physical and Engineering Sciences, 362 (1825), 2871-2888. https://doi.org/10.1098/rsta.2004.1468
Coppieters, I., Ickmans, K., Cagnie, B., Nijs, J., De Pauw, R., Noten, S., & Meeus, M. (2015). Cognitive Performance Is Related to Central Sensitization and Health-related Quality of Life in Patients with Chronic Whiplash-Associated Disorders and Fibromyalgia. Pain Physician, 18(3), E389-401.
Corsi, P. M. (1973). Human memory and the medial temporal region of the brain. (Vol. 34, Issues 2-B). McGill University.
Covey, T. J., Shucard, J. L., & Shucard, D. W. (2017). Event-related brain potential indices of cognitive function and brain resource reallocation during working memory in patients with Multiple Sclerosis. Clinical Neurophysiology, 128(4), 604-621. https://doi.org/10.1016/j.clinph.2016.12.030
Cowan, N. (1988). Evolving Conceptions of Memory Storage, Selective Attention, and Their Mutual Constraints Within the Human Information-Processing System. Psychological Bulletin, 104(2), 163-191. https://doi.org/10.1037/0033-2909.104.2.163
Cowan, N. (1998). Attention and Memory. Oxford University Press. https://doi.org/10.1093/acprof:oso/9780195119107.001.0001
Crombez, G., Van Damme, S., & Eccleston, C. (2005). Hypervigilance to pain: An experimental and clinical analysis. Pain, 116(1), 4-7. https://doi.org/10.1016/j.pain.2005.03.035
Crombez, G., Viane, I., Eccleston, C., Devulder, J., & Goubert, L. (2013). Attention to pain and fear of pain in patients with chronic pain. Journal of Behavioral Medicine, 36(4), 371-378. https://doi.org/10.1007/s10865-012-9433-1
Cuevas-Toro, A. M., López-Torrecillas, F., Díaz-Batanero, M. C., & Pérez-Marfil, M. N. (2014). Neuropsychological Function, Anxiety, Depression and Pain Impact in Fibromyalgia Patients. Spanish Journal of Psychology, 17, E78. https://doi.org/10.1017/sjp.2014.78
D’Esposito, M., & Postle, B. R. (2015). The Cognitive Neuroscience of Working Memory. Annual Review of Psychology, 66, 115-142. https://doi.org/10.1146/annurev-psych-010814-015031
da Silva, I. (2016). Variations in EEG and motor functions related to COMT gene in patients with fibromyalgia. Universitat de les Illes Balears.
Dadabhoy, D., Crofford, L. J., Spaeth, M., Russell, I. J., & Clauw, D. J. (2008). Biology and therapy of fibromyalgia. Evidence-based biomarkers for fibromyalgia syndrome. Arthritis Research & Therapy, 10(4), 211. https://doi.org/10.1186/ar2443
Davis, M. C., Zautra, A. J., & Reich, J. W. (2001). Vulnerability to stress among women in chronic pain from fibromyalgia and osteoarthritis davis et al. stress vulnerability. Annals of Behavioral Medicine, 23 (3), 215-226. https://doi.org/10.1207/S15324796ABM2303_9
de Frias, C. M., Annerbrink, K., Westberg, L., Eriksson, E., Adolfsson, R., & Nilsson, L.-G. (2005). Catechol O-Methyltransferase Val 158 Met Polymorphism is Associated with Cognitive Performance in Nondemented Adults. Journal of Cognitive Neuroscience, 17(7), 1018-1025. https://doi.org/10.1162/0898929054475136
De Frias, C. M., Marklund, P., Eriksson, E., Larsson, A., Oman, L., Annerbrink, K., Bäckman, L., Nilsson, L. G., & Nyberg, L. (2010). Influence of COMT gene polymorphism on fMRI-assessed sustained and transient activity during a working memory task. Journal of Cognitive Neuroscience, 22 (7), 1614-1622. https://doi.org/10.1162/jocn.2009.21318
De Gier, M., Peters, M. L., & Vlaeyen, J. W. S. (2003). Fear of pain, physical performance, and attentional processes in patients with fibromyalgia. Pain, 104(1-2), 121-130. https://doi.org/10.1016/S0304-3959(02)00487-6
de Souza, J. B., Goffaux, P., Julien, N., Potvin, S., Charest, J., & Marchand, S. (2009). Fibromyalgia subgroups: profiling distinct subgroups using the Fibromyalgia Impact Questionnaire. A preliminary study. Rheumatology International, 29(5), 509-515. https://doi.org/10.1007/s00296-008-0722-5
de Souza, J. B., Potvin, S., Goffaux, P., Charest, J., & Marchand, S. (2009). The Deficit of Pain Inhibition in Fibromyalgia Is More Pronounced in Patients With Comorbid Depressive Symptoms. The Clinical Journal of Pain, 25(2), 123-127. https://doi.org/10.1097/AJP.0b013e318183cfa4
de Tommaso, M., Federici, A., Santostasi, R., Calabrese, R., Vecchio, E., Lapadula, G., Iannone, F., Lamberti, P., & Livrea, P. (2011). Laser-Evoked Potentials Habituation in Fibromyalgia. The Journal of Pain, 12(1), 116-124. https://doi.org/10.1016/j.jpain.2010.06.004
de Wied, M., & Verbaten, M. N. (2001). Affective pictures processing, attention, and pain tolerance. Pain, 90(1), 163-172. https://doi.org/10.1016/S0304-3959(00)00400-0
Debono, D. J., Hoeksema, L. J., & Hobbs, R. D. (2013). Caring for patients with chronic pain: Pearls and pitfalls. Journal of the American Osteopathic Association, 113(8), 620627. https://doi.org/10.7556/jaoa.2013.023
DeCarlo, L. T. (1997). On the meaning and use of kurtosis. Psychological Methods, 2 (3), 292307. https://doi.org/10.1037/1082-989X.2.3.292
Decoster, J., De Hert, M., Viechtbauer, W., Nagels, G., Myin-Germeys, I., Peuskens, J., van Os, J., & van Winkel, R. (2012). Genetic association study of the P300 endophenotype in schizophrenia. Schizophrenia Research, 141 (1), 54-59. https://doi.org/10.1016/j.schres.2012.07.018
Desmeules, J., Cedraschi, C., Rapiti, E., Baumgartner, E., Finckh, A., Cohen, P., Dayer, P., & Vischer, T. L. (2003). Neurophysiologic evidence for a central sensitization in patients with fibromyalgia. Arthritis & Rheumatism, 48(5), 1420-1429. https://doi.org/10.1002/art.10893
Desmeules, J., Chabert, J., Rebsamen, M., Rapiti, E., Piguet, V., Besson, M., Dayer, P., & Cedraschi, C. (2014). Central Pain Sensitization, COMT Val158Met Polymorphism, and Emotional Factors in Fibromyalgia. The Journal of Pain, 15(2), 129-135. https://doi.org/10.1016Zj.jpain.2013.10.004
Desmeules, J., Piguet, V., Besson, M., Chabert, J., Rapiti, E., Rebsamen, M., Rossier, M. F., Curtin, F., Dayer, P., & Cedraschi, C. (2012). Psychological distress in fibromyalgia patients: A role for catechol-O-methyl-transferase Val158Met polymorphism. Health Psychology, 31 (2), 242-249. https://doi.org/10.1037/a0025223
Di Tella, M., Castelli, L., Colonna, F., Fusaro, E., Torta, R., Ardito, R. B., & Adenzato, M. (2015). Theory of mind and emotional functioning in Fibromyalgia syndrome: An investigation of the relationship between social cognition and executive function. PLoS ONE, 10(1), 1-16. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0116542
Diatchenko, L., Nackley, A. G., Slade, G. D., Bhalang, K., Belfer, I., Max, M. B., Goldman, D., & Maixner, W. (2006). Catechol-O-methyltransferase gene polymorphisms are associated with multiple pain-evoking stimuli. Pain, 125(3), 216-224. https://doi.org/10.1016/j.pain.2006.05.024
Diatchenko, L., Nackley, A. G., Slade, G. D., Fillingim, R. B., & Maixner, W. (2006). Idiopathic pain disorders – Pathways of vulnerability. Pain, 123(3), 226-230. https://doi.org/10.1016/j.pain.2006.04.015
Diatchenko, L., Slade, G. D., Nackley, A. G., Bhalang, K., Sigurdsson, A., Belfer, I., Goldman, D., Xu, K., Shabalina, S. A., Shagin, D., Max, M. B., Makarov, S. S., & Maixner, W. (2005). Genetic basis for individual variations in pain perception and the development of a chronic pain condition. Human Molecular Genetics, 14(1), 135-143. https://doi.org/10.1093/hmg/ddi013
Diaz-Asper, C. M., Goldberg, T. E., Kolachana, B. S., Straub, R. E., Egan, M. F., & Weinberger, D. R. (2008). Genetic Variation in Catechol-O-Methyltransferase: Effects on Working Memory in Schizophrenic Patients, Their Siblings, and Healthy Controls. Biological Psychiatry, 63(1), 72-79. https://doi.org/10.1016/j.biopsych.2007.03.031
Dick, B., Eccleston, C., & Crombez, G. (2002). Attentional functioning in fibromyalgia, rheumatoid arthritis, and musculoskeletal pain patients. Arthritis & Rhematism- Arthitis Care & Research, 47(6), 639-644. https://doi.org/10.1002/art.10800
Dick, B., Verrier, M. J., Harker, K. T., & Rashiq, S. (2008). Disruption of cognitive function in Fibromyalgia Syndrome. Pain, 139 (3), 610-616. https://doi.org/10.1016/j.pain.2008.06.017
Dien, J. (2012). Applying Principal Components Analysis to Event-Related Potentials: A Tutorial. Developmental Neuropsychology, 37(6), 497-517. https://doi.org/10.1080/87565641.2012.697503
Dien, J., Beal, D. J., & Berg, P. (2005). Optimizing principal components analysis of event- related potentials: Matrix type, factor loading weighting, extraction, and rotations. Clinical Neurophysiology, 116(8), 1808-1825. https://doi.org/10.1016/j.clinph.2004.11.025
Dien, J., & Frishkoff, G. (2005). Principal components analyses of event-related potentials datasets. In T. Handy (Ed.), Event-related Potentials: a Methods Handbook (pp. 189-208). MIT Press.
Docampo, E., Collado, A., Escaramís, G., Carbonell, J., Rivera, J., Vidal, J., Alegre, J., Rabionet, R., & Estivill, X. (2013). Cluster Analysis of Clinical Data Identifies Fibromyalgia Subgroups. PLoS ONE, 8 (9), e74873. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0074873
Donchin, E., & Coles, M. G. H. (1988). Is the P300 component a manifestation of context updating? Behavioral and Brain Sciences, 11 (03), 357. https://doi.org/10.1017/S0140525X00058027
Dong, S., Reder, L. M., Yao, Y., Liu, Y., & Chen, F. (2015). Individual differences in working memory capacity are reflected in different ERP and EEG patterns to task difficulty. Brain Research, 1616, 146-156. https://doi.org/10.1016/j.brainres.2015.05.003
Drabant, E. M., Hariri, A. R., Meyer-Lindenberg, A., Munoz, K. E., Mattay, V. S., Kolachana, B. S., Egan, M. F., & Weinberger, D. R. (2006). Catechol O-methyltransferase Val158Met Genotype and Neural Mechanisms Related to Affective Arousal and Regulation. Archives of General Psychiatry, 63 (12). https://doi.org/10.1001/archpsyc.63.12.1396
Drewes, A. M., Nielsen, K. D., Taagholt, S. J., Bjerregard, K., Svendsen, L., & Gade, J. (1995). Sleep intensity in fibromyalgia: Focus on the microstructure of the sleep process. Rheumatology, 34(7), 629-635. https://doi.org/10.1093/rheumatology/34.7.629
Dueñas, M., Salazar, A., Ojeda, B., Fernández-Palacín, F., Micó, J. A., Torres, L. M., & Failde, I. (2015). A Nationwide Study of Chronic Pain Prevalence in the General Spanish Population: Identifying Clinical Subgroups Through Cluster Analysis. Pain Medicine, 16(4), 811-822. https://doi.org/10.1111/pme.12640
Dumontheil, I., Roggeman, C., Ziermans, T., Peyrard-Janvid, M., Matsson, H., Kere, J., & Klingberg, T. (2011). Influence of the COMT Genotype on Working Memory and Brain Activity Changes During Development. Biological Psychiatry, 70(3), 222-229. https://doi.org/10.1016Zj.biopsych.2011.02.027
Dunn, B. R., Dunn, D. a, Languis, M., & Andrews, D. (1998). The relation of ERP components to complex memory processing. Brain and Cognition, 36(3), 355-376. https://doi.org/10.1006/brcg.1998.0998
Durstewitz, D., & Seamans, J. K. (2008). The Dual-State Theory of Prefrontal Cortex Dopamine Function with Relevance to Catechol-O-Methyltransferase Genotypes and Schizophrenia. Biological Psychiatry, 64(9), 739-749. https://doi.org/10.1016/j.biopsych.2008.05.015
Duschek, S., Werner, N. S., Winkelmann, A., & Wankner, S. (2013). Implicit Memory Function in Fibromyalgia Syndrome. Behavioral Medicine, 39 (1), 11-16. https://doi.org/10.1080/08964289.2012.708684
Egan, M. F., Goldberg, T. E., Kolachana, B. S., Callicott, J. H., Mazzanti, C. M., Straub, R. E., Goldman, D., & Weinberger, D. R. (2001). Effect of COMT Val108/158 Met genotype on frontal lobe function and risk for schizophrenia. Proceedings of the National Academy of Sciences, 98(12), 6917-6922. https://doi.org/10.1073/pnas.111134598
Ehrlich, S., Morrow, E. M., Roffman, J. L., Wallace, S. R., Naylor, M., Bockholt, H. J., Lundquist, A., Yendiki, A., Ho, B.-C., White, T., Manoach, D. S., Clark, V. P., Calhoun, V. D., Gollub, R. L., & Holt, D. J. (2010). The COMT Val108/158Met polymorphism and medial temporal lobe volumetry in patients with schizophrenia and healthy adults. NeuroImage, 53 (3), 992-1000. https://doi.org/10.1016/j.neuroimage.2009.12.046
Eliava, M., Melchior, M., Knobloch-Bollmann, H. S., Wahis, J., da Silva Gouveia, M., Tang, Y., Ciobanu, A. C., Triana del Rio, R., Roth, L. C., Althammer, F., Chavant, V., Goumon, Y., Gruber, T., Petit-Demoulière, N., Busnelli, M., Chini, B., Tan, L. L., Mitre, M., Froemke, R. C., ... Grinevich, V. (2016). A New Population of Parvocellular Oxytocin Neurons Controlling Magnocellular Neuron Activity and Inflammatory Pain Processing. Neuron, 89(6), 1291-1304. https://doi.org/10.1016/j.neuron.2016.01.041
Eshragh, J., Dhruva, A., Paul, S. M., Cooper, B. A., Mastick, J., Hamolsky, D., Levine, J. D., Miaskowski, C., & Kober, K. M. (2017). Associations Between Neurotransmitter Genes and Fatigue and Energy Levels in Women After Breast Cancer Surgery. Journal of Pain and Symptom Management, 53 (1), 67-84.e7. https://doi.org/10.1016/j.jpainsymman.2016.08.004
Ethridge, L. E., Hamm, J. P., Pearlson, G. D., Tamminga, C. A., Sweeney, J. A., Keshavan, M. S., & Clementz, B. A. (2015). Event-Related Potential and Time-Frequency Endophenotypes for Schizophrenia and Psychotic Bipolar Disorder. Biological Psychiatry, 77(2), 127-136. https://doi.org/10.1016/j.biopsych.2014.03.032
Failde Martínez, I., & Dueñas Rodríguez, M. A. (2016). Epidemoiología e impacto de los procesos dolorosos. In S. E. del Dolor (Ed.), Manual de Medicina del Dolo: Fundamentos, evaluación y tratamiento (pp. 9-19).
