CAPÍTULO 2. CALOR

Estudiamos los mecanismos más frecuentes de transmisión del calor: conducción, convección y radiación. En el primer caso, la conducción térmica se establece a través de uno o más materiales sometidos a una diferencia de temperaturas, tal como establece la ley de Fourier. En el caso de la radiación, el flujo de calor se produce por una diferencia de temperaturas entre el cuerpo radiante y su entorno, de acuerdo con la ley de radiación de Stefan-Boltmzann. En la última parte del tema vemos que las consecuencias más notorias de la absorción de calor en líquidos o sólidos son el cambio de temperatura y/o de fase.

2.1. El calor como forma de transferencia de energía

La energía interna de un cuerpo es la que poseen sus partículas (átomos, moléculas, etc) en un sistema de referencia en que el cuerpo está en reposo. En la energía interna se incluyen la energía cinética del movimiento de las partículas del cuerpo y la energía potencial interna de las partículas (por interacciones entre sus componentes y con otras partículas).

Llamamos calor a la transferencia de energía a través de la frontera de un cuerpo debida a la diferencia de temperaturas entre el cuerpo y su entorno. Cuando calentamos un cuerpo, le transferimos energía interna poniéndolo en contacto con otro cuerpo que está a una temperatura mayor. Veremos que también se transfiere calor a un cuerpo cuando éste cambia de estado (de sólido a líquido, por ejemplo).

La energía interna de un sistema se puede cambiar mediante métodos que no implican calor. Por ejemplo, cuando se realiza un trabajo macroscópico sobre él.

El calor, como el trabajo y la energía, se mide en julios en el SI. Históricamente se utiliza también otra unidad, llamada caloría, y es tal que 1 cal = 4,187 J.

2.2. Algunos mecanismos de transferencia de energía

Vamos a explorar cómo se transfiere energía de un cuerpo a otro por medio de calor cuando están en contacto. Este proceso se llama conducción térmica. Además, estudiaremos otros procesos de transferencia que involucran frecuentemente cambios de temperatura: convección (por transferencia de materia) y radiación electromagnética.

Conducción

En la conducción térmica, la transferencia de energía se puede representar a escala microscópica como un intercambio de energía cinética entre partículas, en donde las partículas “frías” ganan energía al colisionar con las partículas “calientes”, que pierden parte de su energía en el proceso. Se necesita, pues, contacto para que haya conducción térmica.

La conducción ocurre sólo si hay una diferencia de temperatura entre dos partes del medio. Consideremos un material de longitud o espesor Δx y sección de área S, como vemos en la figura 2.1. Un extremo o cara del material se mantiene frío a una temperatura baja T1 y el otro se mantiene caliente a una temperatura alta T2.

Figura 2.1: Material de sección S y espesor Δx con su cara izquierda a temperatura T1 y su cara derecha a temperatura T2.

La transferencia de energía interna o flujo de calor ocurre desde el extremo más caliente al extremo más frío del material. Si Q es el calor transferido de un extremo a otro en un intervalo de tiempo Δt, el flujo de calor es la rapidez P = Q/Δt con la que se transfiere (es decir, la potencia) y sigue la ley de conducción térmica de Fourier

P=kS|ΔTΔx|,

donde k es la conductividad térmica (una propiedad del material) y ΔT /Δx es el gradiente de temperatura. Los materiales que son buenos conductores térmicos tienen altos valores de k, mientras que los buenos aislantes térmicos tienen valores bajos de k. La unidad de conductividad térmica en el SI es 1J/(m·s·K).

Ejemplo 2.2.1 Consideremos el caso sencillo de una placa de 5 mm de espesor cuyas caras tienen una diferencia de temperaturas de 50°C. Calculemos la conductividad térmica de la placa sabiendo que transmite 3 cal/s a través de un área de 6 cm2.

Sol. En primer lugar, pasemos la potencia que nos dan a unidades del Sistema Internacional:

P=3cal/s=3cals4,187 J1 cal=12,561 J/s=12,561 W.

Ahora podemos usar la ecuación de conducción:

P=kSΔTΔx.

Despejando la conductividad térmica llegamos al resultado buscado

k=PΔxSΔT=12,56151036104502,09 W/(mK).