Faisal, A. A., Selen, L. P. J., & Wolpert, D. M. (2008). Noise in the nervous system. Nature Reviews Neuroscience, 9(4), 292-303. https://doi.org/10.1038/nrn2258
Faul, F., Erdfelder, E., Lang, A.-G., & Buchner, A. (2007). G*Power 3: A flexible statistical power analysis program for the social, behavioral, and biomedical sciences. Behavior Research Methods, 39(2), 175-191. https://doi.org/10.3758/BF03193146
Fazio, L., Pergola, G., Papalino, M., Di Carlo, P., Monda, A., Gelao, B., Amoroso, N., Tangaro, S., Rampino, A., Popolizio, T., Bertolino, A., & Blasi, G. (2018). Transcriptomic context of DRD1 is associated with prefrontal activity and behavior during working memory. Proceedings of the National Academy of Sciences, 115(21), 5582-5587. https://doi.org/10.1073/pnas.1717135115
Fernández-De-Las-Peñas, C., Ambite-Quesada, S., Gil-Crujera, A., Cigarán-Méndez, M., & Peñacoba-Puente, C. (2012). Catechol-O-methyltransferase Val158Met polymorphism influences anxiety, depression, and disability, but not pressure pain sensitivity, in women with fibromyalgia syndrome. The Journal of Pain, 13(11), 1068-1074. https://doi.org/10.1016/j.jpain.2012.08.001
Fernández-de-las-Peñas, C., Cantarero-Villanueva, I., Fernández-Lao, C., Ambite-Quesada, S., Díaz-Rodríguez, L., Rivas-Martínez, I., Moral-Avila, R. del, & Arroyo-Morales, M. (2012). Influence of catechol-o-methyltransferase genotype (Val158Met) on endocrine, sympathetic nervous and mucosal immune systems in breast cancer survivors. Breast, 21 (2), 199-203. https://doi.org/10.1016/j.breast.2011.09.012
Fernández-de-las-Peñas, C., Fernández-Lao, C., Cantarero-Villanueva, I., Ambite-Quesada, S., Rivas-Martínez, I., del Moral-Avila, R., & Arroyo-Morales, M. (2012). Catechol-O-methyltransferase genotype (Val158met) modulates cancer-related fatigue and pain sensitivity in breast cancer survivors. Breast Cancer Research and Treatment, 133 (2), 405-412. https://doi.org/10.1007/s10549-011-1757-y
Ferrera, D., Gómez-Esquer, F., Peláez, I., Barjola, P., Fernandes-Magalhaes, R., Carpio, A., De Lahoz, M. E., Díaz-Gil, G., & Mercado, F. (2020). Effects of COMT Genotypes on Working Memory Performance in Fibromyalgia Patients. Journal of Clinical Medicine, 9(8), 2479. https://doi.org/10.3390/jcm9082479
Ferrera, D., Mercado, F., Peláez, I., Martínez-Iñigo, D., Fernandes-Magalhaes, R., Barjola, P., Écija, C., Díaz-Gil, G., & Gómez-Esquer, F. (2021). Fear of pain moderates the relationship between self-reported fatigue and methionine allele of catechol-O-methyltransferase gene in patients with fibromyalgia. PLOS ONE, 16(4), e0250547. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0250547
Fields, H. L., Basbaum, A. I., & Heinricher, M. M. (2007). Mecanismos de modulación del dolor del sistema nervioso central. In Wall y Melzack. Tratado del Dolor (pp. 125-142). Elsevier. https://doi.org/10.1016/B978-84-8174-949-6.50007-1
Finan, P. H., & Zautra, A. J. (2010). Fibromyalgia and Fatigue: Central Processing, Widespread Dysfunction. PM&R, 2 (5), 431-437. https://doi.org/10.1016/j.pmrj.2010.03.021
Finan, P. H., Zautra, A. J., Davis, M. C., Lemery-Chalfant, K., Covault, J., & Tennen, H. (2011). COMT moderates the relation of daily maladaptive coping and pain in fibromyalgia. Pain, 152 (2), 300-307. https://doi.org/10.1016/j.pain.2010.10.024
Finnigan, S., O’Connell, R. G., Cummins, T. D. R., Broughton, M., & Robertson, I. H. (2011). ERP measures indicate both attention and working memory encoding decrements in aging. Psychophysiology, 48(5), 601-611. https://doi.org/10.1111/j.1469-8986.2010.01128.x
Fisk, J. E., & Sharp, C. A. (2013). Age-Related Impairment in Executive Functioning: Updating , Inhibition , Shifting , and Access Age-Related Impairment in Executive Functioning: Updating , Inhibition , Shifting , and Access. Journal of Clinical and Experimental Neuropsychology, 26(7), 37-41. https://doi.org/10.1080/13803390490510680
Flint, J., & Munafò, M. R. (2007). The endophenotype concept in psychiatric genetics. Psychological Medicine, 37(2), 163-180. https://doi.org/10.1017/S0033291706008750
Floresco, S. B., Seamans, J. K., & Phillips, A. G. (1997). Selective roles for hippocampal, prefrontal cortical, and ventral striatal circuits in radial-arm maze tasks with or without a delay. Journal of Neuroscience, 17(5), 1880-1890. https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.17-05-01880.1997
Floresco, S. B., West, A. R., Ash, B., Moore, H., & Grace, A. A. (2003). Afferent modulation of dopamine neuron firing differentially regulates tonic and phasic dopamine transmission. Nature Neuroscience, 6(9), 968-973. https://doi.org/10.1038/nn1103
Follick, B. T., Cherry, B. J., Rutledge, D. N., Zettel-Watson, L., & Jones, J. C. (2016). Heterogeneity in fibromyalgia based upon cognitive and physical performance and psychological symptomology. Journal of the American Association of Nurse Practitioners, 28(1), 19-30. https://doi.org/10.1002/2327-6924.12270
Font Gayà, T., Bordoy Ferrer, C., Juan Mas, A., Seoane-Mato, D., Álvarez Reyes, F., Delgado Sánchez, M., Martínez Dubois, C., Sánchez-Fernández, S. A., Marena Rojas Vargas, L., García Morales, P. V., Olivé, A., Rubio Muñoz, P., Larrosa, M., Navarro Ricós, N., Sánchez-Piedra, C., Díaz-González, F., & Bustabad-Reyes, S. (2020). Prevalence of fibromyalgia and associated factors in Spain. Clinical and Experimental Rheumatology, 38(1), 47-52.
Fornage, M., & Doris, P. A. (2005). Single-Nucleotide Polymorphism Genotyping for Disease Association Studies. In J. P. Fennell & A. . Baker (Eds.), Hypertension. Methods In Molecular Medicine™ (pp. 159-172). Humana Press. https://doi.org/10.1385/1-59259-850-1:159
Fridley, B. L., & Biernacka, J. M. (2011). Gene set analysis of SNP data: benefits, challenges, and future directions. European Journal of Human Genetics, 19(8), 837-843. https://doi.org/10.1038/ejhg.2011.57
Friedman, N. P., & Miyake, A. (2004). The Relations Among Inhibition and Interference Control Functions: A Latent-Variable Analysis. Journal of Experimental Psychology: General, 133 (1), 101-135. https://doi.org/10.1037/0096-3445.133.1.101
Gallinat, J., Bajbouj, M., Sander, T., Schlattmann, P., Xu, K., Ferro, E. F., Goldman, D., & Winterer, G. (2003). Association of the G1947A COMT (Val108/158Met) gene polymorphism with prefrontal P300 during information processing. Biological Psychiatry, 54(1), 40-48. https://doi.org/10.1016/S0006-3223(02)01973-X
Galvez-Sánchez, C. M., & Reyes del Paso, G. A. (2020). Diagnostic Criteria for Fibromyalgia: Critical Review and Future Perspectives. Journal of Clinical Medicine, 9 (4), 1219. https://doi.org/10.3390/jcm9041219
Galvez-Sánchez, C. M., Reyes del Paso, G. A., & Duschek, S. (2018). Cognitive Impairments in Fibromyalgia Syndrome: Associations With Positive and Negative Affect, Alexithymia, Pain Catastrophizing and Self-Esteem. Frontiers in Psychology, 9, 377. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2018.00377
García-Fructuoso, F. J., Lao-Villadóniga, J. I., Beyer, K., & Santos, C. (2006). Relación entre genotipos del gen catecol O-metiltransferasa y la gravedad de la fibromialgia. Reumatologia Clinica, 2(4), 168-172. https://doi.org/10.1016/S1699-258X(06)73042-X
García-Larrea, L. (1998). Multimodal approaches to laser-evoked potential generators. Pain Forum, 7(4), 216-220. https://doi.org/10.1016/S1082-3174(98)80008-1
Geha, P. Y., Baliki, M. N., Harden, R. N., Bauer, W. R., Parrish, T. B., & Apkarian, A. V. (2008). The Brain in Chronic CRPS Pain: Abnormal Gray-White Matter Interactions in Emotional and Autonomic Regions. Neuron, 60(4), 570-581. https://doi.org/10.1016/j.neuron.2008.08.022
Geisser, M. E., Casey, K. L., Brucksch, C. B., Ribbens, C. M., Appleton, B. B., & Crofford, L. J. (2003). Perception of noxious and innocuous heat stimulation among healthy women and women with fibromyalgia: association with mood, somatic focus, and catastrophizing. Pain, 102 (3), 243-250. https://doi.org/10.1016/S0304-3959(02)00417-7
Geisser, M. E., Glass, J. M., Rajcevska, L. D., Clauw, D. J., Williams, D. A., Kileny, P. R., & Gracely, R. H. (2008). A Psychophysical Study of Auditory and Pressure Sensitivity in Patients With Fibromyalgia and Healthy Controls. The Journal of Pain, 9(5), 417-422. https://doi.org/10.1016/j.jpain.2007.12.006
Gelao, B., Fazio, L., Selvaggi, P., Di Giorgio, A., Taurisano, P., Quarto, T., Romano, R., Porcelli, A., Mancini, M., Masellis, R., Ursini, G., De Simeis, G., Caforio, G., Ferranti, L., Lo Bianco, L., Rampino, A., Todarello, O., Popolizio, T., Blasi, G., & Bertolino, A. (2014). DRD2 genotype predicts prefrontal activity during working memory after stimulation of D2 receptors with bromocriptine. Psychopharmacology, 231 (11), 23612370. https://doi.org/10.1007/s00213-013-3398-9
Gelonch, O., Garolera, M., Valls, J., Rosselló, L., & Pifarré, J. (2016). Executive function in fibromyalgia: Comparing subjective and objective measures. Comprehensive Psychiatry, 66, 113-122. https://doi.org/10.1016/j.comppsych.2016.01.002
Gelonch, O., Garolera, M., Valls, J., Rosselló, L., & Pifarré, J. (2017). Cognitive complaints in women with fibromyalgia: Are they due to depression or to objective cognitive dysfunction? Journal of Clinical and Experimental Neuropsychology, 39(10), 1013-1025. https://doi.org/10.1080/13803395.2017.1301391
George, S. R., & Kertesz, M. (1987). Met-enkephalin concentrations in striatum respond reciprocally to alterations in dopamine neurotransmission. Peptides, 8(3), 487-492. https://doi.org/10.1016/0196-9781(87)90014-3
George, S. Z., Wallace, M. R., Wright, T. W., Moser, M. W., Greenfield III, W. H., Sack, B. K., Herbstman, D. M., & Fillingim, R. (2008). Evidence for a biopsychosocial influence on shoulder pain: Pain catastrophizing and catechol-O-methyltransferase (COMT) diplotype predict clinical pain ratings. Pain, 136(1-2), 53-61. https://doi.org/10.1016/j.pain.2007.06.019
George, S. Z., Wallace, M. R., Wu, S. S., Moser, M. W., Wright, T. W., Farmer, K. W., Borsa, P. A., Parr, J. J., Greenfield, W. H., Dai, Y. F., Li, H., & Fillingim, R. B. (2015). Biopsychosocial influence on shoulder pain: risk subgroups translated across preclinical and clinical prospective cohorts. Pain, 156(1), 148-156. https://doi.org/10.1016/j.pain.0000000000000012
Gerra, M. C., González-Villar, A., Arendt-Nielsen, L., Pedersen, I. S., Triñanes, Y., Donnini, C., Manfredini, M., Walther, D., Moeller, G. L., Pidal-Miranda, M., Romero-Yuste, S., Arias-Gómez, M., & Carrillo-De-La-Peña, M. T. (2021). A family-based study to identify genetic biomarkers of fibromyalgia: Consideration of patients’ subgroups. Clinical and Experimental Rheumatology, 39(3), S144-S152.
Gevins, A., & Cutillo, B. (1993). Spatiotemporal dynamics of component processes in human working memory. Electroencephalography and Clinical Neurophysiology, 87(3), 128-143. https://doi.org/10.1016/0013-4694(93)90119-G
Gibbs, S. E. B., & D’Esposito, M. (2005). Individual capacity differences predict working memory performance and prefrontal activity following dopamine receptor stimulation. Cognitive, Affective, & Behavioral Neuroscience, 5 (2), 212-221. https://doi.org/10.3758/CABN.52.212
Glass, J. M. (2006). Cognitive dysfunction in fibromyalgia and chronic fatigue syndrome: New trends and future directions. Current Rheumatology Reports, 8(6), 425-429. https://doi.org/10.1007/s11926-006-0036-0
Glass, J. M. (2008). Fibromyalgia and cognition. The Journal of Clinical Psychiatry, 69 Suppl 2, 20-24.
Glass, J. M. (2009). Review of Cognitive Dysfunction in Fibromyalgia: A Convergence on Working Memory and Attentional Control Impairments. Rheumatic Disease Clinics of North America, 35(2), 299-311. https://doi.org/10.1016/j.rdc.2009.06.002
Glass, J. M., Park, D. C., Minear, M., & Crofford, L. J. (2005). Memory beliefs and function in fibromyalgia patients. Journal of Psychosomatic Research, 58(3), 263-269. https://doi.org/10.1016/j.jpsychores.2004.09.004
Glass, J. M., Williams, D. A., Fernandez-Sanchez, M. L., Kairys, A., Barjola, P., Heitzeg, M. M., Clauw, D. J., & Schmidt-Wilcke, T. (2011). Executive function in chronic pain patients and healthy controls: Different cortical activation during response inhibition in fibromyalgia. Journal of Pain, 12 (12), 1219-1229. https://doi.org/10.1016/j.jpain.2011.06.007
Goertzel, B. N., Pennachin, C., de Souza Coelho, L., Gurbaxani, B., Maloney, E. M., & Jones, J. F. (2006). Combinations of single nucleotide polymorphisms in neuroendocrine effector and receptor genes predict chronic fatigue syndrome. Pharmacogenomics, 7(3), 475-483. https://doi.org/10.2217/14622416.7.3.475
Goesling, J., Clauw, D. J., & Hassett, A. L. (2013). Pain and Depression: An Integrative Review of Neurobiological and Psychological Factors. Current Psychiatry Reports, 15 (12), 421. https://doi.org/10.1007/s11920-013-0421-0
Gold, J. M. (1997). Auditory Working Memory and Wisconsin Card Sorting Test Performance in Schizophrenia. Archives of General Psychiatry, 54(2), 159-165. https://doi.org/10.1001/archpsyc.1997.01830140071013
Goldberg, T. E., Egan, M. F., Gscheidle, T., Coppola, R., Weickert, T., Kolachana, B. S., Goldman, D., & Weinberger, D. R. (2003). Executive Subprocesses in Working Memory:Relationship to Catechol-O-methyltransferase Val158Met Genotype and Schizophrenia. Archives of General Psychiatry, 60(9), 889. https://doi.org/10.1001/archpsyc.60.9.889
Goldman-Rakic, P. S., Lidow, M. S., & Gallager, D. W. (1990). Overlap of dopaminergic, adrenergic, and serotoninergic receptors and complementarity of their subtypes in primate prefrontal cortex. Journal of Neuroscience, 10(7), 2125-2138.
Golimbet, V., Gritsenko, I., Alfimova, M., Lebedeva, I., Lezheiko, T., Abramova, L., Kaleda, V., & Ebstein, R. (2006). Association study of COMT gene Val158Met polymorphism with auditory P300 and performance on neurocognitive tests in patients with schizophrenia and their relatives. World Journal of Biological Psychiatry, 7(4), 238-245. https://doi.org/10.1080/15622970600670970
Gómez-Esquer, F. (2016). Bases estructurales y anatomía del dolor. In Sociedad Española del Dolor (Ed.), Manual de Medicina del Dolor: Fundamentos, evaluación y tratamiento (pp. 21-31). Editorial Panamericana.
Gómez-Pérez, L., López-Martínez, A. E., & Ruiz-Párraga, G. T. (2011). Psychometric Properties of the Spanish Version of the Tampa Scale for Kinesiophobia (TSK). The Journal of Pain, 12(4), 425-435. https://doi.org/10.1016/j.jpain.2010.08.004
González-Mesa, J. M. (2015). Relación de los polimorfismos genéticos OPRM1 y COMT con la eficacia y seguridad del tratamiento con opiáceos en dolor crónico. Universidad de Málaga.
González-Roldán, A. M., Muñoz, M. A., Cifre, I., Sitges, C., & Montoya, P. (2013). Altered Psychophysiological Responses to the View of Others’ Pain and Anger Faces in Fibromyalgia Patients. The Journal of Pain, 14(7), 709-719. https://doi.org/10.1016/j.jpain.2013.01.775
González-Villar, A. J., Pidal-Miranda, M., Arias, M., Rodríguez-Salgado, D., & Carrillo-de-la-Peña, M. T. (2017). Electroencephalographic Evidence of Altered Top-Down Attentional Modulation in Fibromyalgia Patients During a Working Memory Task. Brain Topography, 30(4), 539-547. https://doi.org/10.1007/s10548-017-0561-3
González-Villar, A. J., Samartin-Veiga, N., Arias, M., & Carrillo-de-la-Peña, M. T. (2017). Increased neural noise and impaired brain synchronization in fibromyalgia patients during cognitive interference. Scientific Reports, 7(1), 5841. https://doi.org/10.1038/s41598-017-06103-4
González, J. L., Mercado, F., Barjola, P., Carretero, I., López-López, A., Bullones, M. A., Fernández-Sánchez, M., & Alonso, M. (2010). Generalized hypervigilance in fibromyalgia patients: An experimental analysis with the emotional Stroop paradigm. Journal of Psychosomatic Research, 69(3), 279-287. https://doi.org/10.1016/j.jpsychores.2010.05.002
Gosso, M. F., Geus E.J.C., D., Polderman, T. J. C., Boomsma, D. I., Heutink, P., & Posthuma, D. (2008). Catechol O-methyl transferase and dopamine D2 receptor gene polymorphisms: evidence of positive heterosis and gene–gene interaction on working memory functioning. European Journal of Human Genetics, 16(9), 1075-1082. https://doi.org/10.1038/ejhg.2008.57
Grace, A. A. (1991). Phasic versus tonic dopamine release and the modulation of dopamine system responsivity: A hypothesis for the etiology of schizophrenia. Neuroscience, 41 (1), 1-24. https://doi.org/10.1016/0306-4522(91)90196-U
Grace, G. M., Nielson, W. R., Hopkins, M., & Berg, M. A. (1999). Concentration and Memory Deficits in Patients with Fibromyalgia Syndrome. Journal of Clinical and Experimental Neuropsychology, 21 (4), 477-487. https://doi.org/10.1076/jcen.21.4.477.876
Gratton, G., Coles, M. G. ., & Donchin, E. (1983). A new method for off-line removal of ocular artifact. Electroencephalography and Clinical Neurophysiology, 55(4), 468-484. https://doi.org/10.1016/0013-4694(83)90135-9
Graven-Nielsen, T., Sörensen, J., Henriksson, K. G., Bengtsson, M., & Arendt-Nielsen, L. (1999). Central Hyperexcitability in Fibromyalgia. Journal of Musculoskeletal Pain, 7(1-2), 261-271. https://doi.org/10.1300/J094v07n01_26
Gürsoy, S., Erdal, E., Herken, H., Madenci, E., & Alaşehirli, B. (2001). Association of T102C polymorphism of the 5-HT2A receptor gene with pyschiatric status in fibromyalgia syndrome. Rheumatology International, 21 (2), 58-61. https://doi.org/10.1007/s002960100130
Gürsoy, S., Erdal, E., Herken, H., Madenci, E., Alaşehirli, B., & Erdal, N. (2003). Significance of catechol-O-methyltransferase gene polymorphism in fibromyalgia syndrome. Rheumatology International, 23(3), 104-107. https://doi.org/10.1007/s00296-002-0260-5
Gürsoy, S., Erdal, E., Sezgin, M., Barias, İ. Ö., Aydeniz, A., Alaşehirli, B., & Şahin, G. (2008). Which genotype of MAO gene that the patients have are likely to be most susceptible to the symptoms of fibromyalgia? Rheumatology International, 28(4), 307-311. https://doi.org/10.1007/s00296-007-0454-y
Hagen, G., Gatherwright, J., Lopez, B., & Polich, J. (2006). P3a from visual stimuli: Task difficulty effects. International Journal of Psychophysiology, 59(1), 8-14. https://doi.org/10.1016/j.ijpsycho.2005.08.003
Hall, M. H., Schulze, K., Rijsdijk, F., Kalidindi, S., McDonald, C., Bramon, E., Murray, R. M., & Sham, P. (2009). Are auditory P300 and duration MMN heritable and putative endophenotypes of psychotic bipolar disorder? A Maudsley Bipolar Twin and Family Study. Psychological Medicine, 39(8), 1277-1287. https://doi.org/10.1017/S0033291709005261
Hall, M. H., Schulze, K., Rijsdijk, F., Picchioni, M., Ettinger, U., Bramon, E., Freedman, R., Murray, R. M., & Sham, P. (2006). Heritability and Reliability of P300, P50 and Duration Mismatch Negativity. Behavior Genetics, 36(6), 845-857. https://doi.org/10.1007/s10519-006-9091-6
Han, L., Liu, Y., Zhang, D., Jin, Y., & Luo, Y. (2013). Low-Arousal Speech Noise Improves Performance in N-Back Task: An ERP Study. PLoS ONE, 8(10), 1-7. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0076261
Handley, S. J., Capon, A., Copp, C., & Harper, C. (2002). Conditional reasoning and the Tower of Hanoi: The role of spatial and verbal working memory. British Journal of Psychology, 93 (4), 501-518. https://doi.org/10.1348/000712602761381376
Hassett, A. L., Cone, J. D., Patella, S. J., & Sigal, L. H. (2000). The role of catastrophizing in the pain and depression of women with fibromyalgia syndrome. Arthritis & Rheumatism, 43 (11), 2493-2500. https://doi.org/10.1002/1529-0131(200011)43:113.0.CO;2-W
Heinricher, M. M. (2016). Pain Modulation and the Transition from Acute to Chronic Pain. In C. Ma & Y. Huang (Eds.), Translational Research in Pain and Itch. Advances in Experimental Medicine and Biology (pp. 105-115). Springer. https://doi.org/10.1007/978-94-017-7537-3_8
Heinricher, M. M., Barbaro, N. M., & Fields, H. L. (1989). Putative Nociceptive Modulating Neurons in the Rostral Ventromedial Medulla of the Rat: Firing of On- and Off-Cells Is Related to Nociceptive Responsiveness. Somatosensory & Motor Research, 6(4), 427439. https://doi.org/10.3109/08990228909144685
Herrmann, M. J., Walter, A., Schreppel, T., Ehlis, A.-C., Pauli, P., Lesch, K.-P., & Fallgatter, A. J. (2007). D4 receptor gene variation modulates activation of prefrontal cortex during working memory. European Journal of Neuroscience, 26(10), 2713-2718. https://doi.org/10.1111/j.1460-9568.2007.05921.x
High, K. N. W. (2008). Pain Pathways: Peripheral, Spinal, Ascending, and Descending Pathways. In H. T. Benzon, J. P. Rathmell, C. L. Wu, D. C. Turk, & C. E. Argoff (Eds.), Raj’s Practical Management of Pain (Fourth, pp. 119-134). Elsevier. https://doi.org/10.1016/B978-032304184-3.50010-8
Higuchi, R., Dollinger, G., Walsh, P. S., & Griffith, R. (1992). Simultaneous Amplification and Detection of Specific DNA Sequences. Bio/Technology, 10(4), 413-417. https://doi.org/10.1038/nbt0492-413
Hollins, M., Harper, D., Gallagher, S., Owings, E. W., Lim, P. F., Miller, V., Siddiqi, M. Q., & Maixner, W. (2009). Perceived intensity and unpleasantness of cutaneous and auditory stimuli: An evaluation of the generalized hypervigilance hypothesis. Pain, 141 (3), 215-221. https://doi.org/10.1016/j.pain.2008.10.003
Humphrey, L., Arbuckle, R., Mease, P., Williams, D. A., Samsoe, B. D., & Gilbert, C. (2010). Fatigue in fibromyalgia: A conceptual model informed by patient interviews. BMC Musculoskeletal Disorders, 11. https://doi.org/10.1186/1471-2474-11-216
Iannetti, G. D., & Mouraux, A. (2010). From the neuromatrix to the pain matrix (and back). Experimental Brain Research, 205(1), 1-12. https://doi.org/10.1007/s00221-010-2340-1
Ibarra, E. (2006). Una nueva definición de "dolor". Un imperativo de nuestros días. Revista de La Sociedad Espanola Del Dolor, 13(2), 65-72.
Inanir, A., Karakus, N., Ates, O., Sezer, S., Bozkurt, N., Inanir, S., & Yigit, S. (2014). Clinical symptoms in fibromyalgia are associated to catechol-O-methyltransferase (COMT) gene Val158Met polymorphism. Xenobiotica, 44(10), 952-956. https://doi.org/10.3109/00498254.2014.913083
Ingelman-Sundberg, M. (2001). Pharmacogenetics: an opportunity for a safer and more efficient pharmacotherapy. Journal of Internal Medicine, 250(3), 186-200. https://doi.org/10.1046/j.1365-2796.2001.00879.x
Iniesta, R., Guinó, E., & Moreno, V. (2005). Statistical analysis of genetic polymorphisms in epidemiological studies. Gaceta Sanitaria, 19(4), 333-341. https://doi.org/10.1157/13078029
International Association for the Study of Pain. (1994). Classification of Chronic Pain: Descriptions of Chronic Pain Syndromes and Definitions of Pain Terms (H. Merskey & N. Bogduk (eds.); Second). IASP Press.