Una de las aplicaciones de la ley de conductividad térmica es el aislamiento térmico de viviendas. En una situación genérica, la pared de una vivienda, por ejemplo, está dividida en distintas capas paralelas de igual sección pero con distintos espesores y conductividades. Usando que el flujo de calor que atraviesa cada una de las capas es el mismo, podemos escribir el flujo de calor a través la pared con N capas como

P=S|ΔT|R,                  (2.1)

donde se define la resistencia térmica R de la pared mediante la expresión

R=i=1NΔxiki,                  (2.2)

es decir, se calcula sumando los valores de los cocientes Δx/k en cada capa de la pared. La unidad de R en el SI es 1 (m2 · s · K)/J. En las superficies abiertas al aire, se adhiere una capa de aire estancado cuyo grosor depende de la velocidad del viento. Este efecto ha de tenerse en cuenta al calcular el valor R que se quiere conseguir, ya que la pérdida de energía interna de una casa en un día con viento fuerte es mayor que la misma en un día de viento suave.

Ejemplo 2.2.2 Consideremos un caso práctico: calcular el flujo de calor por unidad de tiempo (potencia) por conducción a través de una pared de una vivienda, de 25 m2 de área, con y sin aislamiento, cuando el interior está a 22°C y el exterior a 12°C. La pared está hecha de madera contrachapada de espesor 3 cm y conductividad 0,08 W/(m · K). El aislamiento térmico tiene 8 cm de espesor y conductividad 0,02 W/(m · K).

Sol. Sin el aislamiento, la potencia de conducción a través de la pared está debida solamente a la placa de madera

P=kmSΔTΔxm=0,082522120,03667 W.

Con el aislamiento, al tener la pared dos capas, primero calculamos el valor R de la pared,

R=Δxmkm+Δxaka=0,030,08+0,080,02=4,375(m2sK)/J.

La potencia por conducción es

P=SΔTR=2522124,37557,1 W.

Convección

La convección es el proceso de transferencia de energía interna por el que uno se puede calentar las manos colocándolas cerca de una llama. Las moléculas de aire cercanas a la llama adquieren energía interna, es decir, se calientan y, por la ley de los gases ideales, esta porción de aire se expande. Al expandirse, su densidad se hace menor que la del aire de alrededor y, por tanto, asciende. Mientras lo hace, llega hasta las manos que están cerca y las calienta. La energía transferida por el movimiento de una sustancia caliente se dice que ha sido transferida por convección.

Cuando este movimiento, como en el caso de la llama, ocurre por diferencias de densidad, tenemos una convección natural. Cuando la sustancia caliente es obligada a moverse por un ventilador o una bomba, como en algunos sistemas de calefacción por aire o agua caliente, el proceso se llama convección forzada. Otro ejemplo de convección ocurre cuando una habitación es calentada por un radiador. El radiador calienta el aire de las zonas más bajas de la sala. Este aire se expande y sube hacia el techo por su menor densidad. El aire frío del techo desciende hacia el suelo y así es calentado, estableciéndose lo que se conoce como corriente de convección.

Radiación

Un tercer mecanismo de transferencia de energía es la radiación, que es el único posible en el vacío. Los campos eléctricos y magnéticos son capaces de generar ondas que se propagan a la velocidad de la luz (en el vacío, esta velocidad tiene un valor muy aproximado a 3 · 108 m/s), constituyendo lo que llamamos radiación electromagnética.

El espectro electromagnético está formado por las diferentes formas en que aparecen las ondas electromagnéticas, que podemos caracterizar por su frecuencia f. Una de las zonas del espectro electromagnético, la radiación infrarroja, se genera típicamente por las vibraciones de los átomos o moléculas de los cuerpos. Debido a esta característica, la radiación infrarroja es también fácilmente absorbida por la mayor parte de los materiales y se transforma en energía interna de esos materiales, ya que la absorción agita sus átomos o moléculas y aumenta su temperatura.

La mayoría de los cuerpos emiten radiación electromagnética en la zona infrarroja debido a su temperatura (esto ocurre, por ejemplo, en la emisión de un radiador o de un calefactor eléctrico). No es la única radiación capaz de aumentar la temperatura del cuerpo que la absorba y, de hecho, todas las ondas electromagnéticas pueden causar el incremento de la temperatura de un sistema, pero nos vamos a centrar en ella por ser la más común y eficiente en las aplicaciones térmicas. Veamos cómo cuantificar su emisión y su absorción.