Isreal, J. B., Chesney, G. L., Wickens, C. D., & Donchin, E. (1980). P300 and Tracking Difficulty: Evidence For Multiple Resources in Dual-Task Performance. Psychophysiology, 17(3), 259-273. https://doi.org/10.1111/j.1469-8986.1980.tb00146.x
Iverson, G. L. (2001). Interpreting change on the WAIS-III/WMS-III in clinical samples. Archives of Clinical Neuropsychology, 16(2), 183-191. https://doi.org/10.1016/S0887-6177(00)00060-3
Jarcho, J. M., Mayer, E. A., Jiang, Z. K., Feier, N. A., & London, E. D. (2012). Pain, affective symptoms, and cognitive deficits in patients with cerebral dopamine dysfunction. Pain, 153 (4), 744-754. https://doi.org/10.1016/j.pain.2012.01.002
Jonides, J., Reuter-Lorenz, P. A., Smith, E. E., Awh, E., Barnes, L. L., Drain, M., Glass, J., Lauber, E. J., Patalano, A. L., & Schumacher, E. H. (1996). Verbal and Spatial Working Memory In Humans. Psychology of Learning and Motivation - Advances in Research and Theory, 35 (C), 43-88. https://doi.org/10.1016/S0079-7421(08)60572-1
Karlsgodt, K. H., Bachman, P., Winkler, A. M., Bearden, C. E., & Glahn, D. C. (2011). Genetic influence on the working memory circuitry: Behavior, structure, function and extensions to illness. Behavioural Brain Research, 225(2), 610-622. https://doi.org/10.1016/j.bbr.2011.08.016
Katsanis, J., Iaconno, Wi. G., McGue, M. K., & Carlson, S. R. (1997). P300 event-related potential heritability in monozygotic and dizygotic twins. Psychophysiology, 34(1), 4758. https://doi.org/10.1111/j.1469-8986.1997.tb02415.x
Katz, R. S., Heard, A. R., Mills, M., & Leavitt, F. (2004). The Prevalence and Clinical Impact of Reported Cognitive Difficulties (Fibrofog) in Patients with Rheumatic Disease with and Without Fibromyalgia. Journal of Clinical Rheumatology, 10(2), 53-58. https://doi.org/10.1097/01.rhu.0000120895.20623.9f
Kellendonk, C., Simpson, E. H., Polan, H. J., Malleret, G., Vronskaya, S., Winiger, V., Moore, H., & Kandel, E. R. (2006). Transient and Selective Overexpression of Dopamine D2 Receptors in the Striatum Causes Persistent Abnormalities in Prefrontal Cortex Functioning. Neuron, 49(4), 603-615. https://doi.org/10.1016/j.neuron.2006.01.023
Kenntner-Mabiala, R., Weyers, P., & Pauli, P. (2007). Independent effects of emotion and attention on sensory and affective pain perception. Cognition & Emotion, 21 (8), 16151629. https://doi.org/10.1080/02699930701252249
Kessel, D., García-Rubio, M. J., González, E. K., Tapia, M., López-Martín, S., Román, F. J., Capilla, A., Martínez, K., Colom, R., & Carretié, L. (2016). Working memory of emotional stimuli: Electrophysiological characterization. Biological Psychology, 119, 190-199. https://doi.org/10.1016/j.biopsycho.2016.07.009
Khatibi, A., Dehghani, M., Sharpe, L., Asmundson, G. J. G., & Pouretemad, H. (2009). Selective attention towards painful faces among chronic pain patients: Evidence from a modified version of the dot-probe. Pain, 142(1), 42-47. https://doi.org/10.1016/j.pain.2008.11.020
Kida, T., Kaneda, T., & Nishihira, Y. (2012). Dual-task repetition alters event-related brain potentials and task performance. Clinical Neurophysiology, 123(6), 1123-1130. https://doi.org/10.1016/j.clinph.2011.10.001
Kim, S.-H., Kim, S.-H., Kim, S.-K., Nam, E. J., Han, S. W., & Lee, S. J. (2012). Spatial versus verbal memory impairments in patients with fibromyalgia. Rheumatology International, 32(5), 1135-1142. https://doi.org/10.1007/s00296-010-1762-1
Kim, S. K., Kim, S. H., Nah, S. S., Lee, J. H., Hong, S. J., Kim, H. S., Lee, H. S., Kim, H. A., Joung, C. I., Bae, J., Choe, J. Y., & Lee, S. S. (2013). Association of Guanosine Triphosphate Cyclohydrolase 1 Gene Polymorphisms with Fibromyalgia Syndrome in a Korean Population. The Journal of Rheumatology, 40(3), 316-322. https://doi.org/10.3899/jrheum.120929
Kimberg, D., & D’Esposito, M. (2003). Cognitive effects of the dopamine receptor agonist pergolide. Neuropsychologia, 41(8), 1020-1027. https://doi.org/10.1016/S0028-3932(02)00317-2
Kimberg, D., D’Esposito, M., & Farah, M. (1997). Effects of bromocriptine on human subjects depend on working memory capacity. Neuroreport, 8(16), 3581-3585.
Kimberg, D. Y., D’Esposito, M., & Farah, M. J. (1997). Cognitive Functions in the Prefrontal Cortex—Working Memory and Executive Control. Current Directions in Psychological Science, 6(6), 185-192. https://doi.org/10.1111/1467-8721.ep10772959
King, C. D., Jastrowski Mano, K. E., Barnett, K. A., Pfeiffer, M., Ting, T. V., & Kashikar-Zuck, S. (2017). Pressure Pain Threshold and Anxiety in Adolescent Females With and Without Juvenile Fibromyalgia. The Clinical Journal of Pain, 33(7), 620-626. https://doi.org/10.1097/AJP.0000000000000444
Klug, W. S., Cummings, M. R., Spencer, C. A., & Palladino, M. A. (2013). Conceptos de genética (10th ed.). Pearson.
Kodama, T., Hikosaka, K., & Watanabe, M. (2002). Differential changes in glutamate concentration in the primate prefrontal cortex during spatial delayed alternation and sensory-guided tasks. Experimental Brain Research, 145(2), 133-141. https://doi.org/10.1007/s00221-002-1084-y
Koenen, L. R., Icenhour, A., Forkmann, K., Pasler, A., Theysohn, N., Forsting, M., Bingel, U., & Elsenbruch, S. (2017). Greater fear of visceral pain contributes to differences between visceral and somatic pain in healthy women. PAIN, 158(8), 1599-1608. https://doi.org/10.1097/j.pain.0000000000000924
Kok, A. (2001). On the utility of P3 amplitude as a measure of processing capacity. Psychophysiology, 38(3), 557-577. https://doi.org/10.1017/S0048577201990559
Kosek, E., Ekholm, J., & Hansson, P. (1996). Sensory dysfunction in fibromyalgia patients with implications for pathogenic mechanisms. Pain, 68(2-3), 375-383. https://doi.org/10.1016/S0304-3959(96)03188-0
Kravitz, H. M., & Katz, R. S. (2015). Fibrofog and fibromyalgia: a narrative review and implications for clinical practice. Rheumatology International, 35(7), 1115-1125. https://doi.org/10.1007/s00296-014-3208-7
Kubista, M., Andrade, J. M., Bengtsson, M., Forootan, A., Jonák, J., Lind, K., Sindelka, R., Sjöback, R., Sjögreen, B., Strömbom, L., Ståhlberg, A., & Zoric, N. (2006). The real-time polymerase chain reaction. Molecular Aspects of Medicine, 27(2-3), 95-125. https://doi.org/10.1016/j.mam.2005.12.007
Kuchinad, A., Schweinhardt, P., Seminowicz, D. A., Wood, P. B., Chizh, B. A., & Bushnell, M. C. (2007). Accelerated Brain Gray Matter Loss in Fibromyalgia Patients: Premature Aging of the Brain? Journal of Neuroscience, 27(15), 4004-4007. https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.0098-07.2007
Landrø, N. I., Stiles, T. C., & Sletvold, H. (1997). Memory functioning in patients with primary fibromyalgia and major depression and healthy controls. Journal of Psychosomatic Research, 42(3), 297-306. https://doi.org/10.1016/S0022-3999(96)00301-7
Latremoliere, A., & Woolf, C. J. (2009). Central Sensitization: A Generator of Pain Hypersensitivity by Central Neural Plasticity. Journal of Pain, 10(9), 895-926. https://doi.org/10.1016/j.jpain.2009.06.012
Lawrence, J. M., Hoeft, F., Sheau, K. E., & Mackey, S. C. (2011). Strategy-dependent Dissociation of the Neural Correlates Involved in Pain Modulation. Anesthesiology, 115(4), 844-851. https://doi.org/10.1097/ALN.0b013e31822b79ea
Leavitt, F., & Katz, R. S. (2006). Distraction as a key determinant of impaired memory in patients with fibromyalgia. The Journal of Rheumatology, 33(1), 127-132.
Leavitt, F., & Katz, R. S. (2008). Speed of mental operations in fibromyalgia a selective naming speed deficit. Journal of Clinical Rheumatology, 14(4), 214-218. https://doi.org/10.1097/RHU.0b013e31817a2472
Leavitt, F., Katz, R. S., Mills, M., & Heard, A. R. (2002). Cognitive and Dissociative Manifestations in Fibromyalgia. JCR: Journal of Clinical Rheumatology, 8(2), 77-84. https://doi.org/10.1097/00124743-200204000-00003
Lee, Y. H., Kim, J.-H., & Song, G. G. (2015). Association between the COMT Val158Met polymorphism and fibromyalgia susceptibility and fibromyalgia impact questionnaire score: a meta-analysis. Rheumatology International, 35(1), 159-166. https://doi.org/10.1007/s00296-014-3075-2
Lefebvre, C. D., Marchand, Y., Eskes, G. A., & Connolly, J. F. (2005). Assessment of working memory abilities using an event-related brain potential (ERP)-compatible digit span backward task. Clinical Neurophysiology, 116(7), 1665-1680. https://doi.org/10.1016/j.clinph.2005.03.015
Legrain, V., Guérit, J.-M., Bruyer, R., & Plaghki, L. (2003). Electrophysiological correlates of attentional orientation in humans to strong intensity deviant nociceptive stimuli, inside and outside the focus of spatial attention. Neuroscience Letters, 339(2), 107-110. https://doi.org/10.1016/S0304-3940(02)01485-4
Legrain, V., Iannetti, G. D., Plaghki, L., & Mouraux, A. (2011). The pain matrix reloaded: A salience detection system for the body. Progress in Neurobiology, 93(1), 111-124. https://doi.org/10.1016Zj.pneurobio.2010.10.005
Lenartowicz, A., Escobedo-Quiroz, R., & Cohen, J. D. (2010). Updating of context in working memory: An event-related potential study. Cognitive, Affective and Behavioral Neuroscience, 10(2), 298-315. https://doi.org/10.3758/CABN.10.2.298
Leng, Y., Diem, S. J., Stone, K. L., & Yaffe, K. (2018). Antidepressant Use and Cognitive Outcomes in Very Old Women. The Journals of Gerontology: Series A, 73(10), 1390-1395. https://doi.org/10.1093/gerona/glx226
Lewin, B. (2004). The content of the genome. In Genes VIII (8th Editio, pp. 59-81). Person Pentince Hall.
Löbel, M., Mooslechner, A. A., Bauer, S., Günther, S., Letsch, A., Hanitsch, L. G., Grabowski, P., Meisel, C., Volk, H. D., & Scheibenbogen, C. (2015). Polymorphism in COMT is associated with IgG3 subclass level and susceptibility to infection in patients with chronic fatigue syndrome. Journal of Translational Medicine, 13(1), 1-8. https://doi.org/10.1186/s12967-015-0628-4
Loevinger, B. L., Shirtcliff, E. A., Muller, D., Alonso, C., & Coe, C. L. (2012). Delineating psychological and biomedical profiles in a heterogeneous fibromyalgia population using cluster analysis. Clinical Rheumatology, 31(4), 677-685. https://doi.org/10.1007/s10067-011-1912-1
López-Solà, M., Pujol, J., Wager, T. D., Garcia-Fontanals, A., Blanco-Hinojo, L., Garcia-Blanco, S., Poca-Dias, V., Harrison, B. J., Contreras-Rodríguez, O., Monfort, J., Garcia-Fructuoso, F., & Deus, J. (2014). Altered Functional Magnetic Resonance Imaging Responses to Nonpainful Sensory Stimulation in Fibromyalgia Patients. Arthritis & Rheumatology, 66(11), 3200-3209. https://doi.org/10.1002/art.38781
López Zunini, R. A., Knoefel, F., Lord, C., Dzuali, F., Breau, M., Sweet, L., Goubran, R., & Taler, V. (2016). Event-related potentials elicited during working memory are altered in mild cognitive impairment. International Journal of Psychophysiology, 109, 1-8. https://doi.org/10.1016/j.ijpsycho.2016.09.012
Lorenz, J. (1998). Hyperalgesia or hypervigilance? An evoked potential approach to the study of fibromyalgia syndrome. Zeitschrift Fur Rheumatologie, 57(8), S19-S22. https://doi.org/10.1007/s003930050228
Lubitz, A. F., Niedeggen, M., & Feser, M. (2017). Aging and working memory performance: Electrophysiological correlates of high and low performing elderly. Neuropsychologia, 106(September), 42–51. https://doi.org/10.1016/j.neuropsychologia.2017.09.002
Luciana, M., & Collins, P. F. (1997). Dopaminergic Modulation of Working Memory for Spatial but Not Object Cues in Normal Humans. Journal of Cognitive Neuroscience, 9(3), 330-347. https://doi.org/10.1162/jocn.1997.9.3.330
Luerding, R., Weigand, T., Bogdahn, U., & Schmidt-Wilcke, T. (2008). Working memory performance is correlated with local brain morphology in the medial frontal and anterior cingulate cortex in fibromyalgia patients: Structural correlates of pain-cognition interaction. Brain, 131(12), 3222-3231. https://doi.org/10.1093/brain/awn229
Malhotra, A. K., Kestler, L. J., Mazzanti, C., Bates, J. A., Goldberg, T., & Goldman, D. (2002). A Functional Polymorphism in the COMT Gene and Performance on a Test of Prefrontal Cognition. American Journal of Psychiatry, 159(4), 652-654. https://doi.org/10.1176/appi.ajp.159.4.652
Malin, K., & Littlejohn, G. O. (2016). Psychological factors mediate key symptoms of fibromyalgia through their influence on stress. Clinical Rheumatology, 35(9), 2353-2357. https://doi.org/10.1007/s10067-016-3315-9
Malyuchenko, N. V., Schegolkova, J. V., Kulikova, M. A., Timofeeva, M. A., Shlepzova, V. A., Sysoeva, O. V., Ivanitsky, A. M., & Tonevitsky, A. G. (2010). Effects of genetic variations in the dopaminergic system on fatigue in humans: Gender aspects. Bulletin of Experimental Biology and Medicine, 149(2), 226-232. https://doi.org/10.1007/s10517-010-0913-4
Mammarella, I. C., & Cornoldi, C. (2005). Sequence and space: The critical role of a backward spatial span in the working memory deficit of visuospatial learning disabled children. Cognitive Neuropsychology, 22(8), 1055-1068. https://doi.org/10.1080/02643290442000509
Manchikanti, L., Soin, A., Benyamin, R. M., Singh, V., Falco, F. J. E., Calodney, A. K., Grami, V., & Hirsch, J. A. (2018). An update of the systematic appraisal of the accuracy and utility of discography in chronic spinal pain. Pain Physician, 21(2), 91110. https://doi.org/10.36076/ppj.2018.2.91
Manglam, M. K., Ram, D., Praharaj, S. K., & Sarkhel, S. (2010). Working memory in schizophrenia. Germán Journal of Psychiatry, 13(3), 116-120. https://doi.org/10.1016/s0924-9338(15)31337-7
Manoach, D. S., Gollub, R. L., Benson, E. S., Searl, M. M., Goff, D. C., Halpern, E., Saper, C. B., & Rauch, S. L. (2000). Schizophrenia subjects show fMRI activation of dorsolateral prefrontal cortex and basal ganglia during a working memory task. Biological Psychiatry, 48(2), 99-109.
Marchand, S. (2008). The Physiology of Pain Mechanisms: From the Periphery to the Brain. Rheumatic Disease Clinics of North America, 34(2), 285-309. https://doi.org/10.1016/j.rdc.2008.04.003
Marco-Pallarés, J., Cucurell, D., Cunillera, T., Kramer, U. M., Cámara, E., Nager, W., Bauer, P., Schüle, R., Schols, L., Münte, T. F., & Rodriguez-Fornells, A. (2009). Genetic Variability in the Dopamine System (Dopamine Receptor D4, Catechol-O-Methyltransferase) Modulates Neurophysiological Responses to Gains and Losses. Biological Psychiatry, 66(2), 154-161. https://doi.org/10.1016/j.biopsych.2009.01.006
Markett, S. A., Montag, C., & Reuter, M. (2010). The association between dopamine DRD2 polymorphisms and working memory capacity is modulated by a functional polymorphism on the nicotinic receptor gene CHRNA4. Journal of Cognitive Neuroscience, 22 (9), 1944-1954. https://doi.org/10.1162/jocn.2009.21354
Martínez-Jauand, M. (2013). Factores genéticos y psicosociales implicados en la modulación del dolor. Universitat de les Illes Balears.