La rapidez con la que un cuerpo que está a una cierta temperatura emite energía (potencia) viene dada por la ley de Stefan-Boltzmann,

P=σSeT4,

donde σ = 5,67·10−8 W/(m2·K4) es la constante de Stefan-Boltzmann, S es el área de la superficie del cuerpo, e es la emisividad (una cantidad adimensional entre 0 y 1 característica del cuerpo) y T es la temperatura medida en escala absoluta de la superficie del cuerpo.

Cuando un cuerpo irradia según la ley anterior, también absorbe energía. De lo contrario, perdería toda su energía interna y su temperatura llegaría al cero absoluto. La energía que un cuerpo absorbe depende de su entorno, formado por otros cuerpos que también emiten. Si un cuerpo está a una temperatura T y su entorno está a una temperatura T0, entonces la potencia neta emitida por el cuerpo es

P=σSe(T4T04).                  (2.3)

Si el cuerpo está en equilibrio con su entorno, irradia y absorbe energía al mismo ritmo, de tal manera que su temperatura permanece constante. Si, por el contrario, el cuerpo está más caliente que el entorno, irradia más energía de la que absorbe, por lo que su temperatura disminuye. Un absorbente ideal es un cuerpo que absorbe todo lo que incide sobre él, por lo que su emisividad es e = 1. También es un radiador ideal de energía, y se le llama cuerpo negro. Un cuerpo para el que e = 0 es un reflector ideal y no absorbe nada de lo que incide sobre él.

Ejemplo 2.2.3 Determinemos la emisividad de un material utilizando la ley de Stefan-Boltzmann. Para ello, necesitamos su superficie (5 m2), la potencia emitida (104 J por minuto) y las temperaturas del material (30 ° C) y del ambiente (24° C).

Sol. La potencia emitida por por radiación es

P=Et=10460=5003W.

A partir de la ley de Stefan-Boltzmann,

P=σSe(T4T04)e=PσS(T4T04).

Utilizando los datos, tenemos

e=50035,671085[(273,15+30)4(273,15+24)4]0,906.

Los tres mecanismos de transferencia de energía interna que hemos estudiado aparecen en un sistema de calefacción por agua caliente. En este sistema, el calor se transfiere de la caldera a los radiadores de las habitaciones por medio del agua que fluye por las tuberías (convección); se difunde luego a través del metal de los radiadores (conducción), de la superficie de éstos al aire cercano a ellos (radiación), y de este aire al resto del aire de la habitación (de nuevo, convección).

2.3. Capacidad calorífica y calor específico

La absorción/cesión de calor por un cuerpo, con independencia del mecanismo que lo ha propiciado (conducción, convección o radiación), tiene como consecuencias posibles cambios en su temperatura, volumen, presión y/o, incluso, de fase.

Vamos a centrarnos ahora en la relación que hay entre la cantidad de calor que absorbe un cuerpo y su aumento de temperatura. Se define la capacidad calorífica C de una sustancia como el calor necesario para aumentar 1°C su temperatura. Podemos escribir, para un rango de temperaturas suficientemente pequeño,

Q=CΔT.                  (2.4)

cuando el cuerpo absorbe un calor Q y aumenta su temperatura ΔT. La unidad de capacidad calorífica en el SI es 1 J/K. Esta cantidad depende, para cada sustancia, del rango de temperaturas, de la presión, de la masa y, además, del proceso seguido para cambiar la temperatura (manteniendo el volumen constante, la presión constante u otros posibles).

Debido a la dependencia de C con la masa, se define el calor específico c como la capacidad calorífica por unidad de masa. De esta manera, el calor transferido a un cuerpo, de masa m y calor específico c (supuesto independiente de la temperatura), para que sufra una variación de temperatura ΔT se puede escribir

Q=mcΔT.

El agua tiene un calor específico muy alto comparado, por ejemplo, con el aire. Esto significa que un cambio en la temperatura de cierta masa de agua requiere más calor que el mismo cambio en la misma masa de la mayoría de sustancias. Se dice por eso que el agua tiene una gran inercia térmica, lo que la hace apropiada para el almacenamiento y transporte de energía interna, por ejemplo en el sistema de calefacción de una casa (donde el agua conduce energía interna desde la caldera hasta los radiadores).

Ejemplo 2.3.1 Sabemos que con el calor Q podemos elevar la temperatura en 50°C de una masa de aluminio, cuyo calor específico es cal = 902 J/(kg · K). Veamos cuál sería el aumento de temperatura de la misma masa de cobre, con calor específico cco = 390 J/(kg · K), utilizando el mismo calor Q.

Sol. Usando la relación entre el calor absorbido y la variación de temperatura, tenemos

Q=mcalΔTal,Q=mccoΔTco.

Como el calor absorbido por ambos es el mismo, y también lo es la masa, igualando ambas expresiones obtenemos el aumento de temperatura del cobre:

mcalΔTal=mccoΔTcoΔTco=calccoΔTal=90239050116C.

Una técnica para medir el calor específico de un cuerpo consiste en calentarlo hasta una temperatura Tc, ponerlo en un recipiente con agua a una temperatura menor Ta y esperar a que llegue el equilibrio, midiendo entonces la temperatura final Teq. Esta técnica se llama calorimetría, y los dispositivos usados se llaman calorímetros. Si el sistema formado por el cuerpo y el agua está aislado, la cantidad de energía perdida por el cuerpo debe ser igual a la ganada por el agua. Usando la ecuación Q = mcΔT, el calor transferido al agua ha sido

Qa=maca(TeqTa),

y el calor transferido al cuerpo ha sido

Qc=mccc(TeqTc),

que es negativo porque el cuerpo se ha enfriado. La suma de estos dos calores ha de ser cero para que ninguna energía entre ni salga del sistema, así que se llega a

Q=0=maca(TeqTa)+mccc(TeqTc),

y de aquí, despejando, obtenemos el calor específico del cuerpo,

cc=cama(TeqTa)mc(TeqTc).

Para que este cálculo sea correcto, es necesario que la masa de agua sea mucho mayor que la del recipiente que la contiene. En caso contrario, el recipiente también se calienta y este efecto habrá de tenerse en cuenta.

Ejemplo 2.3.2 Veamos un ejemplo en el que tenemos que tener en cuenta el material del que está hecho el calorímetro. Queremos obtener el calor específico del aluminio cal. Para ello, introducimos 50 g de aluminio a 200°C en un calorímetro de cobre de 500 g que contiene 200 g de aceite a 20 oC. Todo el sistema llega a una temperatura final de 34,54 oC. El calor específico del cobre es cco = 390 J/(kg·K) y del aceite cac = 0,38 cal/(g·K).

Sol. Primero, pasamos el calor específico del aceite a unidades del SI:

cac=0,38 calgK4,187 J1 cal103 g1 kg1591 J/(kgK).

En este caso, el recipiente es de cobre y hay que tener en cuenta también cómo absorbe calor y cambia su temperatura. Dado que no se transfiere calor al exterior, si llamamos T a la temperatura de equilibrio del sistema,

Q=0=mcocco(TTco)+malcal(TTal)+maccac(TTac).

Despejando cal, tenemos

cal=mcocco(TTco)+maccac(TTac)mal(TTal)902 J/(kgK).

2.4. Calor latente

En los cambios de fase sufridos por una sustancia se transfiere calor pero no hay variación de temperatura (si el proceso se hace de forma suficientemente lenta). Esto ocurre, por ejemplo, en el cambio de sólido a líquido, en el de líquido a gas, y en el cambio de estructura cristalina de un sólido. En general, en estos casos la energía potencial intermolecular de la sustancia varía en la medida en que se transfiere el calor, resultando en un cambio de energía interna sin necesidad de afectar a la temperatura del cuerpo (dado que el cambio de fase se produce a una temperatura constante).

El calor Q necesario para cambiar la fase de una sustancia pura de masa m es

Q=mL,                  (2.5)

donde L se denomina calor latente. El calor latente de fusión Lf es el empleado cuando el cambio de fase es de sólido a líquido. Si el cambio es de líquido a sólido (solidificación), el calor latente es el de fusión, pero con signo negativo, indicando que el sistema transfiere calor al medio. El calor latente de vaporización Lv es el que entra en juego cuando el cambio de fase es de líquido a gas. Si el cambio es de gas a líquido (condensación), el calor latente es el mismo que el de vaporización, pero con signo negativo.

Veamos el caso de un cambio de líquido a gas. Las moléculas de los líquidos están cercanas entre sí y las fuerzas entre ellas son mucho más intensas que las que hay entre las moléculas de los gases, muy alejadas unas de otras. Necesitamos realizar trabajo en el líquido contra estas fuerzas moleculares para poder separarlas. La energía por unidad de masa necesaria para lograr esta separación es el calor latente de vaporización.