Martínez-Jauand, M., Sitges, C., Rodríguez, V., Picornell, A., Ramon, M., Buskila, D., & Montoya, P. (2013). Pain sensitivity in fibromyalgia is associated with catechol-O-methyltransferase (COMT) gene. European Journal of Pain, 17(1), 16-27. https://doi.org/10.1002/j.1532-2149.2012.00153.x
Martinez-Lavin, M. (2007). Biology and therapy of fibromyalgia. Stress, the stress response system, and fibromyalgia. Arthritis Research & Therapy, 9 (4), 216. https://doi.org/10.1186/ar2146
Martínez-Martínez, L.-A., Mora, T., Vargas, A., Fuentes-Iniestra, M., & Martínez-Lavín, M. (2014). Sympathetic Nervous System Dysfunction in Fibromyalgia, Chronic Fatigue Syndrome, Irritable Bowel Syndrome, and Interstitial Cystitis. JCR: Journal of Clinical Rheumatology, 20(3), 146-150. https://doi.org/10.1097/RHU.0000000000000089
Martins, I., & Tavares, I. (2017). Reticular Formation and Pain: The Past and the Future. Frontiers in Neuroanatomy, 11. https://doi.org/10.3389/fnana.2017.00051
Martinsen, S., Flodin, P., Berrebi, J., Lofgren, M., Bileviciute-Ljungar, I., Ingvar, M., Fransson, P., & Kosek, E. (2014). Fibromyalgia patients had normal distraction related pain inhibition but cognitive impairment reflected in caudate nucleus and hippocampus during the Stroop color word test. PLoS ONE, 9(10). https://doi.org/10.1371/journal.pone.0108637
Massó, P. (2008). Estudio de asociación de polimorfismos en los genes “COMT, MAO-A, MAO-B” y “DAT” con el riesgo de esquizofrenia y de aparición de efectos extrapiramidales en pacientes tratados con antipsicóticos. Universidad de Barcelona.
Mathys, V., Lefevre, P., Fontaine, V., Dehem, M., Donnio, P. Y., Février, F., Le Coustoumier, A., & Bifani, P. (2007). La PCR en temps réel: Principe et application en infectiologie. Antibiotiques, 9(3), 205-211. https://doi.org/10.1016/S1294-5501(07)91380-1
Matsuda, J. B., Barbosa, F. R., Morel, L. J. F., Franca, S. D., Zingaretti, S. M., da Silva, L. M., Pereira, A. M. S., Marins, M., & Fachin, A. L. (2010). Serotonin receptor (5-HT 2A) and catechol-O-methyltransferase (COMT) gene polymorphisms: Triggers of fibromyalgia? Revista Brasileira De Reumatologia, 50(2), 141-149.
Matsuzaka, C. T., Christofolini, D., Ota, V. K., Gadelha, A., Berberian, A. A., Noto, C., Mazzotti, D. R., Spindola, L. M., Moretti, P. N., Smith, M. A. C., Melaragno, M. I., Belangero, S. I., & Bressan, R. A. (2017). Catechol-O-methyltransferase (COMT) polymorphisms modulate working memory in individuals with schizophrenia and healthy controls. Revista Brasileira de Psiquiatria, 39(4), 302-308. https://doi.org/10.1590/1516-4446-2016-1987
Mattay, V. S., Goldberg, T. E., Fera, F., Hariri, A. R., Tessitore, A., Egan, M. F., Kolachana, B., Callicott, J. H., & Weinberger, D. R. (2003). Catechol O-methyltransferase val158-met genotype and individual variation in the brain response to amphetamine. Proceedings of the National Academy of Sciences, 100(10), 6186-6191. https://doi.org/10.1073/pnas.0931309100
McChesney, K. A., & Weits, G. (2017). Psychosocial and Cultural Aspects of Pain. In Pain Medicine (pp. 129-132). Springer International Publishing. https://doi.org/10.1007/978-3-319-43133-8_31
McDermid, A. J., Rollman, G. B., & McCain, G. A. (1996). Generalized hypervigilance in fybromyalgia evidenceof perceptual amplification. Pain, 66, 133-144.
McNeil, D. W., & Rainwater, A. J. (1998). Development of the Fear of Pain Questionnaire-III. Journal of Behavioral Medicine, 21 (4), 389-410. https://doi.org/10.1023/A:1018782831217
Meagher, M. W., Arnau, R. C., & Rhudy, J. L. (2001). Pain and Emotion: Effects of Affective Picture Modulation. Psychosomatic Medicine, 63 (1), 79-90. https://doi.org/10.1097/00006842-200101000-00010
Mease, P. J., Arnold, L. M., Crofford, L. J., Williams, D. A., Russell, I. J., Humphrey, L., Abetz, L., & Martin, S. A. (2008). Identifying the clinical domains of fibromyalgia: Contributions from clinician and patient delphi exercises. Arthritis & Rheumatism, 59(7), 952-960. https://doi.org/10.1002/art.23826
Mehta, M. A., Swainson, R., Ogilvie, A. D., Sahakian, B., & Robbins, T. W. (2001). Improved short-term spatial memory but impaired reversal learning following the dopamine D2 agonist bromocriptine in human volunteers. Psychopharmacology, 159(1), 10-20. https://doi.org/10.1007/s002130100851
Melzack, R., & Casey, K. L. (1968). Sensory, motivational, and central control determinants of pain: a new conceptual model. The Skin Senses, 1, 423-443.
Mercado, F., Ferrera, D., Fernandes-Magalhaes, R., Peláez, I., & Barjola, P. (2021). Altered Subprocesses of Working Memory in Patients with Fibromyalgia: An Event-Related Potential Study Using N -Back Task. Pain Medicine. https://doi.org/10.1093/pm/pnab190
Mercado, F., González, J. L., Barjola, P., Fernández-Sánchez, M., López-López, A., Alonso, M., & Gómez-Esquer, F. (2013). Brain correlates of cognitive inhibition in fibromyalgia: Emotional intrusion of symptom-related words. International Journal of Psychophysiology, 88(2), 182-192. https://doi.org/10.1016/j.ijpsycho.2013.03.017
Mergener, M., Becker, R. M. R., dos Santos, A. F., dos Santos, G. A., & de Andrade, F. M. (2011). Influence of the interaction between environmental quality and T102C SNP in the HTR2A gene on fibromyalgia susceptibility. Revista Brasileira de Reumatologia, 51 (6), 587-602.
Mestrovic, A. H., Tudor, L., Nikolac Perkovic, M., Nedic Erjavec, G., Kovacic Petrovic, Z., Svob Strac, D., Konjevod, M., & Pivac, N. (2018). Significant association between catechol-O-methyltransferase (COMT) Val158/108Met polymorphism and cognitive function in veterans with PTSD. Neuroscience Letters, 666(October 2017), 38-43. https://doi.org/10.1016Zj.neulet.2017.12.033
Meyer-Lindenberg, A., Nichols, T., Callicott, J. H., Ding, J., Kolachana, B., Buckholtz, J., Mattay, V. S., Egan, M., & Weinberger, D. R. (2006). Impact of complex genetic variation in COMT on human brain function. Molecular Psychiatry, 11 (9), 867-877. https://doi.org/10.1038/sj.mp.4001860
Miró, E., Lupiáñez, J., Hita, E., Martínez, M. P., Sánchez, A. I., & Buela-Casal, G. (2011). Attentional deficits in fibromyalgia and its relationships with pain, emotional distress and sleep dysfunction complaints. Psychology and Health, 26(6), 765-780. https://doi.org/10.1080/08870446.2010.493611
Miró, J. (2006). Dolor crónico. Procedimientos de evaluación e intervención psicológicaTitle (2a). Desclée.
Miyake, A., Friedman, N. P., Emerson, M. J., Witzki, A. H., Howerter, A., & Wager, T. D. (2000). The Unity and Diversity of Executive Functions and Their Contributions to Complex “Frontal Lobe" Tasks: A Latent Variable Analysis. Cognitive Psychology, 41 (1), 49-100. https://doi.org/10.1006/cogp.1999.0734
Montero, J. (2008). Introducción al dolor. El dolor neuropático. In A. Rey Pérez (Ed.), Dolor Neuropático. Neurología caso a caso (pp. 1-8). Editorial Panamericana.
Morey, R. A., Dolcos, F., Petty, C. M., Cooper, D. A., Hayes, J. P., LaBar, K. S., & McCarthy, G. (2009). The role of trauma-related distractors on neural systems for working memory and emotion processing in posttraumatic stress disorder. Journal of Psychiatric Research, 43(8), 809-817. https://doi.org/10.1016/j.jpsychires.2008.10.014
Müller, U., von Cramon, D. Y., & Pollmann, S. (1998). D1- versus D2-receptor modulation of visuospatial working memory in humans. The Journal of Neuroscience: The Official Journal of the Society for Neuroscience, 18(7), 2720-2728.
Mullis, K. (1990). Target amplification for DNA analysis by the polymerase chain reaction. Annales de Biologie Clinique, 48(8), 579-582.
Munguía-Izquierdo, D., Legaz-Arrese, A., Moliner-Urdiales, D., & Reverter-Masía, J. (2008). Neuropsychological performance in patients with fibromyalgia syndrome: relation to pain and anxiety. Psicothema, 20(3), 427-431.
Mura, T., Proust-Lima, C., Akbaraly, T., Amieva, H., Tzourio, C., Chevassus, H., Picot, M.-C., Jacqumin-Gadda, H., & Berr, C. (2013). Chronic use of benzodiazepines and latent cognitive decline in the elderly: Results from the Three-city study. European Neuropsychopharmacology, 23 (3), 212-223. https://doi.org/10.1016Zj.euroneuro.2012.05.004
Murison, R. (2016). The neurobiology of stress. In M. Al’absi & M. A. Flaten (Eds.), The Neuroscience of pain, stress, and emotion (pp. 29-50). Elsevier.
Nackley, A. G., Shabalina, S. A., Tchivileva, I. E., Satterfield, K., Korchynskyi, O., Makarov, S. S., Maixner, W., & Diatchenko, L. (2006). Human catechol-O-methyltransferase haplotypes modulate protein expression by altering mRNA secondary structure. Science, 314(5807), 1930-1933. https://doi.org/10.1126/science.1131262
Nackley, A. G., Tan, K. S., Fecho, K., Flood, P., Diatchenko, L., & Maixner, W. (2007). Catechol-O-methyltransferase inhibition increases pain sensitivity through activation of both β2- and β3-adrenergic receptors. Pain, 128(3), 199-208. https://doi.org/10.1016/j.pain.2006.09.022
Naef, M., Müller, U., Linssen, A., Clark, L., Robbins, T. W., & Eisenegger, C. (2017). Effects of dopamine D2/D3 receptor antagonism on human planning and spatial working memory. Translational Psychiatry, 7 (4), e1107-e1107. https://doi.org/10.1038/tp.2017.56
Nagel, I. E., Chicherio, C., Li, S.-C., von Oertzen, T., Sander, T., Villringer, A., Heekeren, H. R., Bäckman, L., & Lindenberger1, U. (2008). Human aging magnifies genetic effects on executive functioning and working memory. Frontiers in Human Neuroscience, 2(1), 1-8. https://doi.org/10.3389/neuro.09.001.2008
Nash, A. J., & Fernandez, M. (1996). P300 and allocation of attention in dual-tasks. International Journal of Psychophysiology, 23(3), 171-180. https://doi.org/10.1016/S0167-8760(96)00049-9
Nicholson, B. (2006). Differential diagnosis: nociceptive and neuropathic pain. The American Journal of Managed Care, 12(9 Suppl), S256-62.
Nix, W. A. (2017). Acute and chronic pain. In W. A. Nix (Ed.), Mucles, nerves and pain. A guide to diagnosis, pain concepts and therapy (pp. 111-129). Springer.
Nolan, K. A., Bilder, R. M., Lachman, H. M., & Volavka, J. (2004). Catechol O - Methyltransferase Val 158 Met Polymorphism in Schizophrenia: Differential Effects of Val and Met Alleles on Cognitive Stability and Flexibility. American Journal of Psychiatry, 161(2), 359-361. https://doi.org/10.1176/appi.ajp.161.2.359
Offenbaecher, M., Bondy, B., Jonge, S. De, Glatzeder, K., Krüger, M., Schoeps, P., & Ackenheil, M. (1999). Possible association of fibromyalgia with a polymorphism in the serotonin transporter gene regulatory region. Arthritis & Rheumatism, 42 (11), 2482-2488. 3.0.CO;2-B
Ohnishi, T., Hashimoto, R., Mori, T., Nemoto, K., Moriguchi, Y., Iida, H., Noguchi, H., Nakabayashi, T., Hori, H., Ohmori, M., Tsukue, R., Anami, K., Hirabayashi, N., Harada, S., Arima, K., Saitoh, O., & Kunugi, H. (2006). The association between the Val158Met polymorphism of the catechol-O-methyl transferase gene and morphological abnormalities of the brain in chronic schizophrenia. Brain, 129(2), 399410. https://doi.org/10.1093/brain/awh702
Oldfield, R. C. (1971). The assessment and analysis of handedness: The Edinburgh inventory. Neuropsychologia, 9 (1), 97-113. https://doi.org/10.1016/0028-3932(71)90067-4
Oliveira, P. J., & Costa, M. E. (2012). Psychosocial Factors in Fibromyalgia: A Qualitative Study on Life Stories and Meanings of Living with Fibromyalgia. In New Insights into Fibromyalgia (Issue 2004). https://doi.org/10.5772/26881
Orenius, T. I., Raij, T. T., Nuortimo, A., Naatanen, P., Lipsanen, J., & Karlsson, H. (2017). The interaction of emotion and pain in the insula and secondary somatosensory cortex. Neuroscience, 349, 185-194. https://doi.org/10.1016/j.neuroscience.2017.02.047
Ossipov, M. H., & Porreca, F. (2005). Descending modulation of pain. In H. Merksey, J. D. Loeser, & R. Dubner (Eds.), The paths of pain 1975-2005 (pp. 117-130). IASP Press.
Oswald, J., Salemi, S., Michel, B. A., & Sprott, H. (2008). Use of the Short-Form-36 Health Survey to detect a subgroup of fibromyalgia patients with psychological dysfunction. Clinical Rheumatology, 27(7), 919-921. https://doi.org/10.1007/s10067-008-0874-4
Ott, T., & Nieder, A. (2016). Dopamine D2 Receptors Enhance Population Dynamics in Primate Prefrontal Working Memory Circuits. Cerebral Cortex, 27(9), 4423-4435. https://doi.org/10.1093/cercor/bhw244
Owen, A. M., McMillan, K. M., Laird, A. R., & Bullmore, E. (2005). N-back working memory paradigm: A meta-analysis of normative functional neuroimaging studies. Human Brain Mapping, 25(1), 46-59. https://doi.org/10.1002/hbm.20131
Pariente, A., de Gage, S. B., Moore, N., & Bégaud, B. (2016). The Benzodiazepine-Dementia Disorders Link: Current State of Knowledge. CNS Drugs, 30 (1), 1-7. https://doi.org/10.1007/s40263-015-0305-4
Park, D. C., Glass, J. M., Minear, M., & Crofford, L. J. (2001). Cognitive Function in Fibromyalgia Patients. Arthritis & Rheumatism, 44(9), 2125-2133. https://doi.org/10.1002/1529-0131(200109)44:93.0.CO;2-1
Park, D. J., Kim, S. H., Nah, S. S., Lee, J. H., Kim, S. K., Lee, Y. A., Hong, S. J., Kim, H. S., Lee, H. S., Kim, H. A., Joung, C. I., Kim, S. H., & Lee, S. S. (2016). Polymorphisms of the TRPV2 and TRPV3 genes associated with fibromyalgia in a Korean population. Rheumatology (United Kingdom), 55(8), 1518-1527. https://doi.org/10.1093/rheumatology/kew180
Park, D. J., Kim, S. H., Nah, S. S., Lee, J. H., Kim, S. K., Lee, Y. A., Hong, S. J., Kim, H. S., Lee, H. S., Kim, H. A., Joung, C. I., Kim, S. H., & Lee, S. S. (2018). Association between brain-derived neurotrophic factor gene polymorphisms and fibromyalgia in a Korean population: a multicenter study. Arthritis Research & Therapy, 20(1), 220. https://doi.org/10.1186/s13075-018-1726-5
Park, D. J., Kim, S. H., Nah, S. S., Lee, J. H., Kim, S. K., Lee, Y. A., Hong, S. J., Kim, H. S., Lee, H. S., Kim, H. A., Joung, C. I., & Lee, S. S. (2016). Association between catechol-O-methyl transferase gene polymorphisms and fibromyalgia in a Korean population: A case-control study. European Journal of Pain, 20(7), 1131-1139. https://doi.org/10.1002/ejp.837
Park, D. J., & Lee, S. S. (2017). New insights into the genetics of fibromyalgia. The Korean Journal of Infernal Medicine, 32(6), 984-995. https://doi.org/10.3904/kjim.2016.207
Peláez, I. (2019). Índices neurales y conductuales de la modulación del dolor mediante estimulación emocional no consciente en población sana y con fibromialgia. Universidad Rey Juan Carlos.
Peláez, I., Ferrera, D., Barjola, P., Fernandes, R., & Mercado, F. (2019). Subliminal emotional pictures are capable of modulating early cerebral responses to pain in fibromyalgia. PLOS ONE, 14 (6), e0217909. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0217909
Pelegrina, S., Lechuga, M. T., Castellanos, M. C., & Elosúa, M. R. (2016). Memoria de trabajo. In T. Bajo Molina, L. J. Fuentes Melero, J. Lupiañez Castillo, & C. Ruedo Cuerva (Eds.), Mente y Cerebro. Desde La Psicología experimental a la Neurociencia cognitiva (pp. 237-262). Alianza Editorial.
Pellegrino, M. J., Waylonis, G. W., & Sommer, A. (1989). Familial occurrence of primary fibromyalgia. Archives of Physical Medicine and Rehabilitation, 70(1), 61-63.
Peng, W., Meng, J., Lou, Y., Li, X., Lei, Y., & Yan, D. (2019). Reduced empathic pain processing in patients with somatoform pain disorder: Evidence from behavioral and neurophysiological measures. International Journal of Psychophysiology, 139(September 2018), 40-47. https://doi.org/10.1016/jjjpsycho.2019.03.004
Pérez-Aranda, A., Andrés-Rodríguez, L., Feliu-Soler, A., Núñez, C., Stephan-Otto, C., Pastor-Mira, M. A., López-Roig, S., Peñacoba, C., Calandre, E. P., Slim, M., Salgueiro, M., Feixas, G., & Luciano, J. V. (2019). Clustering a large Spanish sample of patients with fibromyalgia using the Fibromyalgia Impact Questionnaire-Revised: differences in clinical outcomes, economic costs, inflammatory markers, and gray matter volumes. Pain, 160(4), 908-921. https://doi.org/10.1097/j.pain.0000000000001468
Peters, M. L., Vlaeyen, J. W. S., & van Drunen, C. (2000). Do fibromyalgia patients display hypervigilance for innocuous somatosensory stimuli? Application of a body scanning reaction time paradigm. Pain, 86(3), 283-292. https://doi.org/10.1016/S0304-3959(00)00259-1
Petrovic, P. (2002). Placebo and Opioid Analgesia-- Imaging a Shared Neuronal Network. Science, 295(5560), 1737-1740. https://doi.org/10.1126/science.1067176
Pidal-Miranda, M., González-Villar, A. J., Carrillo-de-la-Peña, M. T., Andrade, E., & Rodríguez-Salgado, D. (2018). Broad cognitive complaints but subtle objective working memory impairment in fibromyalgia patients. PeerJ, 2018(11), e5907. https://doi.org/10.7717/peerj.5907
Pinal, D., Zurrón, M., & Díaz, F. (2014). Effects of load and maintenance duration on the time course of information encoding and retrieval in working memory: From perceptual analysis to post-categorization processes. Frontiers in Human Neuroscience, 8 (1 APR), 1-15. https://doi.org/10.3389/fnhum.2014.00165
Poitras, E., & Houde, A. (2002). La PCR en temps réel: Principes et applications. Reviews in Biology Adn Biotechnology, 2 (2), 2-11.
Polich, J. (2003). Theoretical Overview of P3a and P3b. In Detection of Change (pp. 83-98). Springer US. https://doi.org/10.1007/978-1-4615-0294-4_5
Polich, J. (2007). Updating P300: An integrative theory of P3a and P3b. Clinical Neurophysiology, 118(10), 2128-2148. https://doi.org/10.1016Zj.clinph.2007.04.019
Potvin, S., Larouche, A., Normand, E., de Souza, J. B., Gaumond, I., Grignon, S., & Marchand, S. (2009). DRD3 Ser9Gly Polymorphism Is Related to Thermal Pain Perception and Modulation in Chronic Widespread Pain Patients and Healthy Controls. Journal of Pain, 10(9), 969-975. https://doi.org/10.1016/j.jpain.2009.03.013
Pourtois, G., Delplanque, S., Michel, C., & Vuilleumier, P. (2008). Beyond Conventional Event-related Brain Potential (ERP): Exploring the Time-course of Visual Emotion Processing Using Topographic and Principal Component Analyses. Brain Topography, 20(4), 265-277. https://doi.org/10.1007/s10548-008-0053-6
Pulvers, K., & Hood, A. (2013). The Role of Positive Traits and Pain Catastrophizing in Pain Perception. Current Pain and Headache Reports, 17(5), 330. https://doi.org/10.1007/s11916-013-0330-2
Raja, S. N., Carr, D. B., Cohen, M., Finnerup, N. B., Flor, H., Gibson, S., Keefe, F. J., Mogil, J. S., Ringkamp, M., Sluka, K. A., Song, X.-J., Stevens, B., Sullivan, M. D., Tutelman, P. R., Ushida, T., & Vader, K. (2020). The revised International Association for the Study of Pain definition of pain: concepts, challenges, and compromises. Pain, 161 (9), 1976-1982. https://doi.org/10.1097/j.pain.0000000000001939
Redick, T. S., & Lindsey, D. R. B. (2013). Complex span and n-back measures of working memory: A meta-analysis. Psychonomic Bulletin and Review, 20(6), 1102-1113. https://doi.org/10.3758/s13423-013-0453-9
Rehm, S. E., Koroschetz, J., Gockel, U., Brosz, M., Freynhagen, R., Tolle, T. R., & Baron, R. (2010). A cross-sectional survey of 3035 patients with fibromyalgia: subgroups of patients with typical comorbidities and sensory symptom profiles. Rheumatology, 49(6), 1146-1152. https://doi.org/10.1093/rheumatology/keq066
Restrepo-Medrano, J. C., Ronda-Pérez, E., Vives-Cases, C., & Gil-González, D. (2009). ¿Qué sabemos sobre los Factores de Riesgo de la Fibromialgia? Revista de Salud Publica, 11 (4), 662-674.
Reyes del Paso, G. A., Pulgar, Á., Duschek, S., & Garrido, S. (2012). Cognitive impairment in fibromyalgia syndrome: The impact of cardiovascular regulation, pain, emotional disorders and medication. European Journal of Pain, 16(3), 421-429. https://doi.org/10.1002/j.1532-2149.2011.00032.x
Rhudy, J. L., & Meagher, M. W. (2001). The role of emotion in pain modulation. Current Opinion in Psychiatry, 14(3), 241-245. https://doi.org/10.1097/00001504-200105000-00012
Ringkamp, M., & Meyer, R. A. (2008). Physiology of Nociceptors. In R. H. Masland, T. D. Albright, T. D. Albright, R. H. Masland, P. Dallos, D. Oertel, S. Firestein, G. K. Beauchamp, M. Catherine Bushnell, A. I. Basbaum, J. H. Kaas, & E. P. B. T.-T. S. A. C. R. Gardner (Eds.), The Senses: A Comprehensive Reference (pp. 97-114). Academic Press. https://doi.org/10.1016/B978-012370880-9.00146-8
Rivera, J., & González, T. (2004). The Fibromyalgia Impact Questionnaire: A validated Spanish version to assess the health status in women with fibromyalgia. Clinical and Experimental Rheumatology, 22, 554-560.
Rodriguez-Pinto, I., Agmon-Levin, N., Howard, A., & Shoenfeld, Y. (2014). Fibromyalgia and cytokines. Immunology Letters, 161 (2), 200-203. https://doi.org/10.1016/j.imlet.2014.01.009
Roelofs, J., Peters, M. L., van der Zijden, M., & Vlaeyen, J. W. . (2004). Does fear of pain moderate the effects of sensory focusing and distraction on cold pressor pain in pain-free individuals? The Journal of Pain, 5(5), 250-256. https://doi.org/10.1016/j.jpain.2004.04.001
Roldán-Tapia, L., Cánovas-López, R., Cimadevilla, J., & Valverde, M. (2007). Cognition and Perception Deficits in Fibromyalgia and Rheumatoid Arthritis. Reumatología Clínica (English Edition), 3(3), 101-109. https://doi.org/10.1016/S2173-5743(07)70224-1
Romera, E., Perena, M., Perena, M., & Rodrigo, M. (2000). Neurofisiología del dolor. Revista de La Sociedad Española Del Dolor, 7(Supl. II), 11-17.
Ruiz-Vargas, J. M. (2010). Memoria a corto plazo. In J. M. Ruiz-Vargas (Ed.), Manual de Psicología de la Memoria (pp. 143-180). Síntesis.
Ryu, E. (2011). Effects of skewness and kurtosis on normal-theory based maximum likelihood test statistic in multilevel structural equation modeling. Behavior Research Methods, 43 (4), 1066-1074. https://doi.org/10.3758/s13428-011-0115-7
Salisbury, D. F., Collins, K. C., & McCarley, R. W. (2010). Reductions in the N1 and P2 Auditory Event-Related Potentials in First-Hospitalized and Chronic Schizophrenia. Schizophrenia Bulletin, 36(5), 991-1000. https://doi.org/10.1093/schbul/sbp003
Samartin-Veiga, N., González-Villar, A. J., & Carrillo-de-la-Peña, M. T. (2019). Neural correlates of cognitive dysfunction in fibromyalgia patients: Reduced brain electrical activity during the execution of a cognitive control task. Neurolmage: Clinical, 23(July 2018), 101817. https://doi.org/10.1016/j.nicl.2019.101817
Sambataro, F., Reed, J. D., Murty, V. P., Das, S., Tan, H. Y., Callicott, J. H., Weinberger, D. R., & Mattay, V. S. (2009). Catechol-O-Methyltransferase Valine158Methionine Polymorphism Modulates Brain Networks Underlying Working Memory Across Adulthood. Biological Psychiatry, 66(6), 540-548. https://doi.org/10.1016/j.biopsych.2009.04.014
Sanz, J., Perdigón, A. L., & Vázquez, C. (2003). Adaptación española del Inventario para la Depresi ó n de Beck-II ( BDI-II ): 2 . Propiedades psicométricas en población general. Clinica y Salud, 14(3), 249-280.
Savitz, J., Solms, M., & Ramesar, R. (2006). The molecular genetics of cognition: dopamine, COMT and BDNF. Genes, Brain and Behavior, 5(4), 311-328. https://doi.org/10.1111/j.1601-183X.2005.00163.x
Sawaguchi, T., & Goldman-Rakic, P. S. (1991). D1 dopamine receptors in prefrontal cortex: involvement in working memory. Science, 251 (4996), 947-950.
Schmidt-Wilcke, T., Luerding, R., Weigand, T., Jürgens, T., Schuierer, G., Leinisch, E., & Bogdahn, U. (2007). Striatal grey matter increase in patients suffering from fibromyalgia - A voxel-based morphometry study. Pain, 132 (SUPPL. 1), S109-S116. https://doi.org/10.1016/j.pain.2007.05.010
Schmidt-Wilcke, Tobias, Kairys, A., Ichesco, E., Fernandez-Sanchez, M. L., Barjola, P., Heitzeg, M., Harris, R. E., Clauw, D. J., Glass, J., & Williams, D. A. (2014). Changes in Clinical Pain in Fibromyalgia Patients Correlate with Changes in Brain Activation in the Cingulate Cortex in a Response Inhibition Task. Pain Medicine, 15(8), 1346-1358. https://doi.org/10.1111/pme.12460
Schmith, V. D., Campbell, D. A., Sehgal, S., Anderson, W. H., Burns, D. K., Middleton, L. T., & Roses, A. D. (2003). Pharmacogenetics and disease genetics of complex diseases. Cellular and Molecular Life Sciences, 60(8), 1636-1646. https://doi.org/10.1007/s00018-003-2369-4
Selvaggi, P., Pergola, G., Gelao, B., Di Carlo, P., Nettis, M. A., Amico, G., Fazio, L., Rampino, A., Sambataro, F., Blasi, G., & Bertolino, A. (2018). Genetic Variation of a DRD2 Co-expression Network is Associated with Changes in Prefrontal Function After D2 Receptors Stimulation. Cerebral Cortex. https://doi.org/10.1093/cercor/bhy022 [doi]
Seo, J., Kim, S.-H., Kim, Y.-T., Song, H., Lee, J., Kim, S.-H., Han, S. W., Nam, E. J., Kim, S.-K., Lee, H. J., Lee, S.-J., & Chang, Y. (2012). Working memory impairment in fibromyalgia patients associated with altered frontoparietal memory network. PLoS ONE, 7 (6), e37808. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0037808
Sephton, S. E., Studts, J. L., Hoover, K., Weissbecker, I., Lynch, G., Ho, I., McGuffin, S., & Salmon, P. (2003). Biological and Psychological Factors Associated with Memory Function in Fibromyalgia Syndrome. Health Psychology, 22(6), 592-597. https://doi.org/10.1037/0278-6133.22.6.592
Shah, P., & Miyake, A. (1996). The separability of working memory ressources for spatial thinking and language processing: An individual differences approach. Journal of Experimental Psychology: General, 125, 4-27.