Por su parte, la transferencia de energía a un sólido causa un aumento de la amplitud de vibración de las moléculas respecto a sus posiciones de equilibrio hasta que los enlaces entre moléculas se rompen y éstas se mueven a nuevas posiciones de equilibio, con menor intensidad de interacción entre ellas, características del estado líquido. La energía por unidad de masa necesaria para realizar este cambio de configuración es el calor latente de fusión.

En general, el calor latente de vaporización es mayor que el de fusión para una sustancia dada. Esto es debido a que las distancias moleculares en un gas son mucho mayores que en líquidos y sólidos. En la fusión hay que transformar enlaces se estado sólido en enlaces de estado líquido, ligeramente menos intensos. Pero en la vaporización hay que romper los enlaces de estado líquido y llegar a una situación en que las moléculas, básicamente, no estén ligadas.

Ejemplo 2.4.1 En general, cuando una sustancia absorbe o cede calor se calienta o enfría y también cambia de fase. Esto ocurre, por ejemplo, cuando 100 g de vapor de agua a 100 °C se condensan y luego se enfrían hasta 15 ° C. Vamos a calcular el calor que cede el sistema al medio. Para ello, debemos saber que el calor específico del agua es c = 4187 J/(kg · K) y su calor latente de vaporización Lv = 283 J/kg.

Sol. El calor absorbido (cedido) por el sistema tiene dos contribuciones: el absorbido (cedido) en el cambio de estado de gas a líquido y el absorbido (cedido) en el aumento (disminución) de temperatura del líquido. Por tanto,

Q=mLc+mcΔT=mLv+mcΔT=0,1283+0,14187(15100)35600 J.

En la ecuación anterior, se ha usado Lc = -Lv. El calor absorbido ha salido negativo. Esto quiere decir que no se transfiere calor al sistema sino que es el sistema quien transfiere calor al exterior. El calor transmitido al medio es

Qsist=Q35600 J.

2.5. Tabla resumen

Fórmula/magnitud

Definición

Ecuación

P=S|ΔT|R

Ley de la conducción térmica

(2.1)

P

Flujo de calor por unidad de tiempo

 

S

Area de la sección

 

ΔT

Diferencia de temperaturas

 

R=i=1NΔxiki

Resistencia térmica

(2.2)

N

Número de capas

 

Δxi

Espesor de la capa i-ésima

 

ki

Conductividad térmica de la capa i-ésima

 

P=σSe(T4T04)

Ley de la radiación

(2.3)

P

Potencia emitida

 

σ

Constante de Stefan-Boltzmann

 

e

Emisividad

 

T

Temperatura (en Kelvin) del cuerpo

 

T0

Temperatura (en Kelvin) del entorno

 

Q = CΔT

Calor y cambio de temperatura

(2.4)

Q

Calor absorbido

 

ΔT

Variación de temperatura

 

C = mc

Capacidad calorífica

 

m

Masa del cuerpo

 

c

Calor específico

 

Q = mL

Calor y cambio de fase

(2.5)

Q

Calor absorbido

 

m

Masa del cuerpo

 

L

Calor latente

 

2.6. Problemas resueltos

1. Tenemos dos placas de sección S = 100 cm2 pegadas, siendo las temperaturas de las caras libres T1 = 50°C y T2 = 10°C, respectivamente. Además, los espesores y conductividades térmicas respectivas son Δx1 = 1 mm, k1 = 0,1 cal/(cm · s · K) y Δx2 = 2 mm, k2 = 0,2 cal/(cm · s · K).

a) Calcula la temperatura de la zona de contacto entre las placas.

b) Determina el flujo de energía a través de las placas.

Sol. La situación se muestra en el dibujo, en el que se ve una sección transversal de las dos placas. El flujo de calor P se dirige desde la cara libre de la primera placa, que está a temperatura T1, hacia la cara libre de la segunda placa, a temperatura menor T2. El empalme entre las placas tiene temperatura T.