Shannon, C., Douse, K., McCusker, C., Feeney, L., Barrett, S., & Mulholland, C. (2011). The association between childhood trauma and memory functioning in schizophrenia. Schizophrenia Bulletin, 37(3), 531-537. https://doi.org/10.1093/schbul/sbp096
Shipley, G. L. (2006). An introduction to real-time PCR. In M. Tevfik Dorak (Ed.), Real - time PCR (First, pp. 1-30). Taylor & Francis Group.
Shmygalev, S., Dagtekin, O., Gerbershagen, H. J., Marcus, H., Jübner, M., Sabatowski, R., & Petzke, F. (2014). Assessing Cognitive and Psychomotor Performance in Patients with Fibromyalgia Syndrome. Pain and Therapy, 3 (2), 85-101. https://doi.org/10.1007/s40122-014-0028-0
Sindermann, C., Luo, R., Zhang, Y., Kendrick, K. M., Becker, B., & Montag, C. (2018). The COMT Val158Met Polymorphism and Reaction to a Transgression: Findings of Genetic Associations in Both Chinese and German Samples. Frontiers in Behavioral Neuroscience, 12. https://doi.org/10.3389/fnbeh.2018.00148
Smolka, M. N., Schumann, G., Wrase, J., Grüsser, S. M., Flor, H., Mann, K., Braus, D. F., Goldman, D., Büchel, C., & Heinz, A. (2005). Catechol-O-Methyltransferase val158met Genotype Affects Processing of Emotional Stimuli in the Amygdala and Prefrontal Cortex. Journal of Neuroscience, 25(4), 836-842. https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.1792-04.2005
Spielberger, C. D., Gorsuch, R. L., & Lushene, R. (1982). Manual del Cuestionario de Ansiedad Estado/Rasgo (STAI). TEA Ediciones.
Stahl, S. M. (2009). Fibromyalgia-pathways and neurotransmitters. Human Psychopharmacology: Clinical and Experimental, 24 (S1), S11-S17. https://doi.org/10.1002/hup.1029
Staud, R. (2013). The important role of CNS facilitation and inhibition for chronic pain. International Journal of Clinical Rheumatology, 8(6), 639-646. https://doi.org/10.2217/ijr.13.57
Staud, R., Cannon, R. C., Mauderli, A. P., Robinson, M. E., Price, D. D., & Vierck, C. J. (2003). Temporal summation of pain from mechanical stimulation of muscle tissue in normal controls and subjects with fibromyalgia syndrome. Pain, 102(1), 87-95. https://doi.org/10.1016/s0304-3959(02)00344-5
Staud, R., Craggs, J. G., Perlstein, W. M., Robinson, M. E., & Price, D. D. (2008). Brain activity associated with slow temporal summation of C-fiber evoked pain in fibromyalgia patients and healthy controls. European Journal of Pain, 12(8), 1078-1089. https://doi.org/10.1016/j.ejpain.2008.02.002
Staud, R., Price, D. D., Robinson, M. E., Mauderli, A. P., & Vierck, C. J. (2004). Maintenance of windup of second pain requires less frequent stimulation in fibromyalgia patients compared to normal controls. Pain, 110(3), 689-696. https://doi.org/10.1016/j.pain.2004.05.009
Staud, R., & Rodriguez, M. E. (2006). Mechanisms of Disease: pain in fibromyalgia syndrome. Nature Clinical Practice Rheumatology, 2 (2), 90-98. https://doi.org/10.1038/ncprheum0091
Staud, R., Vierck, C. J., Cannon, R. L., Mauderli, A. P., & Price, D. D. (2001). Abnormal sensitization and temporal summation of second pain (wind-up) in patients with fibromyalgia syndrome. Pain, 91 (1), 165-175. https://doi.org/10.1016/S0304-3959(00)00432-2
Staud, R., Weyl, E. E., Riley, J. L., & Fillingim, R. B. (2014). Slow Temporal Summation of Pain for Assessment of Central Pain Sensitivity and Clinical Pain of Fibromyalgia Patients. PLoS ONE, 9(2), e89086. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0089086
Stokes, P. R. A., Rhodes, R. A., Grasby, P. M., & Mehta, M. A. (2011). The effects of the COMT val 108/158 met polymorphism on bold activation during working memory, planning, and response inhibition: A role for the posterior cingulate cortex. Neuropsychopharmacology, 36(4), 763-771. https://doi.org/10.1038/npp.2010.210
Stormorken, H., & Brosstad, F. (1992). Fibromyalgia: Family Clustering and Sensory Urgency with Early Onset Indícate Genetic Predisposition and Thus a “True” Disease. Scandinavian Journal of Rheumatology, 21 (4), 207. https://doi.org/10.3109/03009749209099225
Suhr, J. A. (2003). Neuropsychological impairment in fibromyalgia: Relation to depression, fatigue, and pain. Journal of Psychosomatic Research, 55(4), 321-329. https://doi.org/10.1016/S0022-3999(02)00628-1
Sullivan, M., Bishop, S., & Pivik, J. (1995). The pain catastrophizing scale: development and validation. Psychological Assessment, 7(4), 524.
Sullivan, M., Lynch, M., & Clark, A. J. (2005). Dimensions of catastrophic thinking associated with pain experience and disability in patients with neuropathic pain conditions. Pain, 113 (3), 310-315. https://doi.org/10.1016/j.pain.2004.11.003
Susser, E., & Susser, M. (1989). Familial aggregation studies. A note on their epidemiologic properties. American Journal of Epidemiology, 129(1), 23-30. https://doi.org/10.1093/oxfordjournals.aje.a115119
Szmalec, A., Verbruggen, F., Vandierendonck, A., & Kemps, E. (2011). Control of Interference During Working Memory Updating. Journal of Experimental Psychology: Human Perception and Performance, 37(1), 137-151. https://doi.org/10.1037/a0020365
Tamay de Dios, L., Ibarra, C., & Velasquillo, C. (2013). Fundamentos de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) y de la PCR en tiempo real. Investigación En Discapacidad, 2 (2), 70-78.
Tammimaki, A., & Mannisto, P. T. (2012). Catechol-O-methyltransferase gene polymorphism and chronic human pain: a systematic review and meta-analysis. Pharmacogenetics and Genomics, 22(9), 673-691. https://doi.org/10.1097/FPC.0b013e3283560c46 [doi]
Tesio, V., Torta, D. M. E., Colonna, F., Leombruni, P., Ghiggia, A., Fusaro, E., Geminiani, G. C., Torta, R., & Castelli, L. (2015). Are Fibromyalgia Patients Cognitively Impaired? Objective and Subjective Neuropsychological Evidence. Arthritis Care & Research, 67(1), 143-150. https://doi.org/10.1002/acr.22403
Thiagarajah, A. S., Guymer, E. K., Leech, M., & Littlejohn, G. O. (2014). The relationship between fibromyalgia, stress and depression. International Journal of Clinical Rheumatology, 9(4), 371-384. https://doi.org/10.2217/ijr.14.30
Thieme, K., Turk, D. C., & Flor, H. (2004). Comorbid Depression and Anxiety in Fibromyalgia Syndrome: Relationship to Somatic and Psychosocial Variables. Psychosomatic Medicine, 66(6), 837-844. https://doi.org/10.1097/01.psy.0000146329.63158.40
Thienhaus, O., & Cole, E. (2002). The Clasification of Pain. In R. S. Weiner (Ed.), Pain Management: A Practical Guide for Clinicians (Sixth, pp. 27-36). CRC Press.
Thierry, A. M., Gioanni, Y., Dégénétais, E., & Glowinski, J. (2000). Hippocampo-prefrontal cortex pathway: Anatomical and electrophysiological characteristics. Hippocampus, 10 (4), 411-419. 3.0.CO;2-A
Tirapu-Ustárroz, J., Muñoz-Céspedes, J. M., Pelegrín-Valero, C., & Albéniz-Ferreras, A. (2005). Propuesta de un protocolo para la evaluación de las funciones ejecutivas. Revista de Neurología, 41 (3), 177-186.
Torres, X., Bailles, E., Valdes, M., Gutierrez, F., Peri, J.-M., Arias, A., Gomez, E., & Collado, A. (2013). Personality does not distinguish people with fibromyalgia but identifies subgroups of patients. General Hospital Psychiatry, 35(6), 640-648. https://doi.org/10.1016Zj.genhosppsych.2013.07.014
Triñanes, Y. (2021). Procesamiento cerebral de estímulos no dolorosos en pacientes con fibromialgia: Un estudio mediante potenciales evocados. Universidad de Sanitago de Compostela.
Triñanes, Y., González-Villar, A., Gómez-Perretta, C., & Carrillo-de-la-Peña, M. T. (2014). Profiles in fibromyalgia: algometry, auditory evoked potentials and clinical characterization of different subtypes. Rheumatology International, 34(11), 1571-1580. https://doi.org/10.1007/s00296-014-3007-1
Tsai, S. J., Yu, Y. W. Y., Chen, T. J., Chen, J. Y., Liou, Y. J., Chen, M. C., & Hong, C. J. (2003). Association study of a functional catechol-O-methyltransferase-gene polymorphism and cognitive function in healthy females. Neuroscience Letters, 338(2), 123-126. https://doi.org/10.1016/S0304-3940(02)01396-4
Tunbridge, E. M., Harrison, P. J., & Weinberger, D. R. (2006). Catechol-o-Methyltransferase, Cognition, and Psychosis: Val158Met and Beyond. Biological Psychiatry, 60 (2), 141-151. https://doi.org/10.1016/j.biopsych.2005.10.024
Turk, D. C., & Dworkin, R. H. (2004). What should be the core outcomes in chronic pain clinical trials? Arthritis Research and Therapy, 6 (4), 151-154. https://doi.org/10.1186/ar1196
Turk, D. C., & Okifuji, A. (2001). Pain terms and taxonomies. In D. Loeser, S. Butler, J. Chapman, & D. Turk (Eds.), Bonica’s Management of Pain (pp. 18-25). LIPPINCOTT WILLIAMS & WILKINS.
Turk, D. C., Okifuji, A., Sinclair, J. D., & Starz, T. W. (1996). Pain, disability, and physical functioning in subgroups of patients with fibromyalgia. The Journal of Rheumatology, 23 (7), 1255-1262.
Turk, D. C., Okifuji, A., Sinclair, J. D., & Starz, T. W. (1998). Differential responses by psychosocial subgroups of fibromyalgia syndrome patients to an interdisciplinary treatment. Arthritis Care & Research, 11 (5), 397-404. https://doi.org/10.1002/art.1790110511
Turk, D. C., Wilson, H. D., & Cahana, A. (2011). Treatment of chronic non-cancer pain. The Lancet, 377(9784), 2226-2235. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(11)60402-9
Vachon-Presseau, E., Centeno, M. V., Ren, W., Berger, S. E., Tétreault, P., Ghantous, M., Baria, A., Farmer, M., Baliki, M. N., Schnitzer, T. J., & Apkarian, A. V. (2016). The Emotional Brain as a Predictor and Amplifier of Chronic Pain. Journal of Dental Research, 95(6), 605-612. https://doi.org/10.1177/0022034516638027
van Beijsterveldt, C. E. ., & van Baal, G. C. . (2002). Twin and family studies of the human electroencephalogram: a review and a meta-analysis. Biological Psychology, 61 (1-2), 111-138. https://doi.org/10.1016/S0301-0511(02)00055-8
Vanegas, H., & Schaible, H.-G. (2004). Descending control of persistent pain: inhibitory or facilitatory? Brain Research Reviews, 46(3), 295-309. https://doi.org/10.1016Zj.brainresrev.2004.07.004
Vargas-Alarcon, G., Alvarez-Leon, E., Fragoso, J. M., Vargas, A., Martínez, A., Vallejo, M., & Martinez-Lavin, M. (2012). A SCN9A gene-encoded dorsal root ganglia sodium channel polymorphism associated with severe fibromyalgia. BMC Musculoskeletal Disorders, 13, 1-5. https://doi.org/10.1186/1471-2474-13-23
Vargas-Alarcón, G., Fragoso, J.-M., Cruz-Robles, D., Vargas, A., Vargas, A., Lao-Villadóniga, J.-I., García-Fructuoso, F., Ramos-Kuri, M., Hernández, F., Springall, R., Bojalil, R., Vallejo, M., & Martínez-Lavín, M. (2007). Catechol-O-methyltransferase gene haplotypes in Mexican and Spanish patients with fibromyalgia. Arthritis Research and Therapy, 9(5), R110-R110. https://doi.org/10.1186/ar2316
Vargas-Alarcón, G., Fragoso, J. M., Cruz-Robles, D., Vargas, A., Martínez, A., Lao-Villadóniga, J. I., García-Fructuoso, F., Vallejo, M., & Martínez-Lavín, M. (2009). Association of adrenergic receptor gene polymorphisms with different fibromyalgia syndrome domains. Arthritis and Rheumatism, 60(7), 2169-2173. https://doi.org/10.1002/art.24655
Vega, F. M. D. La, Lazaruk, K. D., Rhodes, M. D., & Wenz, M. H. (2005). Assessment of two flexible and compatible SNP genotyping platforms: TaqMan® SNP Genotyping Assays and the SNPlexTM Genotyping System. Mutation Research/Fundamental and Molecular Mechanisms of Mutagenesis, 573 (1-2), 111-135. https://doi.org/10.1016/j.mrfmmm.2005.01.008
Veldhuijzen, D. S., Sondaal, S. F. V, & Oosterman, J. M. (2012). Intact cognitive inhibition in patients with fibromyalgia but evidence of declined processing speed. Journal of Pain, 13 (5), 507-515. https://doi.org/10.1016/j.jpain.2012.02.011
Verdejo-García, A., López-Torrecillas, F., Calandre, E. P., Delgado-Rodríguez, A., & Bechara, A. (2009). Executive Function and Decision-Making in Women with Fibromyalgia. Archives of Clinical Neuropsychology, 24(1), 113-122. https://doi.org/10.1093/arclin/acp014
Vilà-Balló, A., Salmi, J., Soveri, A., Rodríguez-Fornells, A., Lehtonen, M., & Laine, M. (2018). Neural signatures for active maintenance and interference during working memory updating. Biological Psychology, 132 (November 2017), 233-243. https://doi.org/10.1016/j.biopsycho.2018.01.007
Villemure, C., & Schweinhardt, P. (2010). Supraspinal Pain Processing: Distinct Roles of Emotion and Attention. The Neuroscientist, 16(3), 276-284. https://doi.org/10.1177/1073858409359200
Vincent, A., Benzo, R. P., Whipple, M. O., McAllister, S. J., Erwin, P. J., & Saligan, L. N. (2013). Beyond pain in fibromyalgia: Insights into the symptom of fatigue. Arthritis Research and Therapy, 15(6). https://doi.org/10.1186/ar4395
Vlaeyen, J. W. S., & Linton, S. J. (2000). Fear-avoidance and its consequences in chronic musculoskeletal pain: a state of the art. Pain, 85(3), 317-332. https://doi.org/10.1016/S0304-3959(99)00242-0
Vossen, H., Kenis, G., Rutten, B., Os Jim, V., Hermens, H., & Lousberg, R. (2010). The Genetic Influence on the Cortical Processing of Experimental Pain and the Moderating Effect of Pain Status. PLoS ONE, 5 (10), e13641. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0013641
Vossen, H., van Breukelen, G., van Os, J., Hermens, H. J., & Lousberg, R. (2011). Association Between Event-Related Potentials and Pain Ratings. Journal of Psychophysiology, 25(1), 18-25. https://doi.org/10.1027/0269-8803/a000028
Voytek, B., Kramer, M. A., Case, J., Lepage, K. Q., Tempesta, Z. R., Knight, R. T., & Gazzaley, A. (2015). Age-Related Changes in 1/f Neural Electrophysiological Noise. Journal of Neuroscience, 35(38), 13257-13265. https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.2332-14.2015
Walen, H. R., Cronan, T. A., Serber, E. R., Groessl, E., & Oliver, K. (2002). Subgroups of Fibromyalgia Patients: Evidence for Heterogeneity and an Examination of Differential Effects Following a Community-Based Intervention. Journal of Musculoskeletal Pain, 10(3), 9-32. https://doi.org/10.1300/J094v10n03_02
Walitt, B., Fitzcharles, M. A., Hassett, A. L., Katz, R. S., Haüser, W., & Wolfe, F. (2011). The longitudinal outcome of fibromyalgia: A study of 1555 patients. Journal cf Rheumatology, 38(10), 2238-2246. https://doi.org/10.3899/jrheum.110026
Walitt, B., Nahin, R. L., Katz, R. S., Bergman, M. J., & Wolfe, F. (2015). The prevalence and characteristics of fibromyalgia in the 2012 national health interview survey. PLoS ONE, 10 (9), 1-16. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0138024
Wallace, D. J., & Hallegua, D. S. (2004). Fibromyalgia: The gastrointestinal link. Current Pain and Headache Reports, 8(5), 364-368. https://doi.org/10.1007/s11916-996-0009-z
Walteros, C., Sánchez-Navarro, J. P., Muñoz, M. A., Martínez-Selva, J. M., Chialvo, D., & Montoya, P. (2011). Altered associative learning and emotional decision making in fibromyalgia. Journal of Psychosomatic Research, 70(3), 294-301. https://doi.org/10.1016/j.jpsychores.2010.07.013
Wang, Y., Li, J., Chen, C., Chen, C., Zhu, B., Moysis, R. K., Lei, X., Li, H., Liu, Q., Xiu, D., Liu, B., Chen, W., Xue, G., & Dong, Q. (2013). COMT rs4680 Met is not always the ‘smart alíele’: Val alíele is associated with better working memory and larger hippocampal volume in healthy Chinese. Genes, Brain and Behavior, 12(3), 323-329. https://doi.org/10.1111/gbb.12022
Watanabe, M., Kodama, T., & Hikosaka, K. (1997). Increase of extracellular dopamine in primate prefrontal cortex during a working memory task. Journal of Neurophysiology, 78(5), 2795-2798. https://doi.org/10.1152/jn.1997.78.5.2795
Watter, S., Geffen, G. M., & Geffen, L. B. (2001). The n-back as a dual-task: P300 morphology under divided attention. Psychophysiology, 38(6), 998-1003. https://doi.org/10.1111/1469-8986.3860998
Watter, S., Heisz, J. J., Karle, J. W., Shedden, J. M., & Kiss, I. (2010). Modality-specific control processes in verbal versus spatial working memory. Brain Research, 1347, 90103. https://doi.org/10.1016/j.brainres.2010.05.085
Wechsler, D. (2004). WMS-III: Escala de memoria de Wechsler-III. TEA.