Conviene pasar las conductividades a unidades del SI:

k1=0,1calcmsK4,187 J1 cal102 cm1 m=41,87 J/(msK),k2=0,2calcmsK4,187 J1 cal102 cm1 m=83,74 J/(msK).

a) Para calcular la temperatura T en el empalme, usamos que no se pierde potencia al fluir la energía de la primera placa a la segunda. La potencia P1 a través de la primera placa (con una diferencia de temperaturas T1T) ha de ser, por tanto, igual a la potencia a través de la segunda placa (con una diferencia de temperaturas TT2). Como ambas placas tienen, además, la misma sección S, tenemos

P1=P2k1ST1TΔx1=k2STT2Δx2.

Observemos que la relación anterior es cierta con independencia de si las temperaturas estás expresadas en °C ó K, por lo que la siguiente ecuación también lo será. Despejando con cuidado T, se obtiene

(k1Δx1+k2Δx2)T=k1Δx1T1+k2Δx2T2T=k1Δx1T1+k2Δx2T2k1Δx1+k2Δx2.

Usando los datos numéricos del ejercicio, llegamos a

T=41,8710350+83,7421031041,87103+83,742103=30C.

b) La potencia P a través de las placas se puede calcular sólo con la primera, sólo con la segunda o con ambas, pues P = P1 = P2. Usamos la primera:

P=k1ST1TΔx1=41,871001045030103=8374 W.

2. Una pared está formada por dos capas de madera, cada una de espesor 5 cm y conductividad térmica 0,15 W/(m·K), separadas por una capa de aislante de espesor 1 cm y conductividad térmica 0,05 W/(m·K). Si la pared tiene 10 cm2 de área, calcula el flujo de calor (potencia) a través de la pared cuando entre los extremos de ésta hay una diferencia de temperaturas de 15 °C.

Sol. El flujo de calor viene dado por:

P=SΔT2Δxmκm+Δxaκa=101041520,050,15+0,010,050,0173 W.

3. Una cabaña tiene un tejado de dimensiones de 10 m × 8 m formado por dos capas: una de madera de pino de 3 cm de espesor y conductividad térmica de 0,2 W/(m · K) y otra de tejas de 5 mm de espesor y conductividad térmica 0,8 W/(m · K).

a) Calcula la potencia por conducción a través del tejado si la temperatura interior de la cabaña es de 15°C y la exterior es de −15°C.

b) Aislamos el tejado con una nueva capa de 1 cm de espesor y una conductividad térmica de 0,05 W/m · K. Determina qúe porcentaje de la potencia se ha reducido.

Sol.

a) Calculamos primero el valor R del tejado y, con él, el flujo de calor:

R=Δxmkm+Δxaka=31020,2+51030,80,156(m2sK)/J.P=SΔTR10815(15)0,15615400 W.

b) Cuando se coloca el aislamiento, los nuevos valores son

R=Δxmkm+Δxaka+Δxaiskais =31020,2+51030,8+11020,050,356(m2sK)/J.P=SΔTR10815(15)0,3566740 W.

El flujo de calor se ha reducido en aproximadamente

15400674015400=0,562( es decir, un 56,2 %).

4. La pared del salón de una vivienda tiene una ventana en su parte central. La pared tiene 4 m de altura y 6 m de anchura, mientras que la ventana mide 1,5 m de altura y 2 m de anchura. La pared está hecha de una capa de ladrillo (0,63 W/(m · K) de conductividad térmica y 30cm de espesor) y otra de fibra de vidrio (0,042 W/(m · K); 3 cm). El espesor del vidrio de la ventana es de 2 cm y su conductividad térmica 1,1 W/(m · K). Teniendo en cuenta que la temperatura interior de la vivienda es de 22°C y la exterior es de −5°C, calcula el flujo de calor a través de la ventana (sin incluir el resto de la pared), el flujo de calor a través del resto de la pared (sin incluir la ventana) y el flujo de calor total hacia el exterior.

Sol. La ventana sólo tiene una capa de vidrio, de modo que el flujo de calor a través de ella es

Pv=kvSvΔTΔxv=1,1(1,52)22(5)0,02=4455 W.

El resto de la pared tiene una capa de ladrillo y otra de aislante. Su R es

R=Δxladklad+Δxaiskais=0,30,63+0,030,0421,19(m2K)/W.

El flujo de calor a través de esta parte de la pared es

Pr=SrΔTR(461,52)22(5)1,19476 W.

El flujo de calor P a través de toda la pared es la suma de los dos anteriores

P=Pv+Pr4455+476=4931 W.