Wiech, K., Ploner, M., & Tracey, I. (2008). Neurocognitive aspects of pain perception. Trends in Cognitive Sciences, 12(8), 306-313. https://doi.org/10.1016/j.tics.2008.05.005
Wiech, K., & Tracey, I. (2009). The influence of negative emotions on pain: Behavioral effects and neural mechanisms. NeuroImage, 47(3), 987-994. https://doi.org/10.1016/j.neuroimage.2009.05.059
Wieser, M. J., & Pauli, P. (2016). Neuroscience of Pain and Emotion. In M. Al’Absi & M. A. Flaten (Eds.), Neuroscience of Pain, Stress, and Emotion. Academic Press.
Willis, W. D., & Westlund, K. N. (1997). Neuroanatomy of the Pain System and of the Pathways That Modulate Pain. Journal of Clinical Neurophysiology, 14(1), 2-31. https://doi.org/10.1097/00004691-199701000-00002
Wilson, H. D., Robinson, J. P., & Turk, D. C. (2009). Toward the identification of symptom patterns in people with fibromyalgia. Arthritis & Rheumatism, 61 (4), 527-534. https://doi.org/10.1002/art.24163
Wilson, H. D., Starz, T. W., Robinson, J. P., & Turk, D. C. (2009). Heterogeneity Within the Fibromyalgia Population: Theoretical Implications of Variable Tender Point Severity Ratings. The Journal of Rheumatology, 36(12), 2795-2801. https://doi.org/10.3899/jrheum.090432
Wilson, M. J., Harkrider, A. W., & King, K. A. (2012). Effects of Complexity of Visual Distracters on Attention and Information Processing Speed Reflected in Auditory P300. Ear and Hearing, 33 (4), 480-488. https://doi.org/10.1097/AUD.0b013e3182446a42
Winterer, G., Coppola, R., Goldberg, T. E., Egan, M. F., Jones, D. W., Sanchez, C. E., & Weinberger, D. R. (2004). Prefrontal Broadband Noise, Working Memory, and Genetic Risk for Schizoprenia. American Journal of Psychiatry, 161 (3), 490-500. https://doi.org/10.1176/appi.ajp.161.3.490
Winterer, G., Egan, M. F., Kolachana, B. S., Goldberg, T. E., Coppola, R., & Weinberger, D. R. (2006). Prefrontal Electrophysiologic “Noise” and Catechol-O-Methyltransferase Genotype in Schizophrenia. Biological Psychiatry, 60(6), 578-584. https://doi.org/10.1016/j.biopsych.2006.03.023
Winterer, G., Musso, F., Vucurevic, G., Stoeter, P., Konrad, A., Seker, B., Gallinat, J., Dahmen, N., & Weinberger, D. R. (2006). COMT genotype predicts BOLD signal and noise characteristics in prefrontal circuits. NeuroImage, 32 (4), 1722-1732. https://doi.org/10.1016/j.neuroimage.2006.05.058
Winterer, G., & Weinberger, D. R. (2004). Genes, dopamine and cortical signal-to-noise ratio in schizophrenia. Trends in Neurosciences, 27(11), 683-690. https://doi.org/10.1016Zj.tins.2004.08.002
Wolach, I., & Pratt, H. (2001). The mode of short-term memory encoding as indicated by event-related potentials in a memory scanning task with distractions. Clinical Neurophysiology, 112 (1), 186-197. https://doi.org/10.1016/S1388-2457(00)00501-0
Wolfe, F. (2019). Letter to the editor, “Fibromyalgia Criteria.” The Journal of Pain, 20(6), 739-740. https://doi.org/10.1016/j.jpain.2019.02.002
Wolfe, F., Anderson, J., Harkness, D., Bennett, R. M., Caro, X. J., Goldenberg, D. L., Russell, I. J., & Yunus, M. B. (1997). Health status and disease severity in fibromyalgia. Results of a six-center longitudinal study. Arthritis & Rheumatism, 40(9), 1571-1579. https://doi.org/10.1002/art.1780400905
Wolfe, F., Clauw, D., Fitzcharles, M. A., Goldenberg, D. L., Häuser, W., Katz, R., Mease, P. J., Russell, A. S., Russell, I. J., & Walitt, B. (2016). 2016 Revisions to the 2010/2011 fibromyalgia diagnostic criteria. Seminars in Arthritis and Rheumatism, 46(3), 319-329. https://doi.org/10.1016/j.semarthrit.2016.08.012
Wolfe, F., Clauw, D. J., Fitzcharles, M.-A. A., Goldenberg, D. L., Häuser, W., Katz, R. S., Mease, P., Russell, A. S. A. . A., Russell, I. J., & Winfield, J. B. J. B. (2011a). Fibromyalgia criteria and severity scales for clinical and epidemiological studies: A modification of the ACR preliminary diagnostic criteria for fibromyalgia. Journal of Rheumatology, 38(6), 1113-1122. https://doi.org/10.3899/jrheum.100594
Wolfe, F., Clauw, D. J., Fitzcharles, M. A., Goldenberg, D. L., Katz, R. S., Mease, P., Russell, A. S., Russell, I. J., Winfield, J. B., & Yunus, M. B. (2010). The American College of Rheumatology Preliminary Diagnostic Criteria for Fibromyalgia and Measurement of Symptom Severity. Arthritis Care & Research, 62(5), 600-610. https://doi.org/10.1002/acr.20140
Wolfe, F., Clauw, D. J., Fitzcharles, M., Goldenberg, D. L., Häuser, W., Katz, R. S., Mease, P., Russell, A. S., Russell, I. J., & Winfield, J. B. (2011b). Reply. Arthritis Care & Research, 63 (2), 309-310. https://doi.org/10.1002/acr.20355
Wolfe, F., Smythe, H. A., Yunus, M. B., Bennett, R. M., Bombardier, C., Goldenberg, D. L., Tugwell, P., Campbell, S. M., Abeles, M., Clark, P., & et al. (1990). The American College of Rheumatology 1990 Criteria for the Classification of Fibromyalgia. Report of the Multicenter Criteria Committee. Arthritis Rheum, 33 (2), 160-172. https://doi.org/10.1002/art.1780330203
Wood, P. B. (2008). Role of central dopamine in pain and analgesia. Expert Review of Neurotherapeutics, 8(5), 781-797. https://doi.org/10.1586/14737175.85.781
Wood, P. B., Glabus, M. F., Simpson, R., & Patterson, J. C. (2009). Changes in Gray Matter Density in Fibromyalgia: Correlation With Dopamine Metabolism. Journal of Pain, 10(6), 609-618. https://doi.org/10.1016Zj.jpain.2008.12.008
Wood, P. B., Patterson, J. C., Sunderland, J. J., Tainter, K. H., Glabus, M. F., & Lilien, D. L. (2007). Reduced Presynaptic Dopamine Activity in Fibromyalgia Syndrome Demonstrated With Positron Emission Tomography: A Pilot Study. Journal of Pain, 8 (1), 51-58. https://doi.org/10.1016/j.jpain.2006.05.014
Wood, P. B., Schweinhardt, P., Jaeger, E., Dagher, A., Hakyemez, H., Rabiner, E. A., Bushnell, M. C., & Chizh, B. A. (2007). Fibromyalgia patients show an abnormal dopamine response to pain. European Journal of Neuroscience, 25(12), 3576-3582. https://doi.org/10.1111/j.1460-9568.2007.05623.x
Woolf, C. J. (2011). Central sensitization: Implications for the diagnosis and treatment of pain. Pain, 152 (SUPPL.3), S2-S15. https://doi.org/10.1016/j.pain.2010.09.030
Wu, Y.-L., Huang, C.-J., Fang, S.-C., Ko, L.-H., & Tsai, P.-S. (2018). Cognitive Impairment in Fibromyalgia: A Meta-Analysis of Case-Control Studies. Psychosomatic Medicine, 80(5), 432-438. https://doi.org/10.1097/PSY.0000000000000575
Xu, H., Kellendonk, C. B., Simpson, E. H., Keilp, J. G., Bruder, G. E., Polan, H. J., Kandel, E. R., & Gilliam, T. C. (2007). DRD2 C957T polymorphism interacts with the COMT Val158Met polymorphism in human working memory ability. Schizophrenia Research, 90(1-3), 104-107. https://doi.org/10.1016/j.schres.2006.10.001
Yue, C., Wu, T., Deng, W., Wang, G., & Sun, X. (2009). Comparison of visual evoked- related potentials in healthy young adults of different catechol-O-methyltransferase genotypes in a continuous 3-back task. NeuroReport, 20(5), 521-524. https://doi.org/10.1097/WNR.0b013e328317f3b1
Yunus, M. B. (2007). Fibromyalgia and Overlapping Disorders: The Unifying Concept of Central Sensitivity Syndromes. Seminars in Arthritis and Rheumatism, 36(6), 339-356. https://doi.org/10.1016/j.semarthrit.2006.12.009
Zhang, Y., Bertolino, A., Fazio, L., Blasi, G., Rampino, A., Romano, R., Lee, M.-L. T., Xiao, T., Papp, A., Wang, D., & Sadee, W. (2007). Polymorphisms in human dopamine D2 receptor gene affect gene expression, splicing, and neuronal activity during working memory. Proceedings of the National Academy of Sciences, 104(51), 20552-20557. https://doi.org/10.1073/pnas.0707106104
Zhang, Yuanyuan, Zhang, G., & Liu, B. (2017). Investigation of the influence of emotions on working memory capacity using ERP and ERSP. Neuroscience, 357, 338-348. https://doi.org/10.1016/j.neuroscience.2017.06.016
Zhao, X., Zhou, R., & Fu, L. (2013). Working Memory Updating Function Training Influenced Brain Activity. PLoS ONE, 8 (8), 1-7. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0071063
Zimmerman, R., Pal, D. K., Tin, A., Ahsan, H., & Greenberg, D. A. (2009). Methods for Assessing Familial Aggregation: Family History Measures and Confounding in the Standard Cohort, Reconstructed Cohort and Case-Control Designs. Human Heredity, 68(3), 201-208. https://doi.org/10.1159/000224640
Zubieta, J.-K., Heitzeg, M. M., Smith, Y. R., Bueller, J. A., Xu, K., Xu, Y., Koeppe, R. A., Stohler, C. S., & Goldman, D. (2003). COMT val158met genotype affects mu-opioid neurotransmitter responses to a pain stressor. Science, 299(5610), 1240-1243. https://doi.org/10.1126/science.1078546
Zubieta, J.-K., Smith, Y. R., Bueller, J. A., Xu, Y., Kilbourn, M. R., Jewett, D. M., Meyer, C. R., Koeppe, R. A., & Stohler, C. S. (2001). Regional Mu Opioid Receptor Regulation of Sensory and Affective Dimensions of Pain. Science, 293(5528), 311-315. https://doi.org/10.1126/science.1060952