5. Una cabaña cúbica, de 5 m de lado, consta de cuatro paredes, un tejado y un suelo, todos de madera. La madera, de conductividad térmica 0,15 W/(m·K), tiene un espesor de 20 cm. Teniendo en cuenta que el exterior de la cabaña está a −10°C y el interior a 20°C, calcula el espesor de un revestimiento de conductividad térmica 0,05 W/(m·K) si queremos reducir la potencia que sale de la cabaña a la mitad.

Sol. Calculemos primero la potencia P0 sin revestimiento:

P0=κ0S|ΔTΔx0|,

donde S = 25 × 6 m2 es la superficie total, κ0 es la conductividad de la madera, ΔT = 30°C y Δx0 = 20 cm. La potencia con revestimiento resulta

P=S|ΔTR|,R=Δx0κ0+Δxκ,

donde Δx y κ son el espesor y conductividad térmica del revestimiento, respectivamente. Como nos dicen que

P=12P0,

tenemos la siguiente ecuación para Δx:

SΔTΔx0κ0+Δxκ=12κ0SΔTΔx0Δx=Δx0κ0κ=200,150,056,67 cm.

!El resultado es independiente de S y ΔT!

6. Estima la energía que pierde una persona por radiación en cinco minutos. Para ello, supón que tiene 2 m2 de piel a 36°C con una emisividad de 0,9 y que su entorno está a 25°C.

Sol. Usamos la ley de Stefan-Boltzmann, la potencia neta emitida es

P=σSe(T4T04)=5,6710820,9[(273,15+36)4(273,15+25)4]126 W.

La pérdida de energía en 5 minutos es

P=EtE=Pt1265603,77×104 J.

7. Calcula la temperatura del filamento de una bombilla sabiendo que emite 4W de luz, tiene una superficie de 0,5 mm2 y una emisividad de 0,96.

Sol. A partir de la ley de Stefan-Boltzmann,

P=σSeT4T=(PσSe)1/4=(45,671080,51060,96)1/43480 K.

El filamento de una bombilla debe tener un punto de fusión suficientemente alto, como por ejemplo el del tungsteno que es de 3683 K.

8. El agua de un recipiente absorbe 5 · 109 J de energía. Teniendo en cuenta que la densidad del agua es de 103 kg/m3, su calor específico es 4187 J/(kg · K) y su coeficiente de dilatación volumétrica es 207 · 10−6 K−1, calcula el aumento de volumen del agua.

Sol. El cambio en la temperatura del agua se puede obtener a partir del calor que absorbe:

Q=mcΔTΔT=Qmc=QρV0c.

En la última ecuación, se ha usado que ρ = m/V0, donde V0 es el volumen inicial de agua. El cambio de volumen del agua, por la ley de dilatación térmica, es

ΔV=V0βΔT=V0βQρV0c=Qβρc=5109207106100041870,247m3.

9. Introducimos 100 g de metal a 100 °C en 250 g de agua a 5 °C. Teniendo en cuenta que el calor específico del agua es 4187 J/(kg · K) y que la temperatura final del agua y el metal es de 20 °C, calcula el calor específico del metal.

Sol. Consideramos que agua y metal están aislados del exterior. Por tanto, si Ta es la temperatura inicial del agua, Tm es la temperatura inicial del metal y T es la temperatura final de ambos, tendremos

Q=0=maca(TTa)+mmcm(TTm)

Despejando el calor específico del metal,

cm=maca(TTa)mm(TTm)=0,254187(205)0,1(20100)1960 J/(kgK).

10. Echamos cierta cantidad de hielo a 0 ° C en 1 de agua a 90 °C. La mezcla, que permanece aislada del exterior, alcanza una temperatura de equilibrio de 50 °C. Teniendo en cuenta que la densidad del agua es de 103 kg/m3, el calor específico del agua es 4187 J/(kg · K) y el calor latente de fusión del hielo es 3,3 × 105 J/kg, calcula la masa de hielo.

Sol. Inicialmente, tenemos una masa de agua ma = ρaVa = 103 kg. Dado que no se transfiere calor al exterior,

Q=0=maca(TTa)+mhca(TTh)+mhLf.

Nótese que toda la masa de hielo mh se transforma en agua a una temperatura Th = 0 °C, de manera que el aumento de temperatura de esta masa se produce con el calor específico del agua, como hemos escrito. Despejando la masa de hielo,

mh=maca(TTa)ca(TTh)+Lf=14187(5090)4187(500)+3,31050,311 kg